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Forma y significado del texto — Parte 1

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Cómo expresar un significado mediante
formas diferentes

Por Kees de Blois

Al aprender un segundo idioma, se descubre que cada lengua tiene diversas formas de expresar el significado, rasgo que, en cierta medida, hace que las lenguas sean únicas. Dentro de esas formas están las llamadas expresiones idiomáticas. Para referirse a un fuerte aguacero, un hablante del inglés dirá que llueven «gatos y perros». En español, se dirá que llueve «a cántaros». El sentido de ambas expresiones es el mismo, pero la forma de expresarlo difiere considerablemente.

En cuanto a esto, es fascinante comparar las formas equivalentes de saludo en varios idiomas. En inglés y español se saluda diciendo: «¿Cómo está?»; en el África Oriental, alguien que hable swahili saluda preguntando: «¿Qué noticias trae?»; mientras que en Tanzania un miembro de la tribu Nyakyusa indaga: «¿Durmió usted?». En inglés, cuando se conoce a una persona por primera vez, se saluda diciendo «How do you do?», frase que no tendría sentido si se tradujera literalmente al español. Igualmente, la traducción literal del saludo swahili (que sería «¿Qué noticias tiene?») suena extraño en español. Se trata aquí de nuevo de formas diferentes que comparten la misma y única función: saludarse.

En términos generales, puede decirse que cuanto más emparentados estén los idiomas, lingüística y culturalmente, tanto más posibilidades habrá de que las formas y expresiones que empleen para un mismo significado sean similares o idénticas. En términos concretos, esto significa que las formas y expresiones del español e italiano estarán más estrechamente relacionadas que, por ejemplo las del español y el swahili. Por el contrario, puede decirse que el hebreo y el swahili tendrán más expresiones similares que, por ejemplo, el hebreo y el español.

Forma y significado

Forma y significado del texto — Parte 1

La introducción nos recuerda que, al comparar idiomas, es necesario distinguir entre dos categorías: la forma y el significado. Todo idioma tiene su manera de expresar el significado, y esto hay que aceptarlo y respetarlo a la hora de traducir de un idioma a otro. Hay que tomar muy en serio tanto el idioma original (del cual se traduce) como el idioma receptor (al cual se traduce). Si traducimos demasiado literalmente, nos centraremos más en las formas y expresiones del idioma original, y quizá no le haremos justicia al idioma receptor.

Por consiguiente, hay que distinguir entre la forma y el significado. Entiéndase bien que se trata de una distinción, no de una separación estricta. Las formas lingüísticas no son solo «envolturas» de los significados y mensajes sino que, en cierta medida, contribuyen también al significado expresado. Es decir, las formas, expresiones y estructuras portan elementos de significado. Esto no solo se aplica a las palabras dentro de las expresiones sino, hasta cierto grado, a sonidos o combinaciones de las mismas, a unidades mayores del discurso, y a géneros literarios. Es obvio que el concepto «significado» tiene aquí un sentido más amplio que el normal. Por medio de las palabras y sus significados hacemos referencia a objetos, sucesos, cantidades y cualidades, para mencionar solo algunas categorías semánticas importantes (categorías de sentido). También se les asignan elementos de significado a los tiempos verbales, los sufijos femeninos y masculinos, etc. Sin embargo, es necesario distinguir otros elementos de significado que desempeñan una función importante en la comunicación, incluida la traducción. En algunos idiomas, los sonidos y sus combinaciones portan elementos de significado, lo cual se conoce como simbolismo sonoro. En holandés, por ejemplo, las palabras que empiezan con la secuencia consonantal «sl» suelen tener connotación negativa.

En los niveles superiores del idioma es más difícil determinar cuáles elementos de significado se pueden atribuir a estructuras del discurso o a géneros. En expresiones idiomáticas proverbiales, tales como «amontonar ascuas de fuego sobre la cabeza de alguien» (cf. Pr 25.22; Ro 12.20), los significados no se derivan directamente de la combinación de palabras o frases, ya que esas frases han desarrollado sus propios sentidos. En la traducción es importante, por tanto, buscar expresiones que sean funcionalmente equivalentes. La expresión bíblica antes citada significa «poner en vergüenza a alguien». Un equivalente más idiomático en español sería: «sonrojarlo a uno». Es obvio que en lugares donde las personas tienen la piel de color oscuro, una expresión de tal naturaleza sería desconocida y no tendría sentido.

El empleo de ciertas palabras claves en una unidad del discurso puede haber sido una decisión consciente del autor para producir un texto coherente. Este fenómeno contribuye al significado y mensaje de lo que se desea comunicar.

En los Evangelios, el género literario de la parábola frecuentemente describe, sirviéndose de imágenes, una verdad del reino de Dios. La comparación sobre la que se basa la parábola ayuda a que se entienda correctamente el significado del «reino». En realidad, no entender correctamente el género literario de todo un libro puede afectar la interpretación de su significado o mensaje. Un ejemplo de esto es el Cantar de los Cantares, que para ciertas tradiciones judías y cristianas es una alegoría. De acuerdo con esa interpretación, la relación física entre un hombre y una mujer simboliza la íntima relación espiritual entre Dios y su pueblo. De no interpretarse alegóricamente, el mensaje del libro giraría en torno a la importancia del amor sexual.

El estilo de la unidad del discurso, tanto en la lengua original como en la traducción, también contribuye a que se comprenda correctamente el significado o mensaje. Luego de leer la conocida paráfrasis The Living Bible (La Biblia al Día, en español), un norteamericano comentó: «Es un texto hermoso y fascinante, pero suena a un artículo periodístico… ¡y no creo lo que leo en los periódicos!». En casos como este, es obvio que el mensaje no se transmitirá adecuadamente. Un estilo demasiado informal en una versión moderna de la Biblia puede suscitar reacciones negativas entre quienes hayan crecido confiando en una versión antigua y tradicional. Tales reacciones pueden impedir incluso que el mensaje sea recibido y aceptado en una forma actualizada.

No todos los elementos del significado de un texto pueden expresarse en la traducción. Esto, además de imposible, es innecesario. Las introducciones, notas y otros materiales de consulta que emplean las traducciones modernas son mejores que una simple traducción para lograr que las personas entiendan el texto dentro de su contexto.

Hemos visto que las teorías modernas de la traducción describen el proceso en función de la comunicación. Con frecuencia, un mismo mensaje debe expresarse mediante formas diferentes. Se le debe dar prioridad a la interpretación correcta del significado o mensaje. Los traductores deben buscar la equivalencia funcional, pues solo esto le hace justicia tanto al idioma original y su cultura, como al idioma receptor y su cultura.

Forma y significado del texto — Parte 1

 

Se podría definir «cultura» como «la forma en que un grupo determinado de personas vive su identidad en relación con la realidad de su entorno». No solo la religión, la estructura social y el arte forman parte de la cultura de una tribu o nación, sino también el idioma. Se puede decir que el idioma refleja la cultura del grupo.

Aquello que ocupe un lugar central en la cultura del grupo saldrá a relucir también en el idioma. Para los masai, en Kenya, por ejemplo, la cantidad de ganado que alguien posea determina su posición social dentro de la tribu. El ganado produce bienestar y estabilidad en la vida tribal. En el caso del matrimonio, la familia del novio le cede la posesión de ganado a la familia de la novia. Esto se conoce como el precio nupcial. Esa dote fortalece la estabilidad de la tribu. El idioma de los masai es, por tanto, rico en palabras y expresiones relacionadas con el ganado y la vida pastoral. Tiene una gran cantidad de palabras para referirse a «vaca», dependiendo de la etapa de su desarrollo físico, la forma y tamaño de sus cuernos, el patrón y color de su piel, etc. Desde la perspectiva de esta realidad cultural, la lengua de los masai es quizá más rica que el español, ya que en español no se expresan esas distinciones mediante palabras diferentes, sino que habría que recurrir a frases descriptivas.

En lo que respecta a palabras y conceptos de la tecnología moderna, se puede argüir lo contrario. En muchos casos, los masai tendrían que valerse de frases descriptivas, mientras que el español acuñaría palabras nuevas, muchas de ellas préstamos modernos del latín.

Desde la perspectiva lingüística y cultural, los términos «pobre» y «rico» son completamente inadecuados para clasificar idiomas, ya que cada idioma tiene a su disposición palabras y expresiones para comunicar los términos y conceptos sobresalientes de su cultura.

Un idioma puede adaptarse a circunstancias nuevas y cambios culturales usando expresiones figuradas o tomando palabras prestadas de otros idiomas. Por ejemplo, un idioma indígena sudamericano describe el avión como una «canoa del aire», mientras que una lengua del África oriental usa una palabra del inglés. Sea cual sea el caso, lo que importa es que el concepto «avión» siempre es traducible.

La cultura de la cual el idioma es parte tiene también una función importante en el lenguaje figurado. En Lucas 13.32, por ejemplo, el rey Herodes recibe el nombre de «zorra». Para un occidental, un componente figurado sería «astuto», mientras que en otras culturas, la asociación podría ser enteramente diferente. En griego, el componente suplementario del significado de «zorra» es «destructivo», más que «astuto». Este es solo uno de los ejemplos que ilustran este punto.

 

*****Busque la segunda parte de este artículo aquí: «Forma y significado del texto — Parte 2»

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