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¿Cómo medimos nuestro compromiso con Dios?

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«Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.» (2 Pedro 3.18a)

¿Cómo medimos nuestro compromiso con Dios?
Imagen provista por pexels.com/es-es/@introspectivedsgn

Existen maneras de medir prácticamente todo: las dimensiones de un terreno, la altura de una persona, la distancia entre los planetas, la audiencia de un programa de televisión, la antigüedad de una pieza arqueológica, el progreso de un estudiante, la temperatura de una comida, etc.

¿Habrá alguna forma de medir nuestro compromiso con Jesús? ¿Existirá algún instrumento que nos ayude a comprobar nuestro crecimiento espiritual? ¡Por supuesto que sí! Lo podremos averiguar si cada semana nos preguntamos lo siguiente:

– Amor. «¿Cómo está mi amor por los demás?» «¿Busco mi interés antes que el bienestar de la gente que me rodea?» «¿Deseo que las personas conozcan el amor de Jesús?»

– Servicio. «¿Utilizo mis dones y talentos para ayudar a la gente?» «¿Aprovecho el tiempo disponible?» «¿Aprendo cosas nuevas para mejorar mi manera de servir?»

– Devoción. «¿Cómo está mi relación con Dios?» «¿Dedico un tiempo especial para hablar con él en oración?» «¿Leo la Biblia cada día?» «¿Le entrego mis problemas y tentaciones?» «¿Busco su ayuda para crecer o trato de resolver las cosas a mi manera?»

Antes de dormir, preguntémonos: «Hoy, en mi forma de amar, servir y relacionarme con mi Creador, ¿me parezco a Jesús más que ayer?» ¡Ésa es la mejor forma de medir nuestra fe y nuestro crecimiento espiritual!

Sumérgete: Las apariencias engañan, pero Dios ve nuestro corazón. Si lo buscamos de veras y nos esforzamos por parecernos más a él, podremos disfrutar la vida plena que nos ha prometido.

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