Día 334. Mateo 27.45–50

45  Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde hubo tinieblas sobre toda la tierra.

46  Cerca de las tres de la tarde, Jesús clamó a gran voz. Decía: «Elí, Elí, ¿lema sabactani?», es decir, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»

47  Algunos de los que estaban allí, decían al oírlo: «Está llamando a Elías.»

48  Al instante, uno de ellos corrió y tomó una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en una caña, le dio a beber.

49  Los otros decían: «Deja, veamos si Elías viene a librarlo.»

50  Pero Jesús, después de clamar nuevamente a gran voz, entregó el espíritu.

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