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¡Anunciemos la buena noticia de salvación!

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«Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.» (2 Corintios 5.20)

¡Anunciemos la buena noticia de salvación!
Imagen provista por unsplash.com/@dev_irl

Muchos siglos atrás, cuando un rey quería comunicarle al pueblo una nueva ley o una noticia acerca de un asunto determinado, enviaba mensajeros hacia todas las regiones del reino.

Estos hombres, llamados «heraldos», tenían la responsabilidad de llegar a cada población y asegurarse de que todos escucharan el mensaje. No se les permitía agregar sus propios comentarios ni tampoco quitar partes del texto. ¡Debían comunicar lo que el rey había dicho!

La Biblia compara esa tarea con la vida de los seguidores de Jesús. Los cristianos somos heraldos en el sitio en donde nos encontremos: la escuela, el trabajo, el club, nuestra casa, etc.

Como parte de la sociedad, tenemos el privilegio de compartir el mensaje del rey, Jesucristo, quien desea que todos lo conozcan y puedan comenzar una vida nueva.

Esa tarea de «compartir» no debe ser solo verbal, sino también, y fundamentalmente, a través de las acciones. Por supuesto que tenemos que hablar con la gente y contarle lo que Dios ha hecho en nuestra vida. Decirle que creemos en Jesús y explicarle por qué murió en la cruz, etc.

Pero además debemos vivir lo que creemos.

Porque tal vez las personas que nos rodean aún no hayan tenido la oportunidad de leer la Biblia pero sí de vernos y observarnos a nosotros. La manera como nos comportamos, el vocabulario que utilizamos y la forma en que tratamos a los demás, harán de cada uno de nosotros un mensaje vivo que acompañará nuestras palabras con hechos que reflejen el amor de Jesús.

¡Somos heraldos de Jesús!

Sumérgete: Algunas personas dicen: «Haz lo que digo pero no lo que hago.» Los seguidores de Jesús, en cambio, compartimos su amor con todos e intentamos vivir cada cosa que decimos y enseñamos. ¡Dios nos ayuda a lograrlo!

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