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Narrativa — Parte 1

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Poética («confección») de la narrativa hebrea

Para iniciar nuestro estudio del género literario «narración» o «relato», vayamos directamente a Jueces 3.12-30. Este relato nos servirá como punto de referencia para nuestra pesquisa (TLA).

Por Edesio Sánchez Cetina

Como los israelitas volvieron a pecar contra Dios, él le dio a Eglón, rey de Moab, más poder que a los israelitas. Para atacarlos, Eglón se unió con los amonitas y los amalecitas, y se apoderó de Jericó. Después de dieciocho años de esclavitud, los israelitas le suplicaron a Dios que los salvara, y él les envió a Ehud hijo de Guerá, que era de la tribu de Benjamín. Ehud era el encargado de llevarle a Eglón los impuestos que los israelitas debían pagarle.

Narrativa — Parte 1

Ehud hizo una espada de doble filo, de unos cincuenta centímetros de largo, y como era impedido de la mano derecha se la puso del lado derecho, cubriéndola bajo sus ropas. Luego se fue a llevar los impuestos al rey Eglón. Después de entregarle los impuestos, Ehud y sus hombres salieron de allí. Cerca de Guilgal, donde estaban las estatuas de los ídolos, se despidió de ellos y regresó a donde estaba el rey Eglón, que era muy gordo y estaba sentado en su sala de verano. Ehud le dijo: «Su Majestad, tengo un mensaje secreto para usted».

El rey ordenó a sus servidores que salieran. Entonces Ehud se acercó al rey, y le dijo: «El mensaje que traigo es de parte de Dios». Al oír eso el rey, como pudo se puso de pie. Ehud tomó con su mano izquierda la espada que llevaba del lado derecho, y con tanta fuerza se la clavó al rey en el vientre, que le reventó los intestinos. Como Eglón era tan gordo, toda la espada quedó atorada en su gordura. Después Ehud cerró con llave las puertas de la sala de verano, salió por una ventana y se fue.

Cuando los servidores del rey volvieron y encontraron las puertas cerradas con llave, pensaron que Eglón estaba haciendo sus necesidades.  Esperaron afuera un buen rato, pero como el rey no salía comenzaron a preocuparse. Entonces abrieron las puertas, y encontraron a su rey tendido en el piso y sin vida.

Mientras los servidores habían estado esperando, Ehud se había escapado. Pasó por donde estaban las estatuas de los ídolos, y se refugió en Seirat. Al llegar a las montañas de la tribu de Efraín, tocó la trompeta para reunir a los israelitas. Ellos bajaron de las montañas, con Ehud al frente, y él les dijo: «¡Síganme! ¡Con la ayuda de Dios venceremos a los moabitas!»
Los israelitas lo siguieron, y se apoderaron del paso del río Jordán que lleva a Moab, y no dejaron pasar a nadie. Y aunque los moabitas eran fuertes y valientes, aquel día murieron unos diez mil de sus mejores soldados. ¡Ninguno pudo escapar!
Después de eso hubo en el territorio ochenta años de paz.

Veamos, en primer lugar, cómo se ha estructurado la trama del relato. A partir del estudio y compresión de la trama, nos moveremos a otros elementos importantes que nos ayudarán a conocer mejor el género literario «narración».

Trama, argumento o intriga

Responden a la disposición ordenada de los acontecimientos (como decía Aristóteles). En su totalidad, la trama sigue una secuencia que se puede ilustrar con la figura de una pirámide, sea esta de tres lados o de cinco partes. La figura más sencilla o de tres lados sigue el siguiente orden: un principio o exposición, una parte intermedia, también llamada complicación, y un final o desenlace —surge un conflicto al principio, se complica de diferentes maneras en la mitad y se resuelve al final.

La figura más completa, la de cinco partes, conocida como estructura «quinaria», sigue el siguiente orden: la exposición, el nudo o complicación, la acción transformadora o clímax, el desenlace y la situación final o cierre.

Pongamos como ejemplo el relato de Jueces 3.12-30: Ehud (Aod) libera a Israel de manos de los moabitas. La historia se desarrolla así (RVR-60):

Escenario o exposición

12 Volvieron los hijos de Israel a hacer lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová fortaleció a Eglón rey de Moab contra Israel, por cuanto habían hecho lo malo ante los ojos de Jehová.

13 Este juntó consigo a los hijos de Amón y de Amalec, y vino e hirió a Israel, y tomó la ciudad de las palmeras.

14 Y sirvieron los hijos de Israel a Eglón rey de los moabitas dieciocho años.

15 Y clamaron los hijos de Israel a Jehová; y Jehová les levantó un libertador, a Aod hijo de Gera, benjamita, el cual era zurdo.

Y los hijos de Israel enviaron con él un presente a Eglón rey de Moab.

16 Y Aod se había hecho un puñal de dos filos, de un codo de largo; y se lo ciñó debajo de sus vestidos a su lado derecho. 1

17 Y entregó el presente a Eglón rey de Moab; y era Eglón hombre muy grueso.

Nudo o complicación

18 Y luego que hubo entregado el presente, despidió a la gente que lo había traído.

19 Mas él se volvió desde los ídolos que están en Gilgal, y dijo: Rey, una palabra secreta tengo que decirte. El entonces dijo: Calla. Y salieron de delante de él todos los que con él estaban.

Clímax o acción transformadora

20 Y se le acercó Aod, estando él sentado solo en su sala de verano. Y Aod dijo: Tengo palabra de Dios para ti. El entonces se levantó de la silla.

21 Entonces alargó Aod su mano izquierda, y tomó el puñal de su lado derecho, y se lo metió por el vientre,

22 de tal manera que la empuñadura entró también tras la hoja, y la gordura cubrió la hoja, porque no sacó el puñal de su vientre; y salió el estiércol.

23 Y salió Aod al corredor, y cerró tras sí las puertas de la sala y las aseguró con el cerrojo.
24 Cuando él hubo salido, vinieron los siervos del rey, los cuales viendo las puertas de la sala cerradas, dijeron: Sin duda él cubre sus pies en la sala de verano.

25 Y habiendo esperado hasta estar confusos, porque él no abría las puertas de la sala, tomaron la llave y abrieron; y he aquí su señor caído en tierra, muerto.

Desenlace

26 Mas entre tanto que ellos se detuvieron, Aod escapó, y pasando los ídolos, se puso a salvo en Seirat.

27 Y cuando había entrado, tocó el cuerno en el monte de Efraín, y los hijos de Israel descendieron con él del monte, y él iba delante de ellos.

28 Entonces él les dijo: Seguidme, porque Jehová ha entregado a vuestros enemigos los moabitas en vuestras manos. Y descendieron en pos de él, y tomaron los vados del Jordán a Moab, y no dejaron pasar a ninguno.

29 Y en aquel tiempo mataron de los moabitas como diez mil hombres, todos valientes y todos hombres de guerra; no escapó ninguno.

Cierre o situación final

30 Así fue subyugado Moab aquel día bajo la mano de Israel; y reposó la tierra ochenta años.

Veamos cada punto de manera más detallada, para entender cómo un autor urde la trama o intriga.

Escenario

El escenario es crucial pues provee el trasfondo físico para colocar la acción en el relato. En este caso, el relato nos habla de la situación de opresión que sufría Israel a causa de su pecado, y también nos presenta a los personajes centrales. Es decir, en el escenario o exposición se le da a lector la información necesaria (el «quién» y el «qué») para poder entender la situación que se va a modificar; se le presenta al lector el estado de cosas antes de que se inicie la acción.

Nudo o complicación

Aquí se abre propiamente la acción (serie de acontecimientos donde las cosas se complican) y se da la tensión o conflicto que busca solucionarse en el episodio cumbre o «clímax». En el caso de Jueces 3.18-19, el relato nos muestra a un Ehud que utiliza la astucia, con palabras bien elegidas, para engañar a Eglón, y así lograr quedarse a solas con él. Se refirió a su daga usando una expresión ambigua —«tengo una palabra/objeto secreta/o para ti» (v. 19)—; al usar la palabra hebrea «dabar», mientras que Ehud se refería al «objeto» que guardaba en su costado derecho, Eglón entendía «mensaje secreto».

Clímax o acción transformadora

En esta parte de la acción se logra eliminar la dificultad u obstáculo que se enuncia en la sección anterior. Por eso se llama clímax o cumbre, porque aquí se da el punto en donde toda la historia da un giro de 180 grados. En nuestro relato de Jueces, Ehud logra matar al obeso Eglón, burlarse de los ayudantes de Eglón, y así acabar con el peligro que significaba opresión para su pueblo.

Por ser este el momento culminante del relato, por lo general los autores deciden «marcarlo» echando mano de varios tipos de recursos: cambio en la sintaxis, en los tiempos verbales, en el manejo del tiempo, etc. El texto hebreo demarca claramente esta parte al cambiar el orden sintáctico normal de la narrativa hebrea. En los versículos 19 y 26 las oraciones son disyuntivas, es decir, empiezan con el sujeto (pronombre: «y él» [v. 19] o nombre: «y Ehud» [v. 26]). Nótese que en el resto del relato el autor siempre empieza la oración principal (nuestras versiones modernas la marcan con el número de versículo) con el verbo, como es común en la sintaxis hebrea propia de los textos en prosa. Además, el clímax queda enmarcado con la expresión «los ídolos». Por otro lado, en la cumbre, el tiempo transcurre en «cámara lenta»; cada elemento se describe en detalle y se presenta sin apuro. Además, los elementos que se habían adelantado, como pista para el oyente, ahora muestran su razón de ser; por ello en la presentación de los personajes, el aspecto físico era importante: Ehud, el héroe, resultó ser astuto y sagaz; Eglón, el villano, muere de manera vergonzosa. Su obesidad da pie para pintar el cuadro satírico y humorístico. En los versículos 24-25, el autor ha decidido marcar lo importante del episodio con la repetición (tres veces) de la frase demostrativa: «y he aquí». Con ella, el autor introduce, in crecendo, tres momentos claves: la puerta de la sala con llave; el rey no abre la puerta; el rey tirado en el suelo, muerto.

Desenlace

Se describen los efectos del clímax. El problema o conflicto ha sido resuelto. Ehud, el héroe, escapa ileso, y anima al ejército israelita a luchar y vencer al enemigo. Los papeles se cambian, ya no es Israel quien está bajo la «mano» de Moab, sino los moabitas sufren ahora el castigo bajo la «mano» de Israel.

Cierre o situación final

Se presenta el nuevo estado o retorno a la normalidad. No solo Moab vive bajo el poder de Israel, sino que la cantidad de años que Israel vive en paz (80 años) es notoriamente mayor que el tiempo que vivió bajo opresión (18 años).
Después de familiarizarnos con la trama del pasaje, debemos detenernos a estudiar varios elementos que, junto con la trama, nos permiten adentrarnos mejor a las características propias de este género literario.

narrativa Parte I

Delimitación

Para el estudio correcto de un relato, el primer paso es marcar los límites externos (o «brechas duras») de la «perícopa» o pasaje y señalar los límites internos (o «brechas suaves»). Para marcar las «brechas duras» (las que marcan el principio o fin del pasaje) es necesario tomar en cuenta al menos cuatro variables o cambios entre nuestro texto y el anterior:

(1) cambio de tiempo, tanto cronológico como gramatical;

(2) cambio de lugar, por ejemplo, de la calle a la casa o de un país o región a otro;

(3) cambio de personajes, quiénes son los nuevos actores, quién ha desaparecido o aparecido;

(4) cambio de tema, de qué se habla ahora. Todos estos criterios, en su conjunto, nos dicen que para limitar un relato o narración lo que se debe tomar en cuenta es la «acción narrativa»: ¿dónde comienza y dónde termina el relato? Pueden anexarse otros cambios como el cambio de género literario y otros posibles elementos o criterios.

Los títulos de párrafos presentes en nuestras versiones castellanas no son siempre de ayuda. Tampoco lo son las indicaciones de capítulos y versículos. Todos estos elementos no fueron colocados ni ideados por los autores bíblicos.

En el caso de Jueces 3.12-30, cualquier persona familiarizada con el libro sabe que la aparición de la fórmula «los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo…» marca el inicio de una nueva historia. Esa es la primera señal de que estamos frente a un nuevo relato. Además hay cambio de circunstancia —opresión bajo nuevos enemigos; hay también cambio de personajes —Ehud (Aod) y Eglón; el tema del relato es diferente al tema del relato anterior y también del que sigue; la geografía también cambia.

Las «brechas suaves» marcan las divisiones internas del pasaje. En el caso de los relatos, estas se encuentran donde aparecen los límites de cada parte que forma la trama. Como veremos más adelante, las «brechas suaves» también marcan partes del relato que no necesariamente tienen que ver con el desarrollo de la trama.

Para facilitar la división interna de un relato es una buena práctica dividirlo en cuadros. En ciertas ocasiones, varios «cuadros» o escenas no aparecen de manera explícita en el relato; en ese caso, ayuda «recrearlo», para poder tener un cuadro completo de todo el relato.

Busque la segunda parte de este artículo aquí: «Narrativa — Parte 2» 

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