Arminianismo y calvinismo

Arminianismo y calvinismo

El 31 de octubre de 1517, Martín Lutero, teólogo y fraile alemán, clavó sus ya famosas 95 tesis en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg, en Alemania. Estas tesis eran una crítica a las prácticas de la Iglesia Católica Romana de ese momento, especialmente en relación con la venta de indulgencias. Este evento se considera el punto de partida de la Reforma protestante, que luego condujo a una serie de cambios y movimientos religiosos en Europa, separándose de la autoridad papal y dando lugar a la formación de diversas denominaciones protestantes.

Entre los personajes clave de aquella época estaba Juan Calvino, que fue un teólogo y reformador protestante francés del siglo xvi, y que se convirtió en una figura central en la Reforma.

Por otro lado, también surgió en aquellos días Jacobo Arminio, teólogo holandés que fuera inicialmente educado en la teología reformada y que abrazó las enseñanzas calvinistas. Sin embargo, a medida que profundizaba en el estudio de la Biblia y las obras de teólogos antiguos y contemporáneos, comenzó a tener diferencias con algunas de las doctrinas claves del calvinismo.

Las enseñanzas de Arminio y sus seguidores llevaron a un conflicto teológico conocido como la Controversia arminiana, que comenzó un año después de su muerte en 1609. El conflicto involucró debates teológicos y políticos, y culminó en el Sínodo de Dort en 1618-1619.

Si bien hoy tenemos una especie de resumen de las ideas de Calvino en los «5 puntos del calvinismo», estos no se originaron como un enunciado propio del calvinismo, sino que fueron una respuesta a los cinco puntos del movimiento arminiano, que llevaron a los teólogos de aquellos años y provenientes de toda Europa, a realizar el famoso Sínodo de Dort, de donde sí salieron los «5 puntos del calvinismo», o TULIP, por sus siglas en inglés, como respuesta a la presentación de los arminianos.

Comencemos, entonces, recordando los «5 puntos de los arminianos». 

  1. Libre albedrío o habilidad humana: a pesar del pecado original, la humanidad no está incapacitada al punto de no poder responder positivamente al llamado de Dios para la salvación. Rechazaban la noción calvinista de la depravación total, que enseña que la humanidad está totalmente depravada y es incapaz de responder a Dios sin la gracia divina.
  2. Elección condicional: sostenía que la elección de Dios para la salvación se basa en su conocimiento previo de cómo las personas responderían a la gracia divina. Argumentaban que la elección de Dios está condicionada por la fe y la respuesta de las personas.
  3. Redención universal o expiación general: enseñaba que la expiación de Cristo es suficiente para salvar a todos los seres humanos, pero que solo aquellos que creen y reciben la salvación son realmente redimidos. 
  4. Gracia preveniente: proponía que la gracia de Dios puede ser resistida y rechazada por la voluntad humana. Argumentaba que las personas pueden elegir aceptar o rechazar la gracia divina. 
  5. Posibilidad de apostasía o caída final: sostenía que los creyentes verdaderos tienen la capacidad de apostatar y perder su salvación si persisten en el pecado y rechazan la fe.

Estos cinco puntos, presentados como una declaración de fe arminiana, desencadenó, en el Sínodo de Dort, de donde salieron, ahora sí, los «5 puntos del calvinismo».

Llegamos, entonces, a los 5 puntos del calvinismo (TULIP), que proclaman lo siguiente:

  1. Depravación total (Total depravity): sostiene que, debido al pecado original, toda la humanidad está espiritualmente muerta y totalmente depravada. Los seres humanos no tienen la capacidad de buscar a Dios o de salvarse a sí mismos.
  2. Elección incondicional (Unconditional election): enseña que la salvación es un acto puramente soberano de Dios y no se basa en ninguna condición o mérito humano. Dios, en su gracia soberana, elige a ciertas personas para la salvación antes de la fundación del mundo, sin tener en cuenta sus obras o decisiones.
  3. Expiación limitada (Limited atonement): también conocida como redención particular o expiación definida, esta doctrina sostiene que la obra de redención de Jesucristo fue específicamente para los elegidos de Dios. La expiación de Cristo es eficaz y suficiente para salvar a todos, pero se aplica únicamente a aquellos que han sido elegidos por Dios.
  4. Gracia irresistible (Irresistible grace): también llamada gracia efectiva, enseña que cuando Dios llama a alguien a la salvación, lo hace de manera irresistible. La gracia de Dios no puede ser rechazada o resistida por la voluntad humana, ya que Dios ejerce su poder soberano para llevar a los elegidos a la fe y a la salvación.
  5. Perseverancia de los santos (Perseverance of the saints): esta doctrina afirma que aquellos que son verdaderamente salvos por la gracia de Dios perseverarán en la fe hasta el final. Los creyentes genuinos nunca podrían perder su salvación, ya que son guardados por el poder de Dios y son incapaces de caer completamente y de manera irreversible.

Si bien es claro que hay teólogos puramente calvinistas y otros puramente arminianos, es importante remarcar, sin embargo, que dentro de estas posturas hay distintos matices, que llevan a algunos teólogos a acercar sus posturas alrededor de la interpretación bíblica. Hay quienes sostienen que la gracia de Dios precede y capacita a los individuos para responder libremente a través de la fe y la obediencia. Si bien la iniciativa y el poder para la salvación provienen de Dios, la respuesta humana es esencial y activa en el proceso.

Hasta aquí hemos visto un resumen acotado de las doctrinas arminiana y calvinista, pero es importante que cada cristiano haga un estudio profundo de la Palabra de Dios, analizando cada una de estas posturas a fin de llegar a un entendimiento propio a partir de la Biblia y la guía del Espíritu Santo.

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