La importancia de la lectura de la Biblia

La importancia de la lectura de la Biblia

Para el cristiano, dejar de lado la Biblia, no leerla asiduamente, no consultarla en momentos de zozobra, no buscarla para el crecimiento espiritual es una falencia importante. Biblias polvorientas son el camino hacia vidas sucias.

Hay una gran decisión que debemos tomar. Leemos la Palabra y la Palabra va formando a Jesucristo en nosotros, o vivimos de acuerdo al mundo y el mundo va moldeándonos a su imagen. Romanos 12.1-2 dice: «No adopten las costumbres de este mundo sino transfórmense por medio de la renovación de su mente para que comprueben cuál es la voluntad de Dios, lo bueno, agradable y perfecto». Ahora bien, ¿cómo renovamos la mente?

Nunca en la historia hubo tantas Biblias como hay ahora en el mundo. Pero los cristianos no la leemos, no la estudiamos, no la aplicamos. ¿Por qué eso es así? Quizá es así porque mucha gente no comprende el valor de buscar en la Biblia la revelación de Dios para su vida, y otras muchas personas no saben cómo hacerlo. Estas últimas, como no saben cómo leer la Biblia, no lo hacen, o lo hacen de manera deficiente. Como resultado, no la comprenden, no la entienden y, por lo tanto, no la aplican.

¿Por qué estudiar la Biblia?

Hay tres razones que nos permitirán ver que estudiar la Biblia no es una opción, sino un imperativo.

  1. Es esencial para crecer – 1 Pedro 2.2 dice: «Busquen, como los niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por medio de ella crezcan y sean salvos». En este pasaje hay tres elementos que debemos tener en cuenta.

    Primero, habla de nuestra actitud hacia la Palabra de Dios. Es la actitud de un niño recién nacido. Así como el bebé busca la leche, nosotros debemos buscar la Palabra de Dios. Así como el recién nacido llora y clama por su leche, así nosotros debemos clamar por la leche espiritual pura.

    Segundo, habla acerca de nuestro apetito. Como recién nacidos, debemos desarrollar un apetito. Cuántos de nosotros hemos rechazado cierta comida y a medida que crecemos desarrollamos un apetito por esa misma comida y más tarde comienza a gustarnos. Cuando nos encontramos con alguien que nos dice: «Realmente, no saco mucho de la Palabra cuando la leo», este es un comentario más sobre la persona que sobre la Escritura. Requiere el desarrollo por el apetito espiritual.

    Tercero, habla sobre nuestro crecimiento. Este es el fin de la Palabra de Dios. Para nuestro desarrollo y crecimiento.

  2. Es esencial para la madurez espiritual – Hebreos 5.11-14: «11 Acerca de esto tenemos mucho que decir, aunque no es fácil explicarlo porque ustedes son lentos para entender. 12 Aunque después de tanto tiempo ya debieran ser maestros, todavía es necesario que se les vuelva a enseñar lo más elemental de las palabras de Dios. Esto es tan así que lo que necesitan es leche, y no alimento sólido. 13 Pero todos los que se alimentan de leche son inexpertos en la palabra de justicia, porque son como niños. 14 El alimento sólido es para los que ya han alcanzado la madurez, para los que pueden discernir entre el bien y el mal, y han ejercitado su capacidad de tomar decisiones». El escritor presenta una deficiencia en escuchar y dice que aquellos que deberían estar en la universidad debe volver al jardín de infantes nuevamente pues no han permitido que la Palabra los impacte y así poder crecer espiritualmente. Pero hay una solución, debemos ejercitarnos para crecer y así comprender.

  3. Es esencial para la efectividad espiritual – 2 Timoteo 3.16-17: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra».

    Pablo nos dice que toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para cuatro cosas: 1. Enseñar, 2. Reprender, 3. Corregir, 4. Instruir en justicia. Y nos dice el propósito de la misma: que el siervo de Dios esté enteramente preparado para toda buena obra.

    No hay crecimiento espiritual aparte de la Palabra de Dios.

    Si has dejado de leer la Biblia o nunca te has familiarizado en la lectura de la Palabra de Dios, este es un excelente momento para retomar la lectura o comenzar a hacerlo.

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