Día 244. Job 11.1–20

1  Habló entonces Sofar el namatita:

2  «El que habla mucho, ¿no debe escuchar? ¿Se declara inocente al parlanchín?

3  ¿Vas a engañarnos con tus mentiras? ¿Te burlas de nosotros sin que nadie te responda?

4  Tú afirmas: “Lo que digo es la verdad. No tengo nada de qué avergonzarme.”

5  ¡Cómo quisiera yo que Dios hablara y que con sus propios labios te acusara;

6  que te revelara los secretos de la sabiduría, y te hiciera ver el otro lado de la moneda! Verías entonces que Dios no te ha castigado como realmente lo merece tu maldad.

7  »¿Puedes descubrir los secretos de Dios? ¿Puedes ser tan perfecto como el Todopoderoso?

8  ¿Cómo podrías, si están por encima de los cielos? ¿Cómo podrías, si son más profundos que el sepulcro?

9  ¡Son más extensos que la tierra! ¡son más amplios que el ancho mar!

10  Si Dios te aprisiona, y te llama a cuentas, no podrás hacerlo renunciar.

11  Dios sabe cuando la gente es falsa; se da cuenta cuando la gente actúa mal.

12  ¿Sabes cuándo el necio llegará a ser sabio? ¡Cuando de un asno montés nazca un hombre!

13  »Si de todo corazón elevas tus manos, y te dispones a rogarle a Dios;

14  y si te arrepientes de toda maldad, y alejas de tu casa la maldad,

15  podrás levantar la cara limpia de pecado, y podrás sentirte libre y sin ningún temor;

16  te olvidarás de tus tristezas, o pensarás en ellas como el agua que pasa.

17  Tu vida será más clara que la luz del mediodía, y aun la oscuridad será como el amanecer.

18  Volverás a confiar porque tendrás esperanza; y rodeado de paz podrás dormir tranquilo.

19  Nada podrá perturbar tu sueño; y muchos te buscarán para pedir tu favor.

20  Pero los malvados irán perdiendo la vista, y no hallarán un lugar de refugio; solo desearán exhalar el último suspiro.»

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