Día 273. Salmo 30

Acción de gracias por haber sido librado de la muerte

Salmo cantado durante la dedicación de la casa.

Salmo de David.

1  Te alabo, Señor, porque me has salvado; porque no dejaste que mis enemigos se burlaran de mí.

2  Mi Señor y Dios, te pedí ayuda, y tú me sanaste;

3  tú, Señor, me devolviste la vida; ¡me libraste de caer en el sepulcro!

4  Ustedes, pueblo fiel del Señor, ¡canten salmos y alaben su santo nombre!

5  Su enojo dura solo un momento, pero su bondad dura toda la vida. Tal vez lloremos durante la noche, pero en la mañana saltaremos de alegría.

6  En mi prosperidad llegué a pensar que nunca conocería la derrota.

7  Y es que tú, Señor, con tu bondad, me mantenías firme como una fortaleza. Pero me diste la espalda, y quedé aterrado.

8  A ti, Señor, seguiré clamando, y jamás dejaré de suplicarte.

9  ¿Qué ganas con que yo muera, con que baje yo al sepulcro? ¿Acaso el polvo podrá alabarte? ¿Acaso el polvo anunciará tu verdad?

10  ¡Escúchame, Señor, y tenme compasión! ¡Nunca dejes, Señor, de ayudarme!

11  Tú cambias mis lágrimas en danza; me quitas la tristeza y me rodeas de alegría,

12  para que cante salmos a tu gloria. Señor, mi Dios: ¡no puedo quedarme callado! ¡siempre te daré gracias!

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