No busques primero lo que debe venir después

No busques primero lo que debe venir después

No busques primero lo que debe venir después
Imagen provista por unsplash.com/@slvrstvk

«Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él.» (Lucas 14.28-29)

¿Qué pensaríamos si alguien nos dice que construirá el techo de una casa antes de hacer el piso y levantar las paredes? ¡Solo un chiflado podría decir tal cosa! Todos sabemos que hay un orden determinado para llevar adelante una construcción.

En el mundo hay muchísimos «chiflados» que intentan hacer las cosas al revés. Quieren hacerse ricos sin esforzarse, adelgazar sin moderar lo que comen, desarrollar un cuerpo atlético sin hacer ejercicios, lograr el éxito en la carrera sin sacrificar horas estudiando. ¡Desean obtener primero lo que debe venir después!

¿Cómo desarrollamos nuestra vida? ¿Intentamos colocar el «techo» antes que todo lo demás? Cuando pensemos en nuestro futuro no tomemos decisiones apresuradas. Detengamos la marcha por un rato y pensemos bien cómo haremos para lograr lo que nos hemos propuesto. La ansiedad y la competitividad pueden llevarnos a «quemar» etapas naturales en el progreso hacia la realización de nuestros sueños.

Antes de pensar en una carrera universitaria terminemos los estudios que tengamos pendientes. Antes de casarnos vivamos la experiencia de la amistad y luego el noviazgo. Antes de tener hijos veamos si tenemos lo necesario para criarlos y darles lo que precisan. Antes de pedir un crédito asegurémonos de no tener deudas y de que podremos devolver el dinero en el plazo convenido.

¡Soñemos en grande! Y no nos olvidemos de hacer un plan que nos permita avanzar y lograr nuestros objetivos.

Sumérgete: ¿Nos hemos equivocado al querer lograr algunas cosas sin antes hacer otras? Reflexionemos en los errores y pecados pasados, pidámosle a Dios que nos perdone y nos ayude. ¡Animémonos a empezar de nuevo!

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