Día 331. Mateo 27.1–10

1  Cuando llegó la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo hicieron planes contra Jesús, para condenarlo a muerte.

2  Lo ataron y se lo llevaron para entregárselo a Poncio Pilato, el gobernador.

3  Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que Jesús había sido condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos.

4  Les dijo: «He pecado al entregar sangre inocente.» Pero ellos le dijeron: «¿A nosotros qué nos importa? ¡Allá tú!»

5  Entonces Judas arrojó en el templo las monedas de plata, y después de eso salió y se ahorcó.

6  Los principales sacerdotes tomaron las monedas y dijeron: «No está bien echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es el precio de sangre
derramada.»

7  Y después de ponerse de acuerdo, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultar allí a los extranjeros.

8  Por eso hasta el día de hoy aquel campo se llama «Campo de sangre».

9  Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: «Y tomaron las treinta monedas de plata, que es el precio estimado por los hijos de Israel,

10  y las usaron para comprar el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.»

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