«1 Dios de mi justicia, ¡responde a mi clamor! Cuando estoy angustiado, tú me das aliento; ¡compadécete de mí y escucha mi oración!
2 Ustedes, hombres mortales, ¿hasta cuándo ofenderán al que es mi gloria, y amarán y buscarán la falsedad y la mentira?
3 Entérense de una vez: el Señor escoge a los hombres justos, así que me escuchará cuando yo lo invoque.
4 Pónganse a temblar, y no pequen; más bien, mediten en sus camas y guarden silencio.
5 Ofrezcan al Señor sacrificios de justicia y pongan su confianza en él.
6 Son muchos los que preguntan «¿Quién nos hará ver el bien?» ¡Que la luz de tu rostro, Señor, nos ilumine!
7 Tú pusiste en mi corazón más alegría que la de tener trigo y vino en abundancia.
8 Por eso me acuesto y duermo en paz, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado.»










