Día 301. Job 34 – 37

34

1  Eliú añadió entonces:

2  «Ustedes, los sabios, ¡escuchen mis palabras! Ustedes, los instruidos, ¡préstenme atención!

3  Con el paladar se prueba el sabor de la comida, y con el oído se prueba la calidad de las palabras.

4  Los invito a elegir lo que es justo, y a que descubramos aquello que sea bueno.

5  »Job ya nos ha dicho que es un hombre bueno, y que Dios lo ha tratado injustamente;

6  que no puede mentir en su caso, y que sufre mucho sin haber pecado.

7  »¿Quién puede compararse a Job, que calma su sed burlándose de todo?

8  ¡Anda en compañía de malvados! ¡Se junta con gente perversa!

9  ¡Asegura que nada gana el hombre con hacer la voluntad de Dios!

10  »Pero ustedes son inteligentes. ¡Escúchenme! ¡Nada más ajeno a Dios que la maldad! ¡El Todopoderoso no comete injusticias!

11  Le da a cada uno lo que merece; le paga conforme a sus hechos.

12  Dios no hace nada malo; el Todopoderoso no pervierte la justicia.

13  ¿Quién puso el mundo en sus manos? ¿Quién le encargó ordenar este mundo?

14  Si Dios pensara solo en sí mismo, y retomara su espíritu y su aliento de vida,

15  ¡todos nosotros moriríamos al instante y la humanidad entera volvería a ser polvo!

16  »Si eres entendido, escucha esto; presta atención a lo que te estoy diciendo.

17  ¿Acaso puede gobernar quien no ama la justicia? ¿Y acaso puedes tú condenar al que es justo?

18  ¿Quién puede acusar al rey de ser perverso, o tachar de criminales a los hombres importantes?

19  Dios no hace diferencia entre personas; trata igual a los ricos y a los pobres, pues todos somos obra de sus manos.

20  Todos podemos morir en cualquier momento; los pueblos se rebelan en medio de la noche, pero pasan, lo mismo que los poderosos: son derrocados sin que medie la violencia.

21  Dios conoce los caminos del hombre, y vigila cada uno de sus pasos.

22  Ni las sombras más oscuras esconden a los que practican la maldad.

23  Dios no impone al hombre fecha alguna para que comparezca ante él en el juicio.

24  En un instante quebranta a los poderosos, y hace que otros ocupen su lugar.

25  Puesto que él conoce las obras de todos, en medio de la noche los derriba y extermina.

26  Los castiga, como a criminales, en donde todo el mundo pueda verlos,

27  porque ellos se apartaron de él y no obedecieron sus mandamientos;

28  hicieron que los pobres elevaran sus lamentos y que los hambrientos dejaran oír su clamor.

29  Si Dios se calla, ¿quién se lo puede reprochar? Si se oculta de los hombres, ¿quién podrá encontrarlo? ¡Ni todo un pueblo, ni todos los hombres!

30  De lo contrario, el malvado tendría poder y el pueblo sería objeto de injusticias.

31  »¿Acaso le has dicho a Dios: “Ya he sufrido tu castigo. No volveré a pecar”?

32  ¿O le has dicho: “No supe lo que hacía. Si he actuado mal, no volveré a hacerlo”?

33  ¿Acaso todo debe hacerse a tu manera? Es Dios quien decide qué hacer, y no tú; pero si sabes otra cosa, ¡habla ya!

34  Cualquier hombre inteligente te dirá lo mismo; el que es sabio dirá lo mismo que yo:

35  “Job no está en su sano juicio, porque lo que dice no tiene sentido.”

36  Yo propongo que Job sea puesto a prueba, porque habla como todos los malvados.

37  Además de malvado, Job es rebelde; con aplausos se burla de nosotros, y son muchas sus ofensas contra Dios.»

35

1  Eliú también siguió diciendo:

2  «¿De veras crees todo lo que has dicho, y que te creas más justo que Dios?

3  Tú le has dicho: “¿Qué provecho sacas de que yo sea inocente, o de que haya pecado?”

4  Esto yo lo puedo responder, lo mismo a ti que a tus amigos.

5  Levanta los ojos, y examina el cielo; las nubes que ves están por encima de ti.

6  Si haces lo malo, en nada afectas a Dios; si aumentas tus pecados, tampoco le afectas.

7  Si haces el bien, ¿en qué lo beneficias? ¿Qué provecho saca de tu buen comportamiento?

8  »A la gente como tú le afecta su propia maldad, otros como tú se aprovechan de la justicia.

9  Claman por causa de tanta violencia, y piden ayuda ante el poder de los poderosos.

10  Pero no hay quien pregunte por Dios, su creador, que durante la noche les da ánimo,

11  que les da más entendimiento que a los animales, que los hace más sabios que a los pájaros.

12  Esa gente clama, pero Dios no los escucha por causa de su maldad y soberbia.

13  Dios no atiende a peticiones huecas; el Todopoderoso no las toma en cuenta.

14  »Tú dices que no puedes ver a Dios; pero ten paciencia, que tu caso está en sus manos.

15  Según tú, Dios no se enoja ni castiga, ni se fija en la conducta del hombre;

16  pero eso que dices, Job, no tiene sentido; hablas mucho pero no sabes lo que dices.»

36

1  Todavía añadió Eliú:

2  «Tenme un poco de paciencia, y te mostraré que de Dios aún tengo mucho que decir.

3  Lo que de él sé tiene una larga historia, y voy a demostrarte que mi Creador es justo.

4  En mis palabras no hay nada de mentira; ¡tienes ante ti a la sabiduría perfecta!

5  »Aunque Dios es grande y poderoso, no desprecia a los de corazón sincero;

6  no da larga vida a los malvados, y sí hace justicia a los oprimidos;

7  está al pendiente de los hombres justos, para levantarlos siempre junto con los reyes.

8  Aunque estén encadenados y en la cárcel, sujetos a las ataduras del sufrimiento,

9  Dios da a conocer sus malas obras y la insolencia de sus rebeliones.

10  Les abre los oídos para que se corrijan, y los anima a apartarse del mal.

11  Si obedecen a Dios y le sirven, Dios les concede días de paz y bienestar;

12  pero si no obedecen, la espada les espera y mueren sin llegar a tener entendimiento.

13  »Los hipócritas son rencorosos con Dios, y no piden bondad aunque sufran su castigo.

14  Pierden la vida en plena juventud, como la pierden los que se han prostituido.

15  Pero Dios libra al pobre de su pobreza, y en el sufrimiento le enseña a ser obediente;

16  lo libra de vivir siempre angustiado y lo lleva a lugares espaciosos, donde le prepara un abundante banquete.

17  »Pero tú no llevaste a juicio al malvado, ni defendiste al huérfano en los tribunales.

18  Cuídate de no dejarte llevar por las riquezas, ni te dejes seducir por el soborno.

19  Ante Dios, de nada te sirven todas tus riquezas, ni todo tu poder y tu fuerza.

20  No esperes que llegue la noche, momento en que los pueblos desaparecen.

21  Cuídate de no caer en la maldad, pues por preferirla ahora sufres.

22  Mira que el poder de Dios es admirable; no hay maestro que se le pueda comparar.

23  ¿Quién le puede señalar el camino a seguir? ¿Quién puede corregirlo por lo que hace?

24  »No te olvides de alabar su creación, la cual admira la humanidad entera.

25  Todo el mundo puede contemplarla, no importa cuán lejos se encuentre.

26  Dios es grande, pero no lo conocemos; nadie sabe cuántos años ha existido.

27  Dios reúne las gotas de agua, y hace que el vapor se convierta en lluvia;

28  las nubes contienen esa lluvia, y esta cae en abundancia sobre la humanidad.

29  »¿Quién conoce la extensión de las nubes, o entiende el estruendo de los rayos en su seno?

30  Dios derrama su luz sobre la tierra, y cubre con ella las profundidades del mar.

31  Con la lluvia da vida a los pueblos y la tierra produce el alimento de muchos.

32  Las densas nubes esconden la luz, y la tierra se cubre de sombras.

33  El trueno denuncia la ira de Dios; la tempestad anuncia su rechazo a la maldad.

37

1  »Al pensar en esto, mi corazón se acelera y parece querer salirse de mi pecho.

2  Presten atención al estruendo de su voz, y al potente sonido que sale de su boca.

3  Oigan cómo retumba a través del cielo, y cómo su luz alumbra los confines de la tierra.

4  Tras su luz se oye un rugido que estalla con majestuoso furor; al escucharlo, nadie puede sostenerse.

5  Dios deja oír su voz atronadora y hace grandes cosas que no logramos entender.

6  A la nieve le ordena caer sobre la tierra, y también a las lloviznas y a las lluvias torrenciales.

7  La gente corre entonces a esconderse, y así todo el mundo reconoce sus obras.

8  Los animales del campo corren a sus cuevas, y allí en su refugio esperan con paciencia.

9  »Desde el sur, viene el candente torbellino; desde el norte llega el viento frío.

10  Dios sopla y forma bloques de hielo, y hace que las grandes aguas se congelen.

11  Carga de humedad las densas nubes, y desde ellas manda sus rayos luminosos.

12  Revuelve las nubes de un lugar a otro, y las lleva por toda la superficie de la tierra, para que cumplan con todos sus propósitos.

13  Dios las usa para castigar al hombre, pero también para mostrar su amor por la tierra.

14  »Tenme paciencia, Job, y escúchame; mira con atención las maravillas de Dios.

15  ¿Sabes cómo Dios ordena las nubes, y hace que el relámpago brille entre ellas?

16  ¿Sabes por qué las nubes son diferentes, que son una maravilla de sabiduría perfecta?

17  ¿O por qué tu ropa te acalora cuando Dios detiene el cálido viento del sur?

18  ¿Acaso lo ayudaste a extender los cielos, y los afirmaste como reluciente espejo?

19  Enséñanos qué debemos decirle; nuestra oscura mente no nos permite ordenar las ideas.

20  ¿Debo anunciarme cuando quiera hablar con él? ¿Quién se atreve a hablar para ser destruido?

21  »No se puede ver de frente la luz del sol, cuando el cielo está limpio y sin nubes.

22  Desde el norte vienen rayos dorados que anuncian la imponente majestad de Dios.

23  No podemos comprender al Todopoderoso; grande es su poder, y grande es su justicia.

24  Por eso los seres humanos le temen, aunque él no teme a los que se consideran sabios.»

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