«1 Señor, no me corrijas en tu ira; no me castigues en tu enojo.
2 Señor, ten misericordia de mí, que estoy enfermo; sáname, pues todos mis huesos tiemblan.
3 Señor, todo mi ser se halla alterado. ¿Hasta cuándo me responderás?
4 Hazme caso, Señor, y ponme a salvo; por causa de tu misericordia, ¡sálvame!
5 En la muerte, no hay memoria de ti; en el sepulcro no hay quien te alabe.
6 Me estoy consumiendo de tanto llorar; Todas las noches lloro amargamente y baño con lágrimas mi lecho.
7 Cansados de sufrir están mis ojos; mis adversarios los han hecho envejecer.
8 Ustedes los malvados: ¡apártense de mí, que el Señor ha escuchado mis lamentos!
9 El Señor ha atendido mis ruegos y ha aceptado mis oraciones.
10 Todos mis adversarios quedarán avergonzados; ¡huirán de pronto, totalmente humillados!»










