Día 120. Salmos 6

«1  Señor, no me corrijas en tu ira; no me castigues en tu enojo.

2  Señor, ten misericordia de mí, que estoy enfermo; sáname, pues todos mis huesos tiemblan.

3  Señor, todo mi ser se halla alterado. ¿Hasta cuándo me responderás?

4  Hazme caso, Señor, y ponme a salvo; por causa de tu misericordia, ¡sálvame!

5  En la muerte, no hay memoria de ti; en el sepulcro no hay quien te alabe.

6  Me estoy consumiendo de tanto llorar; Todas las noches lloro amargamente y baño con lágrimas mi lecho.

7  Cansados de sufrir están mis ojos; mis adversarios los han hecho envejecer.

8  Ustedes los malvados: ¡apártense de mí, que el Señor ha escuchado mis lamentos!

9  El Señor ha atendido mis ruegos y ha aceptado mis oraciones.

10  Todos mis adversarios quedarán avergonzados; ¡huirán de pronto, totalmente humillados!»

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