John Wesley

John Wesley

Fue el decimoquinto de diecinueve hijos (de los cuales nueve murieron durante la infancia) de Samuel y Susana Wesley. El padre de Wesley era predicador anglicano, y la madre, también anglicana, una mujer notable en cuanto a sabiduría e inteligencia. Se trataba de una persona de profunda piedad que educó a sus hijos en estrecho contacto con las historias de la Biblia, contándolas tanto alrededor de su hogar, como en la habitación de los niños. 

A John Wesley junto con su hermano Charles se los reconoce como importantes predicadores, de cuya palabra se inspiró el movimiento metodista inglés, que comenzó cuando adoptó la costumbre de realizar prédicas al aire libre de una manera similar a George Whitefield. No obstante, Wesley no fundó el metodismo como una denominación cristiana; por el contrario, expresó su deseo de que esto no ocurriera cuando declaró: «Desearía que el nombre ‘metodista’ nunca vuelva a ser mencionado otra vez, sino que se perdiera en el eterno olvido».

Tal como leímos al principio, John Wesley fue educado por padres anglicanos, quienes caminaban en línea con el puritanismo. Ese tipo de educación, enfatizó en su vida un buen comportamiento y una vida centrada en las Escrituras.

Toda su vida fue impulsada por esos principios, que lo llevaron a buscar a Dios mediante las buenas obras, la caridad y el esfuerzo propio.

En toda su infancia y adolescencia su vida fue ensombrecida por no poder tener la seguridad de su salvación.

Él tuvo una participación activa al visitar prisiones, enfermos, ayudar a los pobres y emplear tiempo ayudando en orfanatos.

Su principal preocupación fue vivir de acuerdo a esos principios que aprendió de sus padres en su infancia.

Incluso antes de encontrar a Dios como su Salvador total y suficiente, él fue como misionero a Georgia (EUA). Fue en ese viaje que tuvo su primer contacto con los moravos, quienes le dieron un claro discernimiento respecto a la salvación y, especialmente, a la seguridad de su salvación. Su último paso antes de su «segunda conversión», como le gustaba decir, lo dio en una reunión donde escuchó el prefacio de Lutero a la Epístola a los Romanos. En aquella ocasión, él descansó en la suficiencia de la salvación de Dios, y desde ese momento, su vida fue impulsada por la suficiente gracia de Dios; y la seguridad de la salvación fue total en su vida.

A lo largo de su vida, viajó miles de kilómetros y predicó más de 40000 sermones. ¡También escribió muchísimos himnos!

Su énfasis en la vida interior fue muy importante en su vida y ministerio. Él predicó y practicó la doctrina de la santificación como clave de su vida.

Asimismo, toda su vida estuvo basada en las Escrituras Su proposición cuádruple dice: La (1) Escritura, tenía prioridad sobre (2) la razón, (3) la fe y (4) la tradición.

Toda su vida y ministerio fueron estructurados sobre esa idea. Para él, la Palabra de Dios fue el factor que guiaba las otras tres áreas.

Aun cuando aceptó y vivió algunos conceptos de calvinismo (la importancia de las Escrituras, por ejemplo), él rechazó la idea de la predestinación. Él creía firmemente que la salvación era para todo ser humano y así había sido a lo largo de la historia.

Es importante remarcar su claro énfasis en las misiones. Aun cuando respetaba el anglicanismo (su religión oficial), él no tuvo ningún problema en elegir al Dr. Thomas Coke, que era un obispo metodista, para que vaya a predicar a los Estados Unidos. La Iglesia de Inglaterra aún no había designado un obispo de los Estados Unidos para lo que se convertiría en la Iglesia Episcopal Protestante en América. Wesley ordenó a Thomas Coke como superintendente de metodistas en los Estados Unidos por la imposición de manos, aunque Coke ya era sacerdote en la Iglesia de Inglaterra. También ordenó a Richard Whatcoat y Thomas Vasey como presbíteros. Whatcoat y Vasey navegaron a América con Coke. Wesley pretendía que Coke y Francis Asbury (a quien Coke ordenó como superintendente por orden de Wesley) deberían ordenar a otros en la recién fundada Iglesia Metodista Episcopal en los Estados Unidos.

Una de sus áreas más importantes de ministerio fue sus grupos de estudio bíblico, en lo que hacía énfasis continuamente. En sus encuentros de grupos de estudio bíblico, él enfatizaba el crecimiento de la vida interior, el estudio de las Escrituras, la meditación del plan y la provisión de Dios y las relaciones entre los hermanos.

Wesley y el movimiento pietista, no estaban directamente relacionados, pero podemos ver una clara influencia pietista en su vida y ministerio. Tanto Wesley como el pietismo enfatizaban la vida interior.

También podemos ver la influencia pietista en los himnos de Wesley. Es claro que el cristianismo actual tiene una clara influencia de Wesley y el movimiento pietista. Tanto los evangélicos como los liberales tienen reminiscencias, tanto del pietismo como de Wesley.

La salud de Wesley disminuyó bruscamente hacia el final de su vida y dejó de predicar. El 28 de junio de 1790, menos de un año antes de su muerte, escribió:

«Este día entro en mi ochenta y ocho años. Durante más de ochenta y seis años, no encontré ninguna de las enfermedades de la vejez: mis ojos no se oscurecieron, ni mi fuerza natural disminuyó. Pero en agosto pasado, encontré un cambio casi repentino. Tenía los ojos tan oscuros que no me ayudarían las gafas. Asimismo, mi fuerza ahora me abandonó y probablemente no volverá en este mundo».

Wesley murió el 2 de marzo de 1791, a la edad de 87 años. Mientras yacía moribundo, sus amigos se reunieron a su alrededor, Wesley agarró sus manos y dijo repetidamente: «Adiós, adiós». Al final, dijo: «Lo mejor de todo es que Dios está con nosotros», levantó los brazos y volvió a alzar su débil voz, repitiendo las palabras: «Lo mejor de todo es que Dios está con nosotros». Fue sepultado en su capilla en City Road, Londres. 

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