Día 142. Lucas 12.22–34

«22  Pero cuando salió y no les podía hablar, comprendieron que habría tenido una visión en el santuario, pues les hablaba por señas y seguía mudo.

23  Cuando terminaron los días de su ministerio, Zacarías se fue a su casa.

24  Días después, su esposa Elisabet quedó embarazada y se recluyó en su casa durante cinco meses, pues decía:

25  «El Señor ha actuado así conmigo para que ya no tenga nada de qué avergonzarme ante nadie.»

26  Seis meses después, Dios envió al ángel Gabriel a la ciudad galilea de Nazaret

27  para ver a María, una virgen que estaba comprometida con José, un hombre que era descendiente de David.

28  El ángel entró en donde ella estaba y le dijo: «¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo.»

29  Cuando ella escuchó estas palabras, se sorprendió y se preguntaba qué clase de saludo era ese.

30  El ángel le dijo: «María, no temas. Dios te ha concedido su gracia. 31  Vas a quedar embarazada, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre JESÚS.

32  Este será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios, el Señor, le dará el trono de David, su padre,

33  y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»

34  Pero María le dijo al ángel: «¿Y esto cómo va a suceder? ¡Nunca he estado con un hombre!»»

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