Día 143. Lucas 12.35–48

«35  El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios.

36  También tu parienta Elisabet, la que llamaban estéril, ha engendrado un hijo en su vejez, y ya está en su sexto mes de embarazo.

37  ¡Para Dios no hay nada imposible!»

38  María dijo entonces: «Yo soy la sierva del Señor. ¡Cúmplase en mí lo que has dicho!» Y el ángel se fue de su presencia.

39  Por esos mismos días, María fue de prisa a una ciudad de Judá que estaba en las montañas.

40  Al entrar en la casa de Zacarías, saludó a Elisabet.

41  Y sucedió que, al oír Elisabet el saludo de María, la criatura saltó en su vientre y Elisabet recibió la plenitud del Espíritu Santo.

42  Entonces ella exclamó a gran voz: «¡Bendita eres tú entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre!

43  ¿Cómo pudo sucederme que la madre de mi Señor venga a visitarme?

44  ¡Tan pronto como escuché tu saludo, la criatura saltó de alegría en mi vientre!

45  ¡Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá lo que el Señor te ha anunciado!»

46  Entonces María dijo: «Mi alma glorifica al Señor,

47  y mi espíritu se goza en Dios mi Salvador.

48  Pues se ha dignado mirar a su humilde sierva, y desde ahora me llamarán dichosa por todas las generaciones.»

Scroll al inicio