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Breve resumen de los profetas del Antiguo Testamento

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OSEAS

Profetiza al reino del norte, Israel. Del 755 al 725 a.C. Profetiza hasta poco tiempo antes de la caída de Israel ante el Imperio asirio.

El tema es un testimonio en contra del reino del norte por su apostasía en cuanto al Pacto y su extendida corrupción pública y privada.

Versículo clave: Oseas 3.1

1 Todavía el Señor volvió a decirme: «Ve y ama a esa adúltera, a quien ama su amigo como ama el Señor a los hijos de Israel, aun cuando estos solo tienen ojos para los dioses ajenos y aman las tortas de pasas». 

AMÓS

Profetiza al reino del norte, Israel. Del 765 al 755 a.C. 

El tema central es la fidelidad de Jehová a su pacto y a su santa Ley, como así también la responsabilidad de su pueblo, Israel, de cumplir con lo mismo.

Versículos claves: Amós 4.11, 12; 9.14

11 Los trastorné como cuando trastorné a Sodoma y a Gomorra. Hasta parecían un tizón retirado del fuego. ¡Pero ustedes no se volvieron a mí! —Palabra del Señor. 

12 Por lo tanto, Israel, voy a darte el trato que mereces; y puesto que así te voy a tratar, ¡prepárate, Israel, para encontrarte con tu Dios!

9.14 Haré volver del cautiverio a mi pueblo Israel, y ellos reconstruirán las ciudades destruidas y volverán a habitarlas; plantarán viñas, y de ellas beberán vino, y plantarán huertos, y de ellos comerán su fruto.

Es interesante que la profecía termina con una nota de esperanza. En un tiempo futuro, Dios restaurará a Israel. Él es fiel.

ABDÍAS

Uno de los tres profetas extranjeros (Jonás y Nahúm eran los otros, llamados así porque profetizaron a otros pueblos). Profetizó al reino de Edom entre los años 848 y 841 a.C.

El tema central es un aviso de que viene el juicio a causa de la violencia con que se volvió contra su hermano Jacob (Israel).

Versículo clave: 15

15 »Ya está cerca mí día contra todas las naciones, y lo mismo que hiciste se hará contigo; ¡sobre ti recaerá lo que mereces recibir! 

Nuevamente, Dios recuerda (v. 17) que un remanente permanecerá en Israel y será salvo.

JONÁS

Otro profeta extranjero. Profetizó a Nínive (capital del Imperio asirio). Profetizó entre el año 800 y el 760 a.C.

El tema central era advertir a los habitantes de Nínive, para que cambiaran o serían destruidos. Fue el arrepentimiento más grande y rápido de la historia, y salvó al pueblo (al menos por un tiempo).

Versículo clave: 3.5

5 Todos los habitantes de Nínive creyeron a Dios y decretaron ayuno, y desde el mayor hasta el menor se vistieron de cilicio.

Un punto clave del libro es la misericordia de Jehová.

NAHÚM

El último de los profetas extranjeros. Profetizó a Nínive en el año 630 a.C.

El tema central de la profecía fue advertirles que no había más lugar para el arrepentimiento. Nínive sería destruida pues desaprovecharon la oportunidad que se les había dado con Jonás.

Versículos claves: 1.6-8

6 ¿Quién puede enfrentarse a su ira? ¿Quién puede resistir el ardor de su enojo? Su ira se extiende como el fuego, y hace que las peñas se desgajen.

7 El Señor es bueno; es un refugio en el día de la angustia. El Señor conoce a los que en él confían.

8 pero destruye a sus adversarios con una impetuosa inundación y persigue con las tinieblas a sus enemigos.

Algo para remarcar es que no podemos jugar con Dios. Es un Dios misericordioso y también justo.

JOEL

Profetiza al reino del sur, Judá, en el año c. 835. Más o menos 250 años antes del exilio babilónico (586 a.C.).

El tema de la profecía es el juicio del Señor que caerá sobre Judá. En los tres capítulos habla sobre el juicio de Dios que es presente, que es inminente y que es futuro. Es uno de los primeros profetas que advierten sobre las consecuencias del pecado de Judá.

Versículos claves: 2.28, 29

28 »Después de esto, derramaré mi espíritu sobre la humanidad entera, y los hijos y las hijas de ustedes profetizarán; los ancianos tendrán sueños, y los jóvenes recibirán visiones.

29 En aquellos días, también sobre los siervos y las siervas derramaré mi espíritu.

Sin embargo, termina con un mensaje de esperanza futura pues las promesas de Jehová siempre se cumplen.

MIQUEAS

Profetiza al reino de sur, Judá, entre el año 735 y el 700 a.C. (116 años antes del exilio babilónico).

El tema central es que el resultado natural de una fe que salva es reforma social y santidad práctica. A causa de la falta general de ambas, tanto el reino del norte como el del Sur están destinados a la ira de Dios.

Versículo clave: 6.8

8 ¡Hombre! El Señor te ha dado a conocer lo que es bueno, y lo que él espera de ti, y que no es otra cosa que hacer justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios.

Nuevamente el libro termina con una palabra de esperanza. Los últimos versículos de la profecía se refieren a la misericordia de Dios.

ISAÍAS

Profetiza al reino de sur, Judá, entre los años 739 y 690 a.C. (alrededor de 100 años antes del exilio a Babilonia).

El tema central de la profecía de Isaías es que la salvación se basa únicamente en la gracia del Redentor, a través del poder de Dios. El Dios santo no permitirá inmundicia en el pueblo del pacto, de tal manera que tratará con ellos a fin de purgar a su pueblo, para que se adecuen a su plan de redención. Dicho de otra manera, el exilio es inevitable, pues la maldad de su pueblo debe ser erradicada de una vez por todas. Al mismo tiempo, el profeta habla de un Redentor, que redimirá finalmente a su pueblo y los convertirá profundamente y de corazón.

Versículos claves: 61.1-3

1 »El espíritu de Dios el Señor, está sobre mí. Sí, el Señor me ha ungido; me ha enviado a proclamar buenas noticias a los afligidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a anunciar libertad a los cautivos, y liberación a los prisioneros;

2 a proclamar el año de la buena voluntad del Señor, y el día de la venganza de nuestro Dios; a consolar a todos los que están tristes;

3 a alegrar a los afligidos de Sión; a ponerles una diadema en lugar de ceniza, perfume de gozo en lugar de tristeza, un manto de alegría en lugar de un espíritu angustiado. Y serán llamados «robles de justicia”, plantados para el Señor para gloria suya.

El juicio y la esperanza son dos elementos concurrentes y claves en Isaías.

SOFONÍAS

Profetiza al reino de sur, Judá, entre los años 640 y 620 a.C. (34 años antes del exilio babilónico).

El tema principal de la profecía es que el Señor todavía está firmemente en control de todo, a pesar de las apariencias que apuntarían hacia lo contrario. Judá será castigado, las naciones gentiles también, y finalmente Dios redimirá a su pueblo.

Versículos claves: 1.14, 15

14 Ya está cerca el gran día del Señor. Ya está cerca, muy cerca. Será un día de amargura y de gran estrépito, en el que hasta los valientes pedirán ayuda.

15 Será un día de ira, de angustia y de estrechez; día de alboroto y destrucción, día de oscuridad y tinieblas, día nublado y sombrío.

Al final del libro, se habla acerca de la gloria futura de Israel (3.14-20).

HABACUC

Profetiza al reino de sur, Judá, entre los años 609 y 605 a.C. (19 años antes del exilio a Babilonia).

El tema principal de la profecía es la fe bajo el fuego de la prueba. Los problemas de la fe enfrentando las aparentes dificultades para el cumplimiento de las promesas de Dios.

Versículo clave: 2.4

4 Aquel cuya alma no es recta es arrogante; pero el justo vivirá por su fe.

JEREMÍAS

Profetiza al reino de sur, Judá, entre los años 627 y 577 a.C. Ya en el proceso del exilio a Babilonia. Jeremías tuvo que enfrentar a quienes no creían que el exilio vendría, y luego a quienes se enojaron contra Dios a causa del exilio. El mensaje de Jeremías era que se vuelvan de la idolatría hacia Dios, para evitar la catástrofe del exilio y luego que el exilio que comenzaron a sufrir se debió a su negación de apartarse del pecado. Con todo esto en mente es mucho más fácil comprender las Lamentaciones del profeta Jeremías.

Versículos claves: 1.5, 8-10

5 «Antes de que yo te formara en el vientre, te conocí. Antes de que nacieras, te santifiqué y te presenté ante las naciones como mi profeta.

8 No temas delante de nadie, porque yo estoy contigo y te pondré a salvo» —Palabra del Señor.

9 Y el Señor extendió su mano, me tocó mi boca, y me dijo: «Yo, el Señor, he puesto mis palabras en tu boca.

10 Date cuenta de que este día te he puesto sobre naciones y reinos, para que arranques y destruyas, para que arruines y derribes, para que construyas y plantes».

EZEQUIEL

Profetiza al reino de sur, Judá, entre los años 593 y 560 a.C. Como profeta, Ezequiel fue el único que profetizó mientras el pueblo era llevado al cautiverio y durante el cautiverio, a donde él mismo fue llevado. Él tuvo que responder a la pregunta: ¿Cómo puede ser que Dios nos abandone de esta manera? Ezequiel tuvo que «defender» al nombre de Dios y declarar que a pesar de las circunstancias adversas Dios está en control de la situación y que sus promesas son seguras a causa de la fidelidad de Dios.

Versículos claves: 36.24-28

24 Yo los recogeré de todas las naciones y países, y los traeré de vuelta a su tierra. 

25 Esparciré agua limpia sobre ustedes, y ustedes quedarán limpios de todas sus impurezas, pues los limpiaré de todos sus ídolos. 

26 Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo; les quitaré el corazón de piedra que ahora tienen, y les daré un corazón sensible.

27 Pondré en ustedes mi espíritu, y haré que cumplan mis estatutos y que obedezcan y pongan en práctica mis preceptos.

28 Y ustedes habitarán en la tierra que les di a sus padres, y serán mi pueblo y yo seré su Dios.

Jerusalén, la ciudad elegida por Dios para levantar su templo, fue destruida, y a pesar de eso Dios está en su trono y reina.

HAGEO 

Profetiza después del exilio (año 520 a.C.). El tema de la profecía es que, si el pueblo de Dios pone primero su programa, su casa y su adoración, entonces la pobreza y el fracaso presentes darán lugar a una prosperidad comparable a su fidelidad al pacto.

Versículo clave:  1.14

14 El Señor despertó el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, que era gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, que era sumo sacerdote, lo mismo que el espíritu del resto del pueblo, y todos ellos acudieron a trabajar en la casa de su Dios, el Señor de los ejércitos.

ZACARÍAS

Profetiza a los repatriados de la cautividad babilónica. El tema principal de la profecía es un llamado al arrepentimiento y un mensaje de seguridad en cuanto a la provisión de Dios para su pueblo: Dios enviará al Mesías que salvará a su pueblo.

Versículos claves: 9.9, 10


9
«¡Llénate de alegría, hija de Sión!¡Da voces de júbilo, hija de Jerusalén! Mira que tu rey viene a ti, justo, y salvador y humilde, y montado sobre un asno, sobre un pollino, hijo de asna.

10 Yo destruiré los carros de guerra de Efraín y briosos los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán hechos pedazos. Tu rey anunciará la paz a las naciones, y su señorío se extenderá de mar a mar, y del río Éufrates a los límites de la tierra.

El mensaje doble de Zacarías: Arrepentimiento y esperanza.

MALAQUÍAS

También profetiza a los repatriados del exilio(430 a.C.). Fue el último profeta antes de los 400 años de silencio. El tema principal es que la sinceridad hacia Dios y una vida santa son absolutamente indispensables para ganar su favor hacia su pueblo, tanto espiritual como materialmente.

Versículo clave: 3.9

9 Malditos sean todos ustedes, porque como nación me han robado.

Al final del Antiguo Testamento, se hace claro nuevamente que el hombre necesita un Redentor. Nuevamente el pueblo de Dios le había robado a su Señor y, obviamente, se había alejado de él.

La venida de Cristo no solamente era prometida, sino claramente necesaria.

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