Día 109. Mateo 10.32–42

32  A cualquiera que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

33  Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

34  »No piensen que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.

35  He venido para poner al hijo contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra.

36  Los enemigos del hombre serán los de su casa.

37  El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí. El que ama a su hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.

38  El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.

39  El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

40  »El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

41  El que recibe a un profeta porque es profeta, recibirá igual recompensa que el profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, recibirá igual recompensa que el justo.

42  De cierto les digo que cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos aunque sea un vaso de agua fría, por tratarse de un discípulo, no perderá su recompensa.»

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