La vocación y la Biblia

La vocación y la Biblia – Parte II

Débora: vocación contracultural

Jueces 4 nos cuenta de una mujer gobernante de Israel. Como jueza y profetiza ella guía a su pueblo en la lucha contra sus enemigos. Este relato bíblico es una saga muy antigua, particularmente el capítulo 5, que está en verso, y entra en la línea de los cánticos que algunas mujeres prepararon para Dios en momentos de victoria. Para la iglesia actual, es significativa para afianzar nuestra fe en la inspiración de la Palabra, pues no se puede explicar de forma racional cómo un pueblo, que no daba importancia a la mujer, guarda dentro de su memoria la actuación de Débora, y no solamente como mujer, sino como profetisa y jueza.

Por Guidoberto Mahecha

Veremos cuatro aspectos vocacionales de la vida de Débora, que traen grandes enseñanzas para nuestra vida: vocación de  jueza, vocación como organizadora, como compañera y como animadora.

Débora la jueza
LA VOCACIÓN Y LA BIBLIA – Parte 2 

Según Jueces 4.4-5, Débora fue un elemento de unión entre las tribus, debido a que los israelitas de todos los lugares subían a resolver diversos tipos de asuntos y problemas con ella. Tenemos la impresión de que Débora funcionaba como la corte suprema de apelaciones. Es decir, cuando el problema era más complicado que lo normal, y las juntas de ancianos no podían resolverlo, acudían a Débora. La organización legal del pueblo hebreo probablemente ya estaba funcionando desde el tiempo de Moisés o, por lo menos, después del período en el desierto. Fue una organización legal muy sabia, puesto que permitía que, en primera instancia, el asunto fuera resuelto por las personas allegadas al problema y, por último, se apelaba al recurso de consultar a la persona ungida o escogida por Dios como su portavoz.

El texto no da la información precisa sobre el tiempo que Débora llevaba como jueza de Israel. Sin embargo informa que ella se sentaba bajo una palmera para escuchar al pueblo y dar sus recomendaciones.

Otro dato que el texto provee es que Débora estaba casada y, además de sus obligaciones domésticas, sacaba el tiempo para juzgar a Israel. También, si el pueblo estaba yendo en forma frecuente a consultarla muestra que su liderazgo fue importante y bien aceptado, tanto por hombres como por mujeres. Dentro de la concepción teocéntrica del pueblo, cuando un juez sentenciaba correctamente, era una muestra que Dios estaba con esa persona y que ella representaba a Dios dentro del pueblo.

Débora la organizadora  

Los versículos 6-7 dan una nueva dimensión del trabajo de Débora. En esta parte encontramos que Débora era una líder, no solo con las condiciones humanas para ello sino, también, por ser la profetiza de Dios, o la voz de Dios para el pueblo. El papel de profeta dentro del pueblo de Israel, y en otras culturas, era predominantemente masculino. El versículo 6 introduce la acción diciendo que un día le pareció bien a Débora llamar a un general del ejército para informarle que Dios, a través de ella, había organizado la liberación de sus compatriotas. La fórmula que usa es la normal dentro de los profetas: El Señor, Dios de Israel, te ordena…

Se pueden destacar varios elementos importantes inherentes a la vocación de Débora: Primero, Débora tenía una profunda relación con Dios, para atreverse a hablar en su nombre, especialmente teniendo en cuenta que los israelitas tenían mucho cuidado de no usar el nombre de Dios en vano, pues estaba prohibido en los Diez Mandamientos. Segundo, Débora, como buena profetisa, escuchaba las necesidades del pueblo y reflexionaba sobre los problemas. Tercero, cuando considera que es el momento de Dios para la liberación, Débora actúa en forma sabia. Elige un buen guía, escoge un buen número de soldados y, especialmente, selecciona el lugar ideal para la batalla. El lugar era pantanoso, de tal manera que impedía el uso de la caballería, pero no la guerra de infantería tal como la practicaban los israelitas.

Debemos mencionar que la obra de Dios se cumple a través de los seres humanos que aceptan participar de su proyecto como expresión de su vocación. Débora, sin dudarlo en ningún momento, decidió participar. Barac también resolvió tomar parte en el proyecto, pero puso como condición que la profetisa lo apoyara con su compañía. En otras palabras, quería asegurarse de la presencia de Dios en la persona de Débora, la profetiza. Es bueno destacar que cuando una persona responde a su vocación puede servir de inspiración a otras para que también acepten sus responsabilidades para Dios y el pueblo. Ser profeta o profetisa es aceptar una vocación y participar de los proyectos de Dios en favor de otras personas. Recuerde que se puede participar de varias maneras: como líder, como profeta o profetisa  o como simple soldado.

Vocación de acompañar  

El nombre de Débora significa «abeja», y sus actitudes la definen como alguien que está dispuesto a trabajar en equipo. Es ella la que recibe el mandamiento de Dios, las ideas de la organización y la fuerza para que 10 000 hombres arriesgaran su vida en la confianza de que Dios lo había ordenado por boca de su profetisa. Lo lógico sería que ella también tomara el primer lugar en la batalla o recibiera la fama por la victoria. La frase enigmática que dice porque Dios entregará a Sísara en manos de una mujerno tiene aplicación en Débora sino, más bien, en Jael. La profetisa Débora entendió claramente que su vocación era proclamar la palabra de Dios que venía a resolver el problema de opresión que sufría el pueblo.

Es interesante destacar que cuando Débora resuelve acompañar el ejército, ella toma la decisión de comer lo mismo que los soldados y dormir en la incomodidad como muestra de su identificación. Hizo todo eso como consecuencia de tomar en serio su vocación y con el fin de que los planes de Dios se realizaran.

Débora y su vocación como animadora

En todo el pasaje bíblico la virtud más destacada de Débora es la de saber animar a los demás. Anima a todo el pueblo a buscar la unión para defenderse de los enemigos y a organizarse como un ejército. Débora es quien anima a Barac a tomar la jefatura del ejército y participar. En el versículo 14 encontramos la hermosa frase ¡Adelante, que ahora es cuando el Señor va a entregar en tus manos a Sísara! ¡Ya el Señor va al frente de tus soldados!

Débora acompaña para animar, no para obstaculizar la marcha del proyecto divino. Ella es quien se levanta en el momento propicio para animar a Barac y al pueblo en el nombre de Dios, asegurándoles que Dios ya les había dado la victoria. Es sumamente importante contar en la comunidad con personas que ven el futuro en forma optimista y tienen la capacidad de animar a los demás a emprender nuevas actividades. También existen quienes sirven de obstáculo para todo y no permiten que se tome ningún tipo de riesgo. Débora solamente tenía la promesa de Dios sobre la victoria, pero esto fue suficiente para ella. Y creyendo, animó al pueblo a avanzar y a tomar la victoria que Dios les estaba asegurado. Saber animar es un don de Dios y pocas personas lo reciben y lo usan. Son estas personas las que motivan a los creyentes a ofrendar, promueven a su familia a emprender nuevas aventuras en el campo intelectual y de la fe.

Es importante saber aceptar a las personas que están en nuestras comunidades y como parte de su vocación están animando y ayudando a que las metas sean obtenidas. Dios no hace diferencia de personas para la obtención de grandes metas y para guiar a su pueblo a un mejor futuro y muchas veces a la solución de problemas que parecen insolubles.

Ejemplos de vocación en el Nuevo Testamento

 

LA VOCACIÓN Y LA BIBLIA – Parte 2

Para el cristianismo, Jesucristo es el ejemplo supremo de una persona con vocación. Los textos del Nuevo Testamento nos cuentan que Jesús nació con una vocación. Mateo nos anuncia la misión de Jesús incluso antes de su nacimiento: Y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados(Mt 1:21). Su vocación queda claramente definida y aceptada cuando es bautizado y ve al cielo que se abre, al Espíritu que desciende y escucha la voz del Padre que le da su aprobación.

Los Evangelios con sus milagros, parábolas y discursos, resaltan cómo Jesús lleva a cabo su vocación. Esta vocación es lo que le permite rechazar las tentaciones de Satanás e incluso las del pueblo y sus discípulos. En varias ocasiones estos pretenden apartar a Jesús del cumplimiento de su misión ofreciéndole los reinos de este mundo, el reinado de Israel o la evasión de su destino en la cruz del calvario.

Febe: la pastora 

Comienzo con Febe, porque es una de las primeras personas con vocación de pastora en el Nuevo Testamento. Encontramos la referencia a Febe en Romanos 16.1-2: Os recomiendo además a nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos y a mí mismo.

Los saludos de Pablo en este capítulo de Romanos parecen dirigirse a personas de diversas iglesias y no solo a personas en la iglesia de Roma. No hay duda de que Pablo está haciendo referencia a personas que conocía y de las cuales era amigo.

Nos vamos a centrar en la discusión de la palabra diakonos, que se encuentra en  el primer versículo y que la RVR traduce como «diaconisa». Otras versiones traducen la palabra como servidora. En general la palabra que se traduce como diaconisa puede ser traducida de tres maneras:

(1) como persona que sirve,

(2) como diaconisa o diácono, y

(3) como pastor o pastora.

Las personas que traducen el texto griego tienen que escoger el sentido que mejor comunique lo que a su juicio quiere comunicar esta palabra. Para ello, tienen que tomar en cuenta el texto mismo, otros textos donde aparece el término, la tradición y en especial cómo la iglesia lo ha usado.

Veamos cómo se usa esta palabra diakonosen otros textos: persona que sirve (Mc 9.35), ministro (2 Co 3.6 y 6.4; Ef 3.7; Col 1.7 y 1.23) y diácono (Flm 1.1).

Si optamos por una traducción del término en el sentido de «servicio», tendríamos que concluir que la vocación de Febe era simplemente la de servir a otras personas. Esta es una traducción correcta y el servicio es, ciertamente, una vocación.

Nos parece que la mejor traducción del texto es «pastora» o «ministra de la palabra», y está apoyada por la presencia de este significado en otros textos del Nuevo Testamento.

Pablo mismo dice que Febe ha ayudado a muchos, y usa una palabra que define un liderazgo fuerte por parte de Febe. Por otro lado Pablo reclama para Febe un recibimiento digno de los santos, algo que podríamos entender como un recibimiento como pastora.

Lo que queremos destacar es que la manera en la que comprendemos la vocación de las personas depende también del trasfondo cultural en el que estamos ubicados. En algunas iglesias las mujeres han sido limitadas a tener la vocación de ser cocineras, o maestras para los niños o visitadoras de enfermos. Se define y limita de antemano el tipo de vocación que les es permitido ejercer o practicar. En el Nuevo Testamento podemos ver que dentro de las comunidades cristianas todas las vocaciones están abiertas a hombres y a mujeres, ya que la vocación es dada por Dios.

María Magdalena: predicadora de los apóstoles

Para estudiar la vocación de María Magdalena debemos detenernos brevemente en Juan 20.1-18. En los Evangelios encontramos diferentes tipos de relatos acerca de la vida de Jesús: su nacimiento, su infancia, su precursor, el bautismo y la tentación; ministerio en Galilea, viaje a Judea y ministerio; relatos de la pasión y finalmente los relatos de la resurrección.

Estamos en este pasaje frente a un acto en cuatro escenas que se ubica dentro de las historias de resurrección:

(a) la primera visita de María al sepulcro, seguida por un primer anuncio a dos discípulos,

(b) una segunda visita

(c) la aparición de Jesús a los discípulos

(d) y finalmente la aparición a Tomás.

A pesar de la centralidad de María en este pasaje bíblico, no se le ha dado mucha importancia a su participación, y mucho menos se ha considerado a María Magdalena como una persona con vocación.

El relato empieza con la entrada en escena de María, quien llega al sepulcro muy de mañana, y se cierra cuando María les anuncia a los discípulos las buenas nuevas de la resurrección. Su presencia, tanto al principio como al final del relato, es un indicador de que ella es un personaje central aquí, incluso con un protagonismo mayor que el que tienen Pedro y el otro discípulo.

El narrador sabe desde el inicio de la narración que Jesús ha resucitado; y frente a este hecho afirma que los discípulos no han entendido las Escrituras. Encontramos una distinción entre «los de adentro», que saben y creen, y «los de afuera» que no saben y no aceptan. Pero ante la deserción de los discípulos, una mujer es la que espera, cree y busca. Es ella quien está en constante búsqueda, y el texto, contrario a lo usual en la sociedad de aquel tiempo, pone énfasis en las acciones y palabras de María Magdalena. Los versículos 2, 13 y 16 muestran, el papel activo de esta mujer; es decir, el desarrollo de una vocación. En los versículos 11 y 15 ella es la que llora por su maestro perdido y muerto. Ella se expresa como ser humano, mientras que los hombres no pueden expresar su dolor. Es María la que expresa su humanidad plena buscando, llorando, tocando o queriendo tocar, y aceptando el desafío de anunciar la resurrección a los apóstoles.

Concluimos esta parte afirmando que el narrador presenta a María como la persona que primero ve a Jesús y entiende la resurrección y su significado. En este relato del Evangelio se trascienden las barreras de la cultura y de los sexos para dar un lugar importante a las mujeres.

Pablo: multiplicidad de vocaciones

Podemos estudiar la vocación de Pablo desde distintos ángulos. Pablo el escritor, Pablo el fundador de iglesias, Pablo el defensor de la fe, Pablo el consejero y Pablo el teólogo.

Aún antes de ser llamado por Cristo, vemos que Pablo tiene una vocación religiosa. Lo encontramos en Hechos 7.58 en el martirio de Esteban, y Hechos 8.3 nos cuenta de su afán por perseguir a los cristianos. Pero Hechos 9 nos relata su conversión y cómo responde al llamado de Dios y reorienta su vocación. En el ejemplo de Pablo podemos ver dos elementos importantes de la vocación: El primero es que podemos tener vocaciones equivocadas y el segundo es que podemos cambiar de vocación. Pablo persiguió a los cristianos con el visto bueno y el apoyo de los judíos del templo, convencido de estar haciendo lo que Dios quería. Pero cuando tiene la experiencia de salvación, acepta un llamado nuevo y se convierte en predicador del evangelio y fundador de iglesias. Vemos entonces que es posible tener cambios de vocación en respuesta al llamado de Dios.

Pablo también tuvo vocación de escritor. Durante un período de poco más de diez años, Pablo escribió cartas a varias de las iglesias relacionadas con su ministerio, enfocando temas y problemas que permitieron al cristianismo madurar y afirmarse. Escribió sobre asuntos teológicos, como la justificación en Romanos, la libertad cristiana en Gálatas, el señorío de Cristo en Efesios, el amor fraternal en Filemón, la humillación y exaltación de Cristo en Filipenses, y los dones en 1 Corintios. Pablo no contaba con las facilidades que tenemos hoy para escribir. A pesar de ello asumió su vocación de escritor para acompañar a las comunidades de fe.

Pablo tuvo vocación de evangelista, como vemos en sus viajes misioneros y las muchas iglesias que fundó. Pablo se consideraba deudor a todas las personas y se sentía interpelado a anunciar el evangelio, para que las comunidades produjeran fruto y pudieran confortarse mutuamente en la fe (Ro 1.11-14). Pablo consideraba que todas las personas habían pecado, y por lo tanto estaban destituidas de la gloria de Dios (Ro 3.23). Frente a sus convicciones la única salida que hallaba Pablo era predicar el evangelio, que es poder de Dios para salvación a todas las personas.

Pablo también tuvo vocación de pastor. Los escritos paulinos nos muestran que él siempre estuvo interesado en la situación de las personas en las comunidades cristianas, y estaba en contacto con ellas, ayudando a solucionar sus dificultades —ya fuera con consejos o con exhortaciones. Como pastor, frente a los tremendos problemas de las personas de la iglesia de Corinto, tuvo la paciencia para mantener un dialogo a través de cartas, a pesar de que algunas personas en Corinto lo tenían como enemigo. Pablo consideraba que estaban abusando de los dones del Espíritu Santo y de la Santa Cena, y propuso una solución a partir del verdadero amor (1 Co 13).

Para resolver la enemistad de dos de sus amigas en Filipenses, presentó como ejemplo la vida de Jesucristo (Flp 4.1-3 y 52.5-11). Ofreció una manera de encontrar la esencia misma del reino de Dios para las iglesias de Galacia con su afirmación:Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo(Gl 3.28). Como pastor, Pablo guio a la Iglesia en general y a las personas en particular en la búsqueda de una completa identificación con Cristo.

La vocación de Pablo nos inspira a estudiar la Palabra de Dios para tener un mensaje para otras personas. Nos enseña que debemos tener en cuenta nuestra responsabilidad frente a creyentes y no creyentes en el mundo y nos sugiere cómo podemos presentarles un mensaje de salvación. La vocación de Pablo nos motiva a predicar un mundo sin barreras, donde todos los seres humanos podamos vivir en armonía como debe ser al vivir bajo los valores del reino de Dios.

La vocación va unida al llamado de Dios. El ser humano responde a una invitación de Dios para llevar a cabo una misión. La vocación es la misma, tanto para hombres como para mujeres. Dios usa, bendice y recompensa la dedicación de ambos.

La vocación y la profesión pueden ser diferentes, aunque muchas veces son iguales. Una persona puede tener vocación de pastor o pastora, independientemente de su profesión. La vocación debe ser validada por el trabajo dentro de una comunidad, para comprobar que es un llamado de Dios. Esto significa que una persona que quiere ejercer una vocación independiente de su comunidad de fe puede fácilmente desviarse en el cumplimiento de ella.

 

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