Día 42. Salmos 1

1 Bienaventurado el hombre que no anda en compañía de malvados, ni se detiene a hablar con pecadores, ni se sienta a conversar con burladores.

2 Que, por el contrario, se alegra en la ley del Señor, y día y noche medita en ella.

3 Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos: llegado el momento da su fruto, y sus hojas no se marchitan. ¡En todo lo que hace, prospera!

4 Con los malvados no pasa lo mismo; ¡son como la paja que se lleva el viento!

5 Por eso los malvados y pecadores no tienen arte ni parte en el juicio ni en las reuniones de los justos.

6 El Señor conoce el camino de los justos, pero el camino de los malos termina mal.

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