Día 140. Lucas 12.1–12

«1  Excelentísimo Teófilo: Muchos han tratado ya de relatar en forma ordenada la historia de los sucesos que ciertamente se han cumplido entre nosotros,

2  tal y como nos los enseñaron quienes desde el principio fueron testigos presenciales y ministros de la palabra.

3  Después de haber investigado todo con sumo cuidado desde su origen, me ha parecido una buena idea escribírtelo por orden,

4  para que llegues a conocer bien la verdad de lo que se te ha enseñado.

5  En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías, cuya esposa, Elisabet, era descendiente de
Aarón.

6  Ambos eran íntegros delante de Dios y obedecían de manera irreprensible todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.

7  Pero no tenían hijos, porque Elisabet era estéril y los dos eran ya muy ancianos.

8  Un día en que Zacarías oficiaba como sacerdote delante de Dios, pues le había llegado el turno a su grupo,

9  le tocó en suerte entrar en el santuario del Señor para ofrecer incienso, conforme a la costumbre del sacerdocio.

10  Mientras se quemaba el incienso, todo el pueblo estaba orando afuera.

11  En eso, un ángel del Señor se le apareció a Zacarías. Estaba parado a la derecha del altar del incienso.

12  Cuando Zacarías lo vio, se desconcertó y le sobrevino un gran temor;»

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