Agradecer a Dios en todo… ¿en todo?

Agradecer a Dios en todo… ¿en todo?

El apóstol Pablo enseña en sus epístolas sobre la importancia de dar gracias a Dios en todo. 

«Den gracias a Dios en todo, porque ésta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús» (1 Tesalonicenses 5.18, RVC) 

«No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias» (Filipenses 4.6, RVC). 

Si bien en el Nuevo Testamento se enfatiza la importancia de dar gracias a Dios, no es algo único del Nuevo Testamento; ya en el Antiguo Testamento se nos enseña sobre la importancia de ser agradecidos a Dios. 

«¡Den gracias al Señor! ¡Proclamen su nombre! Cuenten a los pueblos sus acciones» (1 Crónicas 16.8, DHH). 

«Den gracias al Señor, porque él es bueno, porque su amor es eterno» (1 Crónicas 16.34, DHH). 

«¡Den gracias al Dios del cielo, porque su amor es eterno!» (Salmos 36.26, DHH). 

«De ellos saldrán cantos de gratitud y risas de alegría» (Jeremías 0.19, DHH). 

Es claro que toda la enseñanza bíblica nos enseña a ser agradecidos a Dios: por lo que es, por lo que significa para nosotros, por su amor y por tantas otras cosas. 

Ahora bien, ¿debemos dar gracias a Dios en todo y por todo? El apóstol Pablo dice en su epístola a la iglesia de Roma: «Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su propósito» Romanos 8.28, RVC). Este versículo nos enseña claramente que Dios dispone todo para que redunde en favor de aquellos que lo aman, así que sí, debemos agradecer a Dios por todo. Sin embargo, no siempre es fácil. 

Corrie ten Boom fue una cristiana holandesa conocida por su valentía y fe durante la Segunda Guerra Mundial. Nació en 1892 en Haarlem, Países Bajos, en el seno de una familia devota.

Junto con su padre, Casper ten Boom, y su hermana Betsie, Corrie se dedicó a ayudar a los judíos perseguidos durante la ocupación nazi en los Países Bajos.  

La familia ten Boom convirtió su hogar en un refugio clandestino, proporcionando un escondite seguro para judíos y miembros de la resistencia holandesa. 

Desafortunadamente, en febrero de 1944, la casa de la familia fue descubierta por la Gestapo, la policía secreta nazi. Corrie, su padre y su hermana fueron arrestados y llevados a prisión. Casper ten Boom murió poco después debido a las difíciles condiciones en la cárcel. 

Corrie y Betsie fueron enviadas al campo de concentración de Ravensbrück. A pesar de las terribles condiciones, Corrie encontró la manera de compartir su fe y su esperanza con otras prisioneras, incluso en medio del sufrimiento. La hermana Betsie mantuvo una actitud de perdón y amor incluso hacia sus captores. 

Una de las historias más conocidas durante su tiempo en el campo de concentración fue la relación con las pulgas en los barracones donde vivían, pues los barracones estaban terriblemente abarrotados e infestados de pulgas. Corrie y Betsie habían logrado, de manera milagrosa, contrabandear una Biblia al campo, y en esa Biblia habían leído que en todas las cosas debían dar gracias y que Dios puede usar cualquier cosa para el bien de aquellos que lo aman. Betsie decidió que esto significaba agradecer a Dios incluso por las pulgas, pero eso fue demasiado para Corrie, quien dijo que no podía hacer tal cosa.  

A pesar de la desesperación y la incomodidad que las pulgas causaban, Betsie alentó a Corrie a dar gracias a Dios por ellas. Más tarde descubrieron que las pulgas eran la razón por la cual los guardias rara vez ingresaban a su barracón, lo que les permitía realizar actividades clandestinas como la lectura de la Biblia y la oración.

Muchas mujeres entregaron sus vidas a Cristo gracias a los estudios bíblicos que Betsie y Corrie llevaban a cabo dentro del barracón, sin que los guardias las interrumpieran debido a las pulgas que infestaban el lugar. 

Después de diez meses de sufrimiento en Ravensbrück, Betsie falleció debido a las duras condiciones del campo. Corrie fue liberada por un «error administrativo» apenas una semana antes de que todas las mujeres de su edad en su barracón fueran asesinadas. 

Tras la guerra, Corrie regresó a los Países Bajos y dedicó su vida a viajar por el mundo compartiendo su historia de perdón y esperanza. Escribió el libro «El refugio secreto», que relata sus experiencias durante la guerra y su fe inquebrantable. Corrie ten Boom falleció en 1983, pero su legado perdura como un ejemplo de valentía, fe y perdón en medio de la adversidad. 

La gratitud es un principio fundamental en la vida cristiana. A lo largo de la Biblia, se nos enseña la importancia de dar gracias a Dios en todas las circunstancias, independientemente de nuestras situaciones personales. Es importante que aprendamos que la gratitud es crucial en la fe cristiana y cómo podemos cultivar un corazón agradecido en cada aspecto de nuestras vidas. 

Agradecer revela nuestra comprensión de la bondad y fidelidad de Dios, incluso en tiempos difíciles. Debemos comprender que Dios es infinito y nosotros finitos. Nunca podríamos comprender los designios de Dios; nunca podríamos comprender por qué debemos enfrentar tal o cual circunstancia. Él sabe lo que es mejor para nosotros; por lo tanto, debemos confiar en su amor por nosotros y que Dios nunca haría nada que nos perjudicara. 

La gratitud nos permite ver cómo Dios puede trabajar incluso a través de situaciones adversas para nuestro beneficio y su gloria. 

Job comprendió esto perfectamente. A pesar de sus grandes pérdidas y sufrimientos, dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré al sepulcro. El Señor me dio, y el Señor me quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!» (Job 1:21, RVC). Job nunca dudó del amor y cuidado de Dios. 

Asimismo, Pablo y Silas, a pesar de su encarcelamiento, alababan a Dios «a la medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, mientras los presos los escuchaban» (Hechos 16:25, RVC). 

Escribiendo a la iglesia de Filipos, el apóstol Pablo nos dice: «Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 4.7, RVC). La gratitud nos llena de paz interior, independientemente de las circunstancias. Aun en medio de una realidad que no comprendemos, podemos descansar y tener paz. El escritor de Hebreos habla de Sara, esposa de Abraham, y dice: «Sara misma recibió fuerzas para concebir, aunque era estéril, y dio a luz, aun cuando por su edad se le había pasado el tiempo, porque creyó que era fiel quien le había hecho la promesa» (Hebreos 11.11, RVC). 

Por otro lado, agradecer nos acerca más a Dios y fortalece y profundiza nuestra relación con él.  

Cómo cultivar un corazón agradecido 

  1. Meditar diariamente en la bondad de Dios y orar, agradeciendo sus bondades para con nosotros 
     
  1. Considerar y agradecer por las bendiciones cotidianas. 
     
  1. Recordar la esperanza eterna que tenemos en Cristo, independientemente de las circunstancias terrenales. 
  1. Como Sara, descansar en el conocimiento de que Dios es fiel y nunca dejará de cuidarnos y velar por nosotros. 

En resumen, podemos decir que la gratitud es un pilar fundamental en la vida del creyente. Al dar gracias a Dios en todas las circunstancias, reconocemos su soberanía, bondad y fidelidad. Cultivar un corazón agradecido nos lleva a una relación más íntima con Dios y nos llena de paz. Sigamos el ejemplo de aquellos que, a pesar de las dificultades, mantuvieron un corazón agradecido, confiando en que Dios obra todas las cosas para nuestro bien. 

«Padre celestial, te agradecemos por tu bondad y fidelidad constantes. Ayúdanos a cultivar un corazón agradecido, reconociendo tu soberanía en todas las circunstancias, así como tu fidelidad. Que nuestra vida esté llena de gratitud hacia ti, incluso en tiempos difíciles. En el nombre de Jesús, Amén». 

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