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El Cordón Escarlata, un escape de la esclavitud sexual

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«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viajas pasaron he aquí todas son hechas nuevas» 2 Corintios 5.17

El Barrio Rojo, un mítico lugar en donde las prostitutas se exhiben detrás de escaparates, donde los canales y los callejones estrechos son una de sus principales características.

En la vida de Marilyn las palabras ‘indeseable’ y ‘no amada’ eran comunes desde su niñez. Su infancia estuvo marcada por el abuso y el maltrato. Intentó suicidarse dos veces y al final decidió huir a Holanda donde se entregó a la prostitución durante ocho años en el ‘callejón de oro’ de la ciudad de Ámsterdam, llamado así por el lucrativo negocio del sexo, el cual es manejado por redes que se dedican a la trata de personas con conexiones en diferentes países.

En el Barrio Rojo, conocido en holandés como ‘the Wallen’ o ‘la pequeña muralla’, la prostitución ha sido legal desde 1815.

El Distrito Rojo es un vecindario en pleno corazón de la ciudad donde la prostitución y la industria del sexo florecen.

Es un área atravesada por uno de los muchos canales que existen en la ciudad, donde se encuentran antiguos y angostos edificios del siglo 14, de arquitectura gótica, en una hilera interminable.

El Barrio Rojo está cerca del museo Rijksmuseum, donde se exponen las obras más famosas de Rembrandt. En él existen callejones estrechos en donde las puertas y ventanas han sido convertidas en vitrinas que exhiben en pequeños escaparates mujeres en ropa ligera las cuales se ofrecen como artículos sexuales a los miles de turistas que deambulan por las calles de noche y de día. En este lugar también se encuentran los famosos ‘CaffeeShops’ en donde se puede consumir drogas legalmente. Aunque Holanda ha legalizado la prostitución y las drogas, estas dos cosas se han convertido en un problema para el gobierno. La legalización de la droga es una incongruencia porque aunque es legal consumirla, no es legal producirla.

El Cordón Escarlata, un escape de la esclavitud sexual
Pixabay

Marilyn nos cuenta que «al final ganaba muy buen dinero, pero aquí dentro… ese vacío…» dice señalando al corazón. Un día decidió abandonar su trabajo como prostituta y entregarle su vida al Señor. Sus ojos brillan de otra forma. No quiere recordar esos tiempos, esa soledad. «No, no me gusta hablar de esos días». Pero enfatiza: «Hay posibilidad de cambio, incluso si has trabajado como prostituta durante ocho años». Aunque ahora gana mucho menos dinero, manifiesta que su vida es mucho más rica que antes.

Marilyn saca una Biblia de su bolso, la abre y lee: «De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo!» 2 corintios 5.17.

Nadie pensaría que esta elegante mujer de mediana edad fuera una exprostituta.

El cordón escarlata. Tomado de: ScharlakenKoord.nl

Marilyn hoy está casada, tiene tres hijos y participa de una vida social normal y se dedica a ayudar a la gente. Marilyn ha cambiado, gracias a la intervención del ministerio cristiano llamado El Cordón Escarlata (Scharlaken Koord en Holandés). Evelien Roukema, su directora, explica que este ministerio empezó hace ya varios años en las áreas más pobres de la ciudad cuando un pastor de la ciudad fue a ayudar a niños necesitados ofreciéndoles comida y educación. Hoy están dedicados a ayudar para que las prostitutas de la ciudad abandonen su oficio y entreguen sus vidas al Señor Jesús.

El Cordón Escarlata tiene una casa de albergue en el mismo corazón del Barrio Rojo a donde pueden acudir las mujeres que desean ser ayudadas a abandonar la prostitución.

En el ministerio trabajan varios voluntarios de las iglesias locales quienes recorren las calles entregando a las prostitutas unos pequeños libros en varios idiomas donde se narran testimonios de cómo varias de ellas han abandonado la prostitución. Les dejan una tarjeta personal con un teléfono donde ellas pueden llamar o acudir en cualquier momento. El mayor problema para ministrarles son los proxenetas, que las vigilan continuamente. Cuando alguien les habla del evangelio, muchas son llamadas por ellos para ser indagadas.

La mayoría de estas mujeres han sido traídas de varios países, engañadas por traficantes de personas quienes les ofrecen hacerse ricas en pocos meses, ofreciéndoles trabajos en el exterior. Los proxenetas les hacen firmar contratos millonarios, pero cuando llegan a la ciudad les quitan los pasaportes y las obligan a pagar su estadía y el uso del espacio donde trabajan con lo que producen como prostitutas, siendo esta la forma como las esclavizan cuando comienzan a ejercer la prostitución. Al firmarlos, dan el control absoluto a estas personas que las manejan a su antojo. La mayoría de ellas viajan con documentación falsa y son capturadas por las autoridades antes de lograr entrar a Holanda, pero lo intentan una y otra vez, hasta que lo logran.

Evelein cuenta que el alquiler de una vitrina puede costar unos 150 euros al día. Los proxenetas las convierten en sus esclavas y son los que lucran del trabajo de estas mujeres. El Cordón Escarlata es tomado de la historia de Rahab, la prostituta de Jericó, quien ayudó a los espías y después colocó un cordón rojo en la muralla de su casa para ser identificada y así salvar su vida.

Muchas de las jovencitas de la misma ciudad son inducidas a la prostitución por hombres que las conquistan y luego las obligan a vender sus cuerpos.

El 80 o 90% de las mujeres que se dedican a la prostitución en la ciudad han sido forzadas a trabajar en ello. Evelien argumenta que algunas de estas mujeres son adictas al sexo, pero otras son drogadas y obligadas a hacerlo. Según se estima se cree que hay un total de 8 mil mujeres ejerciendo la prostitución en el Barrio Rojo. Aunque el gobierno permite la prostitución desde los 18 años de edad, se encuentran muchas niñas desde los 13 años.

El mayor desafío que tiene este ministerio es que están enfrentando un problema de que es legal en Holanda. El mismo gobierno se ha dado cuenta del problema y colabora con las organizaciones que se dedican a ayudar para que estas personas abandonen la prostitución.

De acuerdo a Evelien, demanda mucho tiempo y esfuerzo desarrollar alguna relación con estas mujeres pues los proxenetas las mueven constantemente a otras ciudades para mantener el control. Ellas no pueden establecerse porque no tienen familia en Holanda, pues vienen de diversos países. Por año, aproximadamente 80 mujeres fueron ayudadas a dejar la prostitución por medio del ministerio del Cordón Escarlata.

La Palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que una espada bien afilada; puede cambiar una vida y llevar a las personas desde la más profunda oscuridad a la luz admirable de nuestro amado Dios.

Fuente: Periódico Reforma

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