Día 297. Job 25 – 27

25

1  Bildad el suhita respondió:

2  «El poder de Dios da temor; él hace la paz en las alturas de los cielos.

3  ¿Acaso pueden contarse sus ejércitos? ¿Hay quien pueda esconderse de su luz?

4  Si no, ¿cómo puede justificarse el hombre ante Dios? ¡Nadie que haya nacido de mujer está limpio de pecado!

5  A los ojos de Dios, nada está limpio de impureza; ¡ni siquiera la blanca luna ni las brillantes estrellas!

6  ¡Todo hombre, todo ser humano, es impuro y miserable como un gusano!»

26

1  Respondió Job, y dijo:

2  «¡Valiente ayuda brindas al que no tiene fuerzas! ¡Eres la salvación de los brazos débiles!

3  ¡Cómo sabes aconsejar al ignorante! ¡Qué despliegue de inteligencia has mostrado!

4  ¿Pero quién te ha susurrado estas palabras? ¿Qué espíritu te ha llevado a pronunciarlas?

5  »Allá, en el fondo del mar profundo, un temblor sacude a los muertos que allí reposan.

6  Ante Dios, el sepulcro queda al descubierto; no hay escondite para el reino de la muerte.

7  Dios despliega el norte de la nada; la tierra cuelga en medio del vacío.

8  Dios contiene las lluvias en las nubes, y estas no se vacían, aunque estén cargadas.

9  Tiende una cortina de blancas nubes, y tras ellas esconde su trono.

10  Para las aguas ha establecido un límite, lo mismo que para la luz y las tinieblas.

11  Al oír la voz de su corrección, tiemblan de miedo las bases de los cielos.

12  Con su poder, el mar se agita; con su astucia, calma su arrogancia.

13  Con su soplo, el cielo se despeja; con su poder parte en dos al monstruo del mar.

14  Esto es solo una muestra de su inmenso poder; lo que de él sabemos es apenas un susurro. La fuerza de su poder ¿quién puede comprenderla?»

27

1  Job continuó con su discurso, y dijo:

2  «¡Vive Dios, el Todopoderoso, que me amarga la vida al negarme su justicia!

3  Pero mientras me quede vida, mientras quede en mí el aliento divino,

4  no pronunciarán mis labios nada reprochable, ni mi lengua pronunciará engaño alguno.

5  Jamás podré dar a ustedes la razón; sostendré mi inocencia hasta la muerte.

6  No renunciaré a insistir en mi justicia; mientras viva, tendré la conciencia tranquila.

7  ¡Que sean mis enemigos como los malvados! ¡Que sean mis adversarios como los perversos!

8  »¿Qué fin le espera al malvado y ladrón, cuando Dios le arrebate la vida?

9  ¿Acaso Dios escuchará su clamor cuando venga la angustia?

10  ¿Hallará placer al lado del Todopoderoso? ¿Llamará acaso a Dios en todo momento?

11  ¡Voy a enseñarles algo del poder de Dios! ¡Les voy a revelar lo que sé del Todopoderoso!

12  No hay duda de que todos ustedes lo han visto; entonces, ¿por qué dicen tantas tonterías?»

13  «El Dios Todopoderoso tiene ya preparada la herencia de los malvados y violentos:

14  Podrán tener muchos hijos, pero morirán por la espada; los más pequeños siempre carecerán de pan.

15  Si acaso alguno sobrevive, no será sepultado, ni su viuda llorará su muerte.

16  Podrá vivir entre montones de plata, y acumular grandes cantidades de ropa,

17  pero al final los hombres justos e inocentes se pondrán esa ropa y se repartirán la plata.

18  »La casa que edifica está carcomida por dentro; es tan frágil como una choza de vigilancia.

19  Se va a descansar seguro de sus riquezas, pero al despertar ya está en la miseria.

20  Entonces el terror lo domina como un río, y en la noche lo arrastra como un torbellino.

21  Un viento calcinante lo lanza a las alturas; una fuerte tempestad lo arranca de su lugar.

22  Dios lo castigará sin piedad, y aunque quiera escapar, no lo conseguirá.

23  Al verlo, la gente aplaudirá y se alegrará de verlo arruinado.»

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