Día 146. Romanos 16.17–27

17  Pero les ruego, hermanos, que se cuiden de los que causan divisiones y tropiezos en contra de la enseñanza que ustedes han recibido, y que se aparten de ellos.

18  Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a su propio vientre, y con palabras suaves y aduladoras engañan al corazón de los ingenuos.

19  La obediencia de ustedes ha llegado a ser bien conocida por todos, lo que me llena de alegría por ustedes; pero quiero que sean sabios para el bien, e ingenuos para el mal.

20  Muy pronto el Dios de paz aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes. Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes.

21  Reciban saludos de mi colaborador Timoteo y de Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes.

22  Yo, Tercio, que escribí la carta, los saludo en el Señor.

23  Los saluda Gayo, que nos ha hospedado a mí y a toda la iglesia. Los saluda Erasto, el tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.

24  Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.

Doxología final

25  Y al que puede fortalecerlos conforme a mi evangelio y a la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto
desde tiempos eternos,

26  pero que ahora ha sido revelado por medio de las Escrituras de los profetas, y que de acuerdo al mandamiento del Dios eterno se ha dado a conocer a todas las naciones para que obedezcan a la fe,

27  al único y sabio Dios, sea la gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén

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