Día 104. Mateo 9.1–8

1  Después de esto, Jesús subió a la barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad.

2  Allí le llevaron un paralítico, tendido sobre una camilla. Cuando Jesús vio la fe de ellos, le dijo al paralítico: «Ten ánimo, hijo; los pecados te son perdonados.»

3  Algunos de los escribas se decían a sí mismos: «Este ofende a Dios.»

4  Pero Jesús, que conocía los pensamientos de ellos, dijo: «¿Por qué piensan mal dentro de ustedes mismos?

5  ¿Qué es más fácil? ¿Que le diga “los pecados te son perdonados”, o que le diga “levántate y anda”?

6  Pues para que ustedes sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados, “Levántate, (dijo este al paralítico) toma tu camilla, y vete a tu casa.”»

7  Entonces el paralítico se levantó y se fue a su casa.

8  Al ver esto, la gente se quedó asombrada y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.

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