¡La vida es un cambio permanente!

¡La vida es un cambio permanente!

«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»
(Romanos 12.2).

Los cambios son parte de la vida, desde que nacemos hasta que morimos. Por ejemplo, no tenemos el mismo cuerpo que cuando éramos niños. Hemos crecido y cambiado. Tampoco pensamos ni sentimos las mismas cosas que en esa época.

Además están los cambios que se producen a nuestro alrededor: políticos, económicos, familiares, laborales. Una nueva casa, las amistades que llegan al cambiar de escuela, los estilos musicales que antes nos gustaban y ahora no. Ser soltero, luego estar de novio, después casarse y entonces tener hijos significa cambiar, crecer y comenzar otra etapa.

¡La vida es un cambio permanente!

Cuando creemos en Jesús y lo reconocemos como nuestro Dios y salvador, se produce el cambio más importante que jamás podremos experimentar: Dios transforma nuestro corazón, ahora nos convertimos en hijos suyos y desde ese momento podemos llamarlo «padre».

En la Biblia encontramos consejos, enseñanzas y verdades que nos ayudarán a tomar decisiones y cambiar para ser mejores hijos de Dios. ¡Pidámosle a Dios que nos ayude en todo momento para poder cambiar y crecer!

Sumérgete: Antes de conocer a Jesús vivíamos de una manera equivocada, pero ahora que somos sus hijos, debemos aprender a vivir como él desea que lo hagamos. ¡Dios nos ayudará en cada momento!

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