Las leyes del Antiguo Testamento

Las leyes del Antiguo Testamento – Parte 3

Desarrollo histórico de las leyes en el Antiguo Testamento

Otro aspecto importante de las leyes del Antiguo Testamento consiste en que un estudio cuidadoso de las mismas nos permite conocer distintos elementos tanto de la vida social del antiguo Israel, como de su evolución cultural.

Por José E. Ramírez-Kidd

Veamos el siguiente ejemplo:

Cuando coseches el trigo en tu campo, si dejas olvidada alguna gavilla en el campo, no volverás a buscarla. Será para el forastero, el huérfano y la viuda, a fin de que Yahvé tu Dios te bendiga en todas tus empresas. Cuando recojas el fruto de tus olivos, no regreses a buscar lo que haya quedado: será para el forastero, el huérfano y la viuda. Cuando recojas las uvas de tu viña, no regreses a buscar lo que haya quedado: será para el forastero, el huérfano y la viuda. Te acordarás de que fuiste esclavo en el país de Egipto. Por eso te mando hacer esto (Dt 24.19-22).

Estos versículos forman parte de una colección de leyes humanitarias sobre temas muy diversos, y en la que se expresa una gran preocupación por los derechos de las personas pobres y desvalidas (Dt 24.5—25.4). En estas leyes se pide a la comunidad proveer el sustento necesario para mitigar las necesidades materiales de las viudas, los huérfanos y los extranjeros. Debemos recordar que la familia en el mundo del Antiguo Testamento era una unidad de tipo patriarcal, con fuertes vínculos de sangre, y que comprendía no solo a los padres y a los hijos (como hoy en día), sino que incluía también a siervos, siervas, a trabajadores —nativos y extranjeros—, y ¡por supuesto! a las viudas y huérfanos de la misma familia. Todos pertenecían a la «casa del padre» (o familia extendida), en donde recibían sustento y protección. Siendo así las cosas: ¿cómo es posible que si las viudas y los huérfanos vivían protegidos por sus familias, estas leyes apelen a la comunidad para que venga en auxilio de estas personas que se presentan como «desamparadas»? ¿Cómo entender esta petición a la comunidad? ¿Dónde estaban las familias de estos desamparados?

Lo que sucede aquí es que este texto de Deuteronomio pone en evidencia cómo, a lo largo del tiempo, fueron evolucionando algunas costumbres familiares. Estas medidas de protección para las viudas y los huérfanos ponen en evidencia que los lazos familiares no tenían en ese momento la fuerza que habían tenido en el pasado. Si algún miembro de la familia extendida sufría algún percance que lo llevaba a la bancarrota, ya «la casa del padre» no era más aquel lugar de refugio frente a este tipo de adversidades. Cada uno debía sobrevivir como pudiera. Las personas en necesidad no permanecían más dentro de «la casa», y debían ver cómo hacían para resolver, cada uno de ellos, sus propios problemas.  Los tiempos habían cambiado. Deuteronomio 24.19-22 es, pues, una especie de radiografía de lo que estaba pasando con las familias israelitas en ese momento; a saber, la sociedad experimentaba una crisis de la solidaridad familiar. Pero el texto no claudica ante este problema, sino que defiende de forma vehemente un principio humanitario. A pesar de los cambios sociales que se estaban dando, ningún ser humano debía ser dejado en el abandono.

Analicemos ahora otro ejemplo. Veamos cómo la forma de algunas leyes del código sacerdotal nos permite comprender la forma en la que evolucionó el sistema legal israelita.   Durante el período postexílico, se tomaron distintas medidas con el propósito de completar las leyes dadas a Moisés en el Sinaí, en aquellos aspectos en los que —con el paso del tiempo— estas leyes resultaban insuficientes para las crecientes necesidades de la comunidad. Durante este período, el número de personas extranjeras que se incorporaba a Israel (temerosos de Dios y prosélitos, como los llamará el Nuevo Testamento) creció enormemente, y este hecho planteó problemas para los cuales no existía entonces solución alguna. Tal es el caso de la prohibición que encontramos en Éxodo 22.27: «No blasfemarás contra Dios». Esta antigua ley no estipulaba, por ejemplo, la amplitud del público al que se dirigía, ni prescribía tampoco el castigo correspondiente para el infractor. Son estos vacíos, precisamente, los que explican el origen de una legislación adicional como la que encontramos en Levítico 24.10-23. La mayor preocupación de este texto radica en definir exactamente el castigo correspondiente para el blasfemo, especialmente en el caso en que este fuera un extranjero; situación no prevista originalmente. El origen mixto de muchas personas había levantado la pregunta de si el principio de Éxodo 22.27 se aplicaba en el caso de personas extranjeras o hijas de matrimonios mixtos. La nueva legislación de Levítico 24.10-23 deja en claro que en las nuevas circunstancias:

  • La blasfemia será castigada con la pena de muerte.
  • La comunidad entera participará en la ejecución del infractor.
  • La ley sería igualmente válida para israelitas y para extranjeros.

Del mismo modo que en este caso de blasfemia, varias otras leyes antiguas relacionadas con el homicidio (Ex 21.12) y el sacrificio de animales (Dt 12.15-16, 20-28) fueron reconsideradas en el código de santidad, con el fin de adaptarlas a las nuevas circunstancias del período postexílico. Textos como Números 9.6-14;  15.32-36; 27.1-11;  36.1-12, siguen el mismo patrón:

  • Una situación concreta presenta un problema para el cual no hay en ese momento solución.
  • El caso es presentado a Moisés quien consulta expresamente a Dios sobre el punto en cuestión.
  • Dios se pronuncia y da un veredicto que resuelve el problema.
  • Una vez dada la instrucción, esta se convierte en norma para futuros casos similares.[1]
Veamos esto en forma esquemática

 

NM 9.6-14 LV 24.10-16 NM 27.1-11
Una situación concreta plantea un problema: Pero sucedió que algunos hombres estaban impuros por contacto con cadáver humano y no podían celebrar. Pero sucedió que algunos hombres estaban impuros por contacto con cadáver humano y no podían celebrar la Pascua aquel día. Se presentaron a Moisés y a Aarón el mismo día y dijeron: Entonces se acercaron las hijas de Selofjad… se presentaron a Moisés y al sacerdote Eleazar, a los príncipes  y a toda la comunidad, a la entrada de  la Tienda del Encuentro, y dijeron: Había entre los israelitas uno que era hijo de una mujer israelita, pero su padre era egipcio. El hijo de la israelita y un hombre de Israel riñeron en el campo, y el hijo de la israelita blasfemó y maldijo el Nombre
Problema: Estamos impuros por contacto con cadáver humano 

¿Por qué hemos de quedar excluidos de presentar la ofrenda a Yahvé a su tiempo con los demás israelitas?»

Nuestro padre murió sin tener hijos 

¿Por qué ha de ser borrado de su clan el nombre de nuestro padre, sólo por no haber tenido hijos varones?

el hijo de la israelita blasfemó y maldijo el Nombre
Consulta a Moisés y respuesta de Yahvé Moisés respondió: «Voy a consultar a Yahvé». Moisés expuso el caso a Yahvé. Y fue llevado ante Moisés… hasta que se decidiera el caso por sentencia de Yahvé
Yahvé comunica la decisión. Yahvé habló a Moisés en estos términos. Respondió Yahvé a Moisés. Entonces Yahvé dijo a Moisés: «Saca al blasfemo fuera del campamento; todos los que lo oyeron pondrán las manos sobre su cabeza, y toda la comunidad lo apedreará».
Estatus de la nueva ley Uno mismo será el ritual para ustedes, tanto para el forastero como para el nativo del país Uno mismo será el ritual para ustedes, tanto para el forastero como para el nativo del país. Sea forastero o nativo, si blasfema el Nombre, morirá.
Veamos otro ejemplo más. Analicemos ahora la forma de esta interesante ley casuística:

Cuando un extranjero resida junto a ti en la tierra, no lo molesten, él será para ustedes como uno de su pueblo, lo amarás como a ti mismo, pues extranjeros fueron ustedes en la tierra de Egipto (Lv 19.33-34).

Una lectura cuidadosa de esta ley nos permite ver que este texto tiene una estructura concéntrica; es decir, coloca la idea clave de la norma en la posición central. En este caso, la idea de tratar a los extranjeros como a uno de su propio pueblo.Dividiendo el texto en frases, tenemos el siguiente esquema:

A B C B’ A’
Cuando un extranjero resida junto a ti en la tierra, no lo molesten el será para ustedes como uno más de su pueblo lo amarás como a ti mismo, pues extranjeros fueron ustedes en la tierra de Egipto.[2]

Como puede verse, esta es una ley casuística («Cuando alguno haga/se encuentre en… entonces hará tal y tal), redactada a partir de un interesante principio de simetría: la frases A y A’ en los extremos, se corresponden entre sí. La primera frase (A) establece las circunstancias de la ley; la última frase (A’) establece los fundamentos religiosos en los que se basa esta demanda de Yahvé al pueblo. La ley está inspirada en un principio de reciprocidad: «traten a los extranjeros que viven entre ustedes como ellos los trataron cuando ustedes vivieron como extranjeros en medio de ellos». Y alude en forma positiva a la estancia de Israel en Egipto; es decir, a la acogida dada por Faraón a la familia de José (Gn 47.1-12).

En las frases B y B’ la ley alude a leyes anteriores que se citan aquí. Sirven como plataforma para una formulación realmente nueva que será la que encontramos en el punto C. Esta ley es, pues, una formulación de tipo sintético. Utiliza normas anteriores para crear nueva legislación, según las necesidades de situaciones posteriores. Analizando esta ley podemos ver que:

  • La frase A, al inicio del versículo, menciona la presencia deextranjeros en Israel, tal como lo encontramos en las leyes de Deuteronomio 24.19-22 que hemos analizado anteriormente. Aquí se utiliza el término «extranjero» en su sentido concreto o sociológico. Siguiendo un principio de simetría, la frase A al inicio del versículo se corresponde con la frase A’ final del versículo. Mientras A nos hablaba deextranjeros en Israel, A’ nos habla de Israel como extranjero. Como se puede ver, aquí la situación se ha invertido. El término «extranjero» es utilizado ahora en un sentido figurado para hablar de Israel en forma colectiva y en un sentido religioso. Israel no aparece ya como el hospedador («aquél que acoge a otro»), sino como huésped («como aquél que es acogido»). En esta última frase de cierre es Israel, como nación,quien se ha convertido en extranjero en medio de otros pueblos (esta es, por ejemplo, la situación que encontramos en textos como el Salmo 137). Esta ley, como puede verse, está formulada con gran arte literario y con un profundo sentido religioso.
  •  La frase B hace alusión a una ley ya existente en el Código de la Alianza, dada con el fin de protegera los extranjeros: «no explotarás ni maltratarás al extranjero» (Ex 22.20). Esta antigua norma nos recuerda a algunos de los «diez mandamientos», ya que es una ley formulada en términos negativos [«No explotarás…»]. Se limita, simplemente, a prohibir un abuso. Desde el punto de vista jurídico, es la medida más elemental en favor de otro. No se promueve aún una conducta positiva en su favor [como sí será el caso de B’], sino que aspira únicamente a evitar un abuso.
  • La frase B’ —«amad al extranjero»— nos remonta también a otra ley anterior dada con el fin de integrara los extranjeros (Dt 10.19). Estees un mandato positivo, no simplemente una prohibición. Desdeel punto de vista jurídico, representa un estadio más avanzado de las normas en defensa de los extranjeros. Una reconstrucción histórica de estas leyes muestra que las más antiguas son formulaciones negativas que tienden a protegeral extranjero de abusos («No opriman al forastero…» Ex 22.20). El segundo estadio en este desarrollo son las formulaciones casuísticas que intentan proveeral extranjero del sustento material necesario (Cuando cosechen la mies de su tierra, no siegues hasta el mismo orillo de tu campo, ni espigues los restos de tu mies. No harás rebusco de tu viña, ni recogerás de tu huerto los frutos caídos; los dejarás para el pobre y el forastero. Yo, Yahvé, su Dios[Lv 19.10]). Y las leyes más tardías son aquellas que tienen la finalidad de integraral extranjero a la comunidad, como este mandato de amar al forastero que encontramos en la frase B’.

Esto quiere decir que las afirmaciones B y B’ resumen leyes que ya existían en Israel en favor de los extranjeros. Entre estas dos leyes podemos notar una interesante progresión: la primera ley es, simplemente, un mandato negativo («no explotarás ni maltratarás al extranjero»), evita un abuso. La segunda ley presenta un mandato positivo: «amarlo», es decir, no rechazarlo, sino integrarlo. La ley más reciente será la que ocupa el centro de la estructura, y muestra la afirmación central de todo el párrafo (frase C): el trato humano e igualitario para el extranjero. Esta ley representa el punto culminante de la ética del Antiguo Testamento respecto del extranjero: se lo debe tratar como si no fuese extranjero. Se lo debe ver, en otras palabras, como una persona del mismo pueblo.[3]

Este párrafo del libro de Levítico combina legislación anterior (Ex 22.20 / Dt 10.19), y le añade un elemento nuevo. Con el fin de destacar esta novedad, su autor la coloca en el centro de la estructura: «él será para ustedes como uno más de su pueblo». Esta posición señala también su importancia. La frase constituía el elemento novedoso y central: ver al extranjero como a un semejante, con los mismos ojos que esperaríamos que nos vieran a nosotros si estuviésemos en esa situación.

Referencia

[1]Cf. Frank Crüsemann, Die Tora. Theologie und Sozialgeschichte des alttestamentlichen Gesetzes(Manchen: Chr. Kaiser Verlag, 1992), pp. 121-126.

[2]Cf. Gianni Barbiero, L’asino del nemico. Rinuncia alla vendetta e amore del nemico nella legislazione dell’Antico Testamento, AB 128 (Roma: Editrice Pontificio Istituto Biblico, 1991), pp. 232-234; 292-294.

[3]Jacques Pons, «La Référence au séjour en Égypte et à la sortie d’Égypte dans les codes de loi de L’Ancien Testament», Études Théologiques et Religieuses 63 (1988/2): 169-182; véase de manera especial  p. 171.

 

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