Día 99. Romanos 12.9–21

9  Nuestro amor debe ser sincero. Odiemos lo malo y sigamos lo bueno.

10  Amémonos unos a otros con amor fraternal; respetemos y mostremos consideración hacia los demás.

11  Si algo demanda rapidez, no seamos perezosos; sirvamos al Señor con espíritu ferviente.

12  Gocémonos en la esperanza, soportemos el sufrimiento, seamos constantes en la oración.

13  Ayudemos a los hermanos necesitados. Practiquemos la hospitalidad.

14  Bendigamos a los que nos persiguen; bendigamos y no maldigamos.

15  Gocémonos con los que se gozan y lloremos con los que lloran.

16  Vivamos como si fuéramos uno solo. No seamos orgullosos, sino juntémonos con los humildes. No debemos creernos más sabios que los demás.

17  No paguemos a nadie mal por mal. Busquemos hacer lo bueno a los ojos de todo el mundo.

18  Si es posible, y en cuanto dependa de nosotros, vivamos en paz con todos.

19  No busquemos vengarnos, amados míos. Mejor dejemos que actúe la ira de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.»

20  Por lo tanto, si nuestro enemigo tiene hambre, démosle de comer; si tiene sed, démosle de beber. Si así lo hacemos, haremos que este se avergüence de su conducta.

21  No permitamos que nos venza el mal. Es mejor vencer al mal con el bien.

Scroll al inicio