Historia del Nuevo Testamento Griego Parte II

El texto del Nuevo Testamento — Parte II

Historia del Nuevo Testamento Griego

Antes de su impresión: Durante los tres primeros siglos después de Cristo, los escribas hicieron muchísimos cambios en el texto del NT Griego porque aún no estaban sujetos a controles estrictos que garantizaran copias exactas. Debido a que los escribas de los primeros siglos siguieron haciendo copias de copias, algunos manuscritos empezaron a tener los mismos cambios y errores; es decir, las mismas lecturas variantes que tenían otros manuscritos. Algunos, por ejemplo, incluían en Mateo 6.13 las palabras: «porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria por todos los siglos. Amén», mientras que otros no lo hacían. De esta forma, algunos manuscritos llegaron a compartir las mismas lecturas variantes.

Por Roger L. Omanson

Estas semejanzas entre los manuscritos permiten que los críticos textuales los clasifiquen o agrupen según diferentes tipos o familias de texto. También se dio la mezcla de textos porque los escribas «corregían» los manuscritos basándose en otros manuscritos que contenían otras lecturas; es decir, utilizaban manuscritos pertenecientes a otras familias textuales (véase el diagrama anterior). Conforme los cristianos se fueron dando cuenta poco a poco de que estos escritos eran escritura sagrada, los escribas fueron perdiendo la libertad de cambiar el texto cuando lo copiaban.

Para el año 200 d.C., en la parte occidental del Imperio romano se usaban manuscritos en latín; en Egipto, manuscritos en copto; y en Siria, manuscritos en siríaco. En la parte oriental del Imperio romano se siguió empleando principalmente el griego. En realidad, hoy día existen más de ocho mil manuscritos de la Vulgata, muchos más que todos los conocidos en griego. Para fines del siglo VII, el NT se leía en griego solo en una pequeña parte de la iglesia, a saber, la Iglesia Ortodoxa Griega, cuyo patriarcado principal estaba en la ciudad de Constantinopla. La forma de texto griego que se empleó allí fue el tipo bizantino. Otras regiones del mundo que habían leído el NT en griego usaban en ese tiempo Nuevos Testamentos traducidos a sus idiomas locales. Por ejemplo, los manuscritos griegos de la familia textual alejandrina, que se habían usado antes en Egipto, fueron reemplazados por traducciones a los diversos dialectos del copto. Para el tiempo en que se inventó la imprenta, la única forma en griego del NT que todavía estaba en uso era el texto bizantino.

Debemos decir algo más sobre lo anterior. Algunos cristianos insisten hoy día en que el texto bizantino es más cercano a los escritos originales, porque existen más copias de esta familia de textos que de la familia textual alejandrina. Su razonamiento es que Dios no habría permitido que las lecturas correctas se preservaran en un tipo de texto que tuviera menos manuscritos griegos que otro tipo de texto. Este razonamiento no solo ignora los cambios históricos de que los idiomas locales reemplazaron al griego en casi todo el Imperio romano, sino que también refleja una idea ingenua de cómo se relaciona Dios con el mundo.

El NT Griego impreso

El primer NT en griego que se imprimió fue editado en 1516 por el humanista holandés Erasmo, e impreso por el suizo Froben, de Basilea. Erasmo solo tuvo acceso a seis manuscritos griegos escritos a mano, que en su mayoría databan de los siglos XII y XIII. No es de sorprenderse, entonces, que todos, excepto uno, tuvieran el texto bizantino. Ese NT en griego, que se basó en manuscritos del tipo bizantino, en los siguientes cien años fue editado varias veces y se le hicieron cambios pequeños; se le llegó a conocer como Textus Receptus (TR), expresión latina que quiere decir «texto recibido».

Durante los siguientes doscientos años, hubo dos grandes desarrollos en relación con el Textus Receptus. En primer lugar, en los siglos XVII y XVIII los eruditos de Inglaterra y Alemania empezaron a comparar los textos de los manuscritos que hasta ese entonces se conocían, con el Textus Receptus. Se preocuparon, sobre todo, por identificar y registrar las lecturas variantes que diferían, por supuesto, con las del Textus Receptus. A raíz de lo anterior, los investigadores empezaron a cuestionar de si muchos de los versículos del Textus Receptus eran los mismos que habían usado originalmente los escritores del NT.

En segundo lugar, en los siglos XVIII y XIX, los eruditos empezaron a formular principios o cánones (ya discutidos anteriormente) que sirvieron para concluir que el Textus Receptus no representaba el mejor testimonio textual.

Al respecto, debemos decir que los millares de diferencias existentes entre el Textus Receptus y las ediciones críticas modernas del NT, carecen de mayor importancia. En la mayoría de los versículos, el Textus Receptus concuerda con las ediciones modernas del NT en griego. Las diferencias tienen que ver con la ortografía, los tiempos verbales, o el uso de palabras diferentes que tienen el mismo significado. Esas diferencias, y muchas otras, no son muy importantes respecto al mensaje del Nuevo Testamento. Ninguna doctrina fundamental de la fe cristiana se ve afectada por las diferencias textuales.

Los investigadores europeos Lachmann, Tischendorf, Mill, Bentley, Wettstein, Semler y Griesbach desempeñaron una importante función en el «derrumbe» del Textus Receptus. Pero fueron dos eruditos británicos los que influyeron más directamente en eso, a saber, F. J. A. Hort y B. F. Westcott, quienes en 1881 publicaron The New Testament in the Original Greek, en dos volúmenes. Basaron su texto principalmente en manuscritos con textos de la familia alejandrina, y rechazaron el texto bizantino por no considerarlo como fuente fidedigna para recobrar el texto original.

En el siglo XX el NT en griego ha sido editado tanto por eruditos católicos como por eruditos protestantes. Las siete ediciones que más se usaron en la primera mitad de ese siglo son las de (1) Tischendorf, octava edición, 1869–72, (2) Westcott-Hort, 1881, (3) von Soden, 1902–13, (4) Vogels, cuarta edición, 1955, (5) Bover, quinta edición, 1968; (6) Nestle-Aland, vigésima sexta edición, 1983; y (7) Merk, décima edición, 1984. Una comparación de estas siete ediciones revela que las de von Soden, Vogels, Merk y Bover coinciden más frecuentemente con el texto bizantino que las de Tischendorf, Westcott-Hort y Nestle-Aland, que se acercan más a los manuscritos del texto alejandrino. Sin embargo, a pesar de esas diferencias, «en casi dos tercios del texto del NT, las siete ediciones del NT Griego… concuerdan plenamente, sin diferencia alguna más que en detalles ortográficos».

El estado actual de las cosas

Hay un reducido número de investigadores que sigue arguyendo que el texto bizantino se acerca más a los escritos originales. Z. C. Hodges y A. L. Farstad rechazan los métodos y conclusiones de Westcott y Hort. Por lo tanto, editaron The Greek New Testament According to the Majority Text (1982) con base en la tradición de los textos bizantinos. Casi todos los especialistas del NT disienten no solo con los supuestos, sino también con la metodología de Hodges y Farstad. Los Aland, por tanto, tienen razón al afirmar: «Se puede suponer que toda persona que trabaje con el NT Griego en el día de hoy, usará probablemente una copia de la tercera edición del Nuevo Testamento Griego que publicaron las Sociedades Bíblicas Unidas (GNT3 1975 [la cuarta edición se publicó en 1993]) o la edición vigesimosexta del Novum Testamentum Graece de Nestle-Aland (N-A26, 1979)».

GNT4 y N-A26. Estos dos NT Griegos que editó un equipo internacional de eruditos, tienen exactamente el mismo texto, y difieren solo rara vez en aspectos de puntuación, ortografía y delimitación de párrafos (véanse las muestras de Efesios 1, al final de este capítulo). La cuarta edición del Nuevo Testamento Griego de las SBU, publicada en 1993, es para uso de los traductores de la Biblia en todo el mundo, mientras que la edición del N-A26 es para uso de estudiantes, maestros y expositores del NT. Ambas ediciones tienen un extenso «aparato crítico» al pie de cada página, donde se mencionan las diferentes variantes textuales presentes en los diversos manuscritos existentes. N-A26 posee muchísimas más variantes que GNT4, de las SBU. Este último solo tiene las variantes de manuscritos griegos que son consideradas importantes para los traductores.

Por ejemplo, N-A26 indica que las palabras «en Éfeso», en Efesios 1.1, no se encuentran en los siguientes manuscritos: el manuscrito en papiro P46 (principios del siglo III), los manuscritos unciales «’» (Sinaítico, siglo IV) y «B» (Vaticano, siglo IV), los manuscritos minúsculos «6» (siglo XIII) y «1739» (siglo X). N-A26 indica también que en otros manuscritos en griego, latín, copto, siríaco, gótico y armenio sí aparece la frase «en Éfeso» en el texto. Como esta variante es importante para los traductores del Nuevo Testamento Griego de las SBU, se incluye también en el aparato crítico. Tanto el texto de Nestle-Aland26 como el de las SBU incluyen «en Éfeso» dentro de corchetes, para indicar que los editores tienen serias dudas de que estas palabras sean las originales. (Véanse más adelante otros comentarios de esta variante).

Traducciones modernas

Los lectores de las traducciones modernas al español hallarán notas como estas al pie de las páginas:
«Algunos mss. añaden…».
«El texto entre corchetes falta en algunos mss.».
«Algunos mss. dicen…».
«Falta en algunos mss.».
«Algunos mss. omiten este versículo».
Estas notas indican que, en los lugares donde los manuscritos tenían diferencias, los traductores se basaron más en un grupo que en otro.
Hay tres razones generales que explican por qué las traducciones modernas son a veces diferentes:
1. Mateo 6.19. Algunas diferencias se deben a que los traductores han traducido en forma diferente el mismo texto griego. O sea, se trata de una diferencia de estilo a nivel del lenguaje empleado. Compárense, por ejemplo, las siguientes dos traducciones de Mateo 6.19: (a) «santificado sea tu nombre» (RVR, DHH), y (b) «proclámese que tú eres santo» (NBE).
2. 1 Tesalonicenses 4.4. Algunas diferencias se deben a distintas interpretaciones del mismo texto en griego. BLA traduce literalmente del griego: «que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor». La palabra que BLA traduce como «vaso», Pablo la expresa en un sentido figurado, cuyo significado debaten los eruditos. Compárense, por ejemplo, las tres siguientes traducciones de este versículo: (a) «que cada uno sepa portarse con su propia esposa» (DHH, RVR, BL); (b) «que sepa cada cual controlar su propio cuerpo» (NBE, LPD); y (c) «que cada uno sepa portarse en los negocios» (traducción alternativa en una nota de pie de página de DHH).
3. Mateo 27.17. Pero algunas diferencias ocurren porque los traductores se han basado en diferentes manuscritos griegos que contienen lecturas variantes. Compárese la traducción de Mateo 27.17 en RVR (»…a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo?») y en DHH (»…a Jesús Barrabás, o a Jesús, el que llaman el Mesías?»). Es probable que el escriba creyera que un criminal como Barrabás no podía tener el mismo nombre del Señor Jesús, por lo que omitió el nombre «Jesús» en el texto cuando lo copió. Muchas traducciones modernas a otros idiomas se basan también en los manuscritos que dicen «Jesús Barrabás» (como por ejemplo, las versiones GNB, NRSV, REB, GeCL y TOB).

La traducción que hace RVR de este versículo se basa en el Textus Receptus, que hoy día casi todos los eruditos consideran inferior, porque es básicamente el mismo texto de los manuscritos de la familia textual bizantina. La mayoría de las traducciones al español, como DHH y TLA se basan en manuscritos mejores y más antiguos que los que utilizó la tradición de RVR. Y puesto que los Nuevos Testamentos Griegos de Nestle-Aland26 y de SBU se basan en esos mismos manuscritos, hay pocas diferencias entre las traducciones modernas al español y esas dos ediciones del NT. Sin embargo, dado que los críticos textuales y los traductores pesan en forma diferente la evidencia externa e interna versículo por versículo, seguirá habiendo diferencias menores en las ediciones impresas del NT Griego y en las traducciones a diferentes idiomas.

El aparato crítico del NT Griego4
de las SBU

La práctica de la crítica textual demanda que se conozcan bien las lenguas antiguas, la historia de la iglesia de los primeros siglos, la interpretación bíblica y los manuscritos antiguos. Pocas personas poseen tanto conocimiento. Frente a la vasta cantidad de lecturas variantes que contiene el aparato crítico de cualquier NT Griego impreso, y frente a las listas complejas de manuscritos que respaldan cada variante, casi todos los traductores se sienten abrumados. Sin embargo, aunque nadie espera que los traductores sean expertos en crítica textual, sí deben tener algún conocimiento en este campo de estudio.

Los traductores del NT descubren muy pronto las diferencias que existen entre las traducciones al español que usan como base para la traducción a su idioma nativo. Los que leen inglés, portugués y otros idiomas también descubrirán diferencias en las traducciones a esos idiomas. Como se indicó antes, algunas de esas diferencias existen porque los traductores de las versiones modernas se basaron en diferentes textos griegos. En realidad, la mayoría de los traductores a lenguas indígenas quedan confundidos y frustrados frente a esas diferencias. Si no leen griego, ¿qué traducción deben seguir en los casos en que las varias versiones castellanas emplean diferentes lecturas variantes, como ocurre en Mateo 27.17? ¿Deben imitar a RVR, a DHH, TLA o a NBJ? Si leen griego, ¿cuál edición del NT Griego deben utilizar? ¿La de SBU? ¿La décima edición del Novum Testamentum Graece Et Latine de Merk (1984)? ¿Y qué deben hacer si el NT Griego que están usando acepta una variante textual que difiere de la que aparece en las traducciones al español que más se utilizan en el área del lenguaje receptor?

2 Tesalonicenses 2.13. En el griego, por ejemplo, la palabra que se traduce como «los primeros» se escribe casi exactamente igual que las dos palabras griegas que se traducen como «desde el principio». Como los manuscritos griegos más antiguos no tienen divisiones entre las palabras, fue fácil que los escribas confundieran una de estas palabras por la otra. En 2 Tesalonicenses 2.13 algunos manuscritos dicen: «porque Dios os ha escogido desde el principio para la salvación» (base para las versiones RVR, BLA, BJ, BL, LPD y NVI); mientras que otros dicen: «porque Dios los escogió para que fueran los primeros en alcanzar la salvación» (base para las versiones DHH y NBE). El NT Griego de SBU tiene «los primeros» en el texto, y coloca «desde el principio» como variante en el aparato crítico.

Hechos 8.37. Algunos manuscritos de Hechos tienen las siguientes palabras después del versículo 8.36: «Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios» (base para las versiones RVR, BLA y BL). Estas palabras forman el versículo 37. Casi todas las traducciones más recientes (DHH, BJ, LPD, NBE, NVI) excluyen estas palabras del texto. Como afirma la nota en BJ: «El v. 37 es una glosa muy antigua conservada en el texto occidental y que se inspira en la liturgia bautismal». Aunque BLA incluye estas palabras en el texto, en una nota afirma que «los mss. más antiguos no incluyen el v. 37».

Efesios 1.1. Las palabras «en Éfeso» no aparecen en unos de los mejores y más antiguos manuscritos. Los editores de la cuarta edición del NT Griego de SBU ponen esas palabras dentro de corchetes, y le dan una calificación de «C» para indicar que hay muchas dudas de que sean las palabras originales. Se ha recurrido a las siguientes soluciones en las traducciones al español: (1) Incluir las palabras «en Éfeso» sin una nota que indique que no aparecen en algunos manuscritos (RVR, DHH, BL); (2) incluir las palabras «en Éfeso» en el texto, e indicar en una nota que «algunos mss. antiguos no incluyen: ‘en Éfeso’» (BLA, NVI, VPEE); (3) omitir las palabras «en Éfeso», con una nota aclarando la razón (BJ y NBE). LPD también omite estas palabras y aclara en un prefacio que «muchos manuscritos antiguos omiten el nombre de los destinatarios».

Variantes seleccionadas. Dado que los traductores requieren ayuda para poder darle sentido a los cientos de lecturas variantes que existen en las ediciones impresas del NT Griego y en las diferentes traducciones a idiomas receptores, las Sociedades Bíblicas Unidas publicaron en 1966 una edición del NT Griego que fue editada por cinco críticos textuales de renombre internacional. Muchas lecturas variantes de los manuscritos son valiosas para comprender por qué ocurrieron los cambios textuales en el proceso de copiado y transmisión, pero la mayoría de las variantes no son esenciales para los traductores. Por ejemplo, las palabras con errores ortográficos en los manuscritos griegos, no son importantes para los traductores. Los editores del NT Griego de SBU seleccionaron las variantes que consideraron como las más importantes para los traductores; es decir, las que representan una verdadera diferencia en el significado.

El aparato crítico de la cuarta edición (1993) del NT Griego de SBU se ha modificado considerablemente. Se omitieron algunas variantes que incorporaba la tercera edición de 1975, cuando estas no tenían realmente un significado diferente a la hora de traducirse. Por ejemplo, si Pablo, en Romanos 15.23, dice: «desde hace muchos años estoy queriendo visitarlos», o si dice: «desde hace considerable tiempo estoy queriendo visitarlos», para los traductores carece de vital importancia, pues el significado es el mismo. Por eso, esta variante y otras semejantes fueron omitidas en la edición de 1993, mientras que otras, que no se habían incluido en las primeras tres ediciones, sí se incorporaron en la cuarta edición.

Evaluación de variantes y recomendaciones para los traductores.

Además de seleccionar las lecturas variantes de importancia, los editores del NT Griego de SBU les dieron a esas lecturas una calificación de «A», «B», «C» o «D». La calificación «A» indica certeza de que el texto refleja el texto original y la «D» significa que los editores tienen muchísimas dudas en cuanto a si el texto es el correcto o no. En la cuarta edición (1993), los editores usan casi siempre las calificaciones «A», «B» y «C», y muy rara vez califican con «D».
Ahora es el momento de responder a las preguntas formuladas antes: ¿Cuál versión deben usar los traductores en los casos en que las traducciones aceptan una lectura de ciertos manuscritos griegos frente a otras que se basan en manuscritos griegos con una lectura diferente? ¿Qué deben hacer los traductores cuando las traducciones al español no concuerdan con el texto del NT Griego que estén usando?

La solución que se recomienda es la siguiente: Que los traductores sigan el texto del NT Griego de SBU en los casos en que los editores hayan calificado con «A» o «B» las palabras del texto. Esto debe hacerse, sobre todo, cuando una versión castellana como RVR se haya basado en una variante que difiere de la variante del NT Griego de SBU. El texto griego calificado con las letras «A» y «B» tiene precedencia sobre la variante textual reflejada en RVR. No debe olvidarse que RVR se basa en manuscritos pertenecientes a la familia textual bizantina, considerada por la mayoría de los críticos textuales como el texto menos confiable.

Los editores han calificado con «C» o «D» las lecturas donde no están seguros de la lectura original. En esos casos, los traductores deben sentirse con más libertad de traducir las lecturas variantes del aparato crítico en vez de las del texto. Entre los editores de la cuarta edición del NT Griego de SBU hubo católicorromanos, protestantes y ortodoxos griegos, de manera que los traductores pueden estar tranquilos de que el texto de esa edición no refleja preferencias o prejuicios de una denominación o grupo confesional.

Ejemplos prácticos. Veamos unas cuantas lecturas variantes y analicemos las elecciones que podrían hacer los traductores.

1. 1 Corintios 13.3. Algunos manuscritos dicen (a) «si entrego mi propio cuerpo para ser quemado», mientras que otros dicen (b) «si entrego mi propio cuerpo para poder enorgullecerme». En griego, la diferencia entre ambos verbos radica en la forma de escribir una sola letra. Los editores de la cuarta edición del NT Griego de SBU usan «para poder enorgullecerme» en el texto (y la califican con «C»), y dentro del aparato crítico incluyen la lectura variante: «para ser quemado». Esta es la variante que siguen RVR, DHH, BLA, BJ, LPD, NBE y NVI). VPEE y BL se basan en la lectura del NT Griego de SBU. Como los editores de este último califican con «C» la lectura de su texto («para poder enorgullecerme»), los traductores bien pueden decidir utilizar la lectura más conocida entre los lectores hispanohablantes, a saber, «para ser quemado».

2. Mateo 27.16–17. El NT Griego de SBU usa el nombre «Jesús Barrabás», y pone «Barrabás» entre corchetes, dándole una calificación de «C». A causa de la incertidumbre de los especialistas, los traductores están en libertad de basarse en los manuscritos que dicen «Jesús» o «Jesús Barrabás». A diferencia de la situación anterior en 1 Corintios 13.3, donde casi todas las traducciones al español coinciden, en Mateo 27.16–17 las traducciones más importantes en español están divididas: (a) RVR, LPD y NVI omiten «Jesús», y ni siquiera mencionan el problema textual en una nota; (b) BJ omite «Jesús», pero indica en una nota que algunos manuscritos dicen «Jesús Barrabás»; (c) DHH incluye «Jesús» y pone una nota diciendo que «algunos mss. solo dicen Barrabás»; y (d) NBE usa «Jesús» sin una nota textual. Cualquiera que sea la lectura que empleen los traductores en el lenguaje receptor, será importante que incluyan una nota indicando que algunos manuscritos tienen el nombre «Jesús», mientras que otros dicen «Jesús Barrabás».

Comentarios finales
El NT Griego de SBU ahora tiene como acompañante un libro que explica las razones por las cuales los editores usaron ciertas variantes en el texto e incluyeron otras en el aparato crítico. Este volumen, titulado Comentario textual del NT ha sido publicado por las Sociedades Bíblicas Unidas (2005), y lo editó Bruce M. Metzger, uno de los editores del NT Griego de SBU. Su adaptación al castellano estuvo a cargo de nuestro colega Alfredo Tepox.

Libros recomendados
Abreu, José María. «Texto del Nuevo Testamento», Diccionario Ilustrado de la Biblia. Buenos Aires y San José: Editorial Caribe, 1977.
Báez-Camargo, Gonzalo. Breve Historia del Texto Bíblico, 2a. ed. revisada y ampliada. México, D.F.: Sociedades Bíblicas Unidas, 1984.
Carrez, Maurice. Las lenguas de la Biblia. Del papiro a las Biblias impresas. Trad. del francés por Alfonso Ortiz García. Estella: Editorial Verbo Divino, 1984.
Neill, Stephen. La interpretación del Nuevo Testamento. Trad. del inglés por José Luis Lana. Barcelona: Ediciones Península, 1967.
Trebolle Barrera, Julio. «El texto de la Biblia». Introducción al estudio de la Biblia. 1. La Biblia en su entorno. Estella: Editorial Verbo Divino, 1990.
Zimmermann, Heinrich. Los métodos histórico-críticos en el Nuevo Testamento. Trad. del alemán por Gumersindo Bravo. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1969.

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