Jerónimo, ese gran traductor

Jerónimo, ese gran traductor

En su libro sobre la serie de HBO «Los Soprano», Chris Seay señala algo muy interesante sobre Tony, el personaje principal de la serie. Colgada del cuello de Tony hay una cadena de oro con un dije de San Jerónimo. Tony Soprano, a pesar de tener ese dije siempre con él, nunca cambió su vida, y siguió siendo un típico hampón que navegaba entre ser «religioso» y ser asesino. Muy diferente a lo que pasó con Jerónimo.

Jerónimo de Estridón, actual Croacia, nació hacia el 374 d. C. y murió en Belén en el año 420 d. C. en el monasterio donde pasó los últimos treinta años de su vida y donde discipuló a una gran cantidad de monjes y monjas en el camino cristiano.

Jerónimo fue educado por padres cristianos, y bautizado en la fe cristiana unos pocos años después. Si bien se sintió atraído por la vida monástica, alrededor de sus 30 años decidió ir a Oriente, donde se alejó de su religión y tuvo una crisis espiritual, que lo acercó al tipo de vida de Tony Soprano. Pero a diferencia de Tony, Jerónimo tuvo un sueño que cambiaría su vida para siempre.

En el sueño, se veía sentado ante el tribunal de Dios. Dios le preguntó: «¿Quién eres tú?». Jerónimo respondió: «Soy un cristiano». Pero Dios lo corrigió y le dijo: «Tú eres un mentiroso. Tú no eres un cristiano». Al despertarse, Jerónimo tomó el sueño como un mensaje de Dios. Darse cuenta de eso fue doloroso para él, pero cambió su vida por completo.

1 comentario en “Jerónimo, ese gran traductor”

  1. MANUEL DOMÍNGO GAMBOA MOSQUERA

    Qué bendición tener para nosotros hoy la Biblia en distintos formatos. Quizá sea costoso, pero sería muy bueno hacer popular la Biblia en los idiomas hebreo, griego y latín (Tanak, Septuaginta y Vulgata) y/para motivar más a su estudio. Bendiciones para todos.

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