Día 80. Salmos 4.1-8

«1  Dios de mi justicia, ¡responde a mi clamor! Cuando estoy angustiado, tú me das aliento; ¡compadécete de mí y escucha mi oración!

2  Ustedes, hombres mortales, ¿hasta cuándo ofenderán al que es mi gloria, y amarán y buscarán la falsedad y la mentira?

3  Entérense de una vez: el Señor escoge a los hombres justos, así que me escuchará cuando yo lo invoque.

4  Pónganse a temblar, y no pequen; más bien, mediten en sus camas y guarden silencio.

5  Ofrezcan al Señor sacrificios de justicia y pongan su confianza en él.

6  Son muchos los que preguntan «¿Quién nos hará ver el bien?» ¡Que la luz de tu rostro, Señor, nos ilumine!

7  Tú pusiste en mi corazón más alegría que la de tener trigo y vino en abundancia.

8  Por eso me acuesto y duermo en paz, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado.»

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