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Oraciones — Parte 3

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El Padrenuestro en sus partes

La esfera divina

El Padre nuestro empieza dándole a Dios el lugar que le corresponde: el nombre de Dios, el reino de Dios, la voluntad de Dios. Todos estos son, de acuerdo con la Palabra de Dios, asuntos prioritarios con respecto a nuestras necesidades.

Por Edesio Sánchez Cetina

1. Padre nuestro.

Sin duda, la palabra aramea que está detrás de la traducción de la expresión «Padre nuestro» es abba (cf. Jer 31.20). La elección de ese título en detrimento de otros posibles títulos usados en el judaísmo para referirse a Dios indica el carácter inclusivo de una auténtica oración. Cualquier otro nombre de Dios ubicaba a quien dijera esta oración en un grupo exclusivo y excluyente. Jesús no quiso usar un nombre que dividiera, sino uno que uniera: «Padre nuestro». YHVH, para un gentil, no era su Dios; Zeus, para un judío, era inaceptable.

Con esta breve frase, «padre nuestro», queda establecida toda la amplia gama de relaciones en la vida: nuestra relación con Dios, con el mundo y con los demás seres humanos. Nuestra relación con Dios es una relación de intimidad, abba. Nuestra relación con el mundo está permeada por esa intimidad, porque el mundo no fue hecho para destruirnos, sino para realizarnos como la gran familia humana, bajo la dirección de nuestro único Padre. Nuestra relación con los demás se marca por el hecho que no decimos «mi» Padre, sino «nuestro» Padre; afirmando así que somos hermanos y hermanas los unos de los otros.

2. Santificado sea tu nombre.

Esta expresión es inclusiva a la vez que exclusiva: Nada ni nadie es santificado, sino solo Dios. Aquí el Padrenuestro se une al espíritu del Deuteronomio 6.4-5 (Mc 12.28-34). En el corazón de la fe bíblica está la declaración: SOLO DIOS. Ningún día, ni lugar, ningún hombre, ni signos, ni señales. Esta oración libera a todo hombre y mujer que la haga suya de supersticiones tiranas y de tradiciones esclavizantes. Al apelar a la santidad de Dios, estamos pidiendo que nuestra vida sea una realidad modeada en la fidelidad total a Dios, ¡a nadie más!

El nombre comunica la naturaleza del ser de Dios. Por ello, quienes conocen el carácter y la naturaleza de Dios, pueden poner su confianza en él (Sal 9.10). Así, al orar, pedimos a Dios: Señor, ayúdame a darte la posición en mi vida y pensamiento que tu carácter y naturaleza demandan.

Oraciones Parte II

3. Venga a nosotros tu Reino… que se haga tu voluntad.

(véase Mc 1.15). En la época de Jesús, casi cada miembro de la comunidad judía tenía su propia definición del reinado futuro de Dios.

  • ¿cómo esperaba el reino de Dios un «cobrador de impuestos»?
  • ¿cómo esperaba el reino de Dios un Saduceo (colaboracionista con Roma)?
  • ¿cómo esperaba el reino de Dios un fariseo?
  • ¿cómo esperaba el reino de Dios un Zelota o «guerrillero»?
  • ¿cómo esperaba el reino de Dios un monje de Qumrán?
  • ¿cómo esperaba el reino de Dios Jesús?

Si tratamos de descubrir cómo entendía Jesús el reinado de su Padre, podremos comprender por qué a los pobres y a los niños se les declara como los primeros y principales ciudadanos del reino. Aunque se ha escrito mucho sobre el tema del reino de Dios en la enseñanza de Jesús, la explicación al respecto que da Hans Küng en su libro Ser Cristiano me parece una de las más logradas (1977: 269-270):

No solo el reinado constante de Dios instaurado desde el principio de la creación, como lo entendían los jerarcas de Jerusalén, sino el reinado de Dios del tiempo final, ya inminente.
No la teocracia o democracia político-religiosa de los zelotas, instaurada por la fuerza, sino el directo e ilimitado dominio universal de Dios, establecido pacíficamente.
No un juicio de venganza, favorable a una «élite» de perfectos, en el sentido de los esenios y de los monjes de Qumrán, sino la alegre noticia de la infinita bondad y la incondicional gracia de Dios a favor, sobre todo, de los perdidos y miserables.
No un reinado según el espíritu de los fariseos, conseguido a través de una estricta observancia de la Ley y una moral mejor, sino un reinado establecido por la libre acción de Dios.

Y ¿qué tipo de reinado ha de ser este?
Un reinado en el cual, según la oración de Jesús, se proclamará realmente que Dios es santo, su designio se realizará en la tierra como en el cielo, los hombres tendrán plenitud de todo, cualquier deuda será perdonada y el malo será vencido.
Un reinado en el cual, según las promesas de Jesús, los pobres, los hambrientos, los afligidos y los pisoteados podrán por fin levantar cabeza; en el cual tendrá fin el dolor, el sufrimiento y la muerte.

Un reinado indescriptible, pero anunciable a través de imágenes tales como la Nueva Alianza, la semilla germinada, la cosecha madura, el gran banquete, la fiesta real.
Un reinado, en fin, conforme a las promesas proféticas, de plena justicia, de suma libertad, de amor inquebrantable, de reconciliación universal, de paz eterna.
En este sentido, por tanto, el tiempo de la salvación, del cumplimiento, de la plenitud, de la presencia de Dios: el futuro absoluto.

Oraciones — Parte 3

Las peticiones «venga tu reino» y «que se haga tu voluntad» pueden verse como un ejemplo de paralelismo, de acuerdo a esta importante característica de la poesía hebrea. La segunda línea explica la primera para darnos una definición de lo que es el reino de Dios: una sociedad en la tierra donde la voluntad de Dios se cumple (ese es el sueño divino) de manera tan perfecta como se cumple en el cielo.

El reino es una realidad pasada, presente y futura. Eso significa que en cualquier lugar o momento, quien hace la voluntad de Dios, está en el reino. Por eso, hacer la voluntad de Dios y estar en el reino de Dios son la misma cosa. Pero como nuestro cumplimiento de la voluntad de Dios es todavía imperfecto, tenemos el consuelo de saber que el reino todavía está en el futuro.

Cuando, al orar, decimos «venga tu reino», el asunto del reino se convierte en algo intensamente personal: «Señor, has venir tu reino, empezando en mí».

La expresión «que se haga tu voluntad» se puede decir en tres tonos de voz: (1) en resignación —estoy vencido, no puedo luchar más; (2) con amargura; (3) en aceptación, confianza y amor. Esta última expresa la confianza de que la mano del Padre nunca causará a su hijito un dolor innecesario, porque Dios siempre actúa en amor.

La esfera humana

Aunque el Padrenuestro es una oración muy breve, reúne todos los aspectos de la vida y los eleva a la totalidad de Dios. La primera petición de esta sección, «danos hoy nuestro pan de cada día», apunta a nuestra necesidad presente. «Perdona nuestras ofensas», apunta a nuestra necesidad pasada. «No nos metas en tentación», apunta a nuestra necesidad futura. De este modo, pasado, presente y futuro quedan entretejidos delante de Dios.

Cuando pedimos por el alimento, estamos considerando a Dios como Padre, Creador y Sustentador de toda la vida. Al pedir por nuestros pecados, no pensamos más que en Jesucristo, Dios el Hijo, nuestro Salvador y el de todos los seres humanos. Cuando hablamos de la tentación, se nos invita a pensar en el Espíritu Santo, el Guía y Rector de la vida. De este modo, pasado, presente y futuro penetran en el dominio de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; el todo de la vida ante el todo de Dios, es Dios trino y uno.

Estas peticiones se refieren a nosotros mismos y a nuestra vida cotidiana.

4. Danos hoy nuestro pan de cada día.

Nuestra preocupación personal debe ser una preocupación por lo necesario y no por el lujo. No por lo superfluo. Habría que preguntarse antes de orar si lo que ahora pido cabe realmente en lo necesario o si solo responde a deseos superfluos.

Esta petición nos enseña cuatro cosas acerca de Dios: (1) Dios está interesado en nuestro bienestar corporal. A Dios le interesa no solo la salvación del alma, sino la salvación total: cuerpo, mente, espíritu. (2) Subraya nuestra dependencia absoluta en Dios; si no fuera por Dios no tendríamos nada para comer. (3) Establece nuestra responsabilidad necesaria: Dios da, pero nosotros tenemos que apropiarnos de lo que él nos da. (4) Nuestro y no mi pan (mío, mía).

No es solo una oración para recibir, sino también para dar; no es solo una oración para apropiarse, sino para compartir; no es solo una oración para asegurar mi pan, sino también un compromiso para hacer todo lo posible de que otros también obtengan su pan de cada día. Juan Wesley, el padre del metodismo, comenzó con un salario de 30 libras anuales. Vivía con 28 y apartaba dos. Cuando su salario subió a 40, 50, hasta el máximo de 120, su presupuesto no cambió. Siguió viviendo con 28 libras al año y todo lo demás lo compartía con los necesitados. Su política era: «Obtener lo más posible para dar lo más posible».

Esta petición enfatiza nuestro privilegio de recibir y nuestra obligación de dar.

5. Perdona nuestras ofensas.

En el corazón de esta idea está el espíritu del mensaje de Jesús: no se pide venganza por los enemigos o victoria sobre ellos. Se ofrece el perdón. Esta es una oración de reconciliación con Dios y con los otros. En esta petición estamos reconociendo nuestra necesidad y nuestro derecho de pedir perdón. Estamos diciéndole a Dios: «perdónanos en proporción directa al perdón que le otorgamos a los que nos han hecho mal». No podemos ser uno con Dios si no somos uno con nuestros semejantes. Quizá existan momentos en los que no deberíamos atrevernos a hacer esta petición.

Oraciones — Parte 3

Esta petición aparece en tres versiones: deudas (Mt 6.12), ofensas (Mt 18.35) y pecados (Lc 11.4). Generalmente, nuestra actitud es que los otros son pecadores, no nosotros. Podemos definir el pecado, en primer lugar, como «errar el blanco»; de tal manera que pecado es no llegar a ser lo que uno debería ser: ¿eres un buen padre, madre, hijo, empleado, patrón? si no, eso es pecado. En segundo lugar, pecado puede definirse como «cruzar la línea», el límite entre lo bueno y lo malo. ¿Nos mantenemos siempre en el lado justo, honesto, amable, cortés? si no, eso es pecado. En tercer lugar, pecado podría definirse como «resbalarse». Resbalarse en un pecado, sin poder evitarlo; pecar de resbalón. En cuarto lugar, el pecado podría definirse como «anomia» (sin ley) que es pecar deliberadamente: «sabes qué es lo correcto, pero haces lo malo». Es la sed por lo prohibido: el pasto del vecino siempre es más verde que el mío; dice el conocido refrán. En quinto lugar, está el pecado como «deuda»; fallar a una responsabilidad. Si no le hemos fallado a nadie, entonces podemos decir, no hay pecado en mí.

6. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del poder del diablo.

¿Cómo es eso de que Dios nos meta en la tentación? La palabra griega quiere decir también «prueba». Por ejemplo, en Génesis 22.1 Dios «tentó» o «probó» a Abraham (cf. Mt 4.1). La gloria de la tentación no es la de hacernos caer, sino para que emerjamos de la prueba más fuertes, con más vida, más capases de enfrentar la vida. Con esta petición estamos diciendo: Dios, haznos fuertes con esta prueba, pero por favor no seas demasiado duro conmigo, no me empujes más allá del límite. No puedo evitar la prueba, pero si ella viene, ayúdeme para que con tu fortaleza pueda yo salir aprobado.

Estas, son peticiones que buscan saber la dirección correcta de la vida. La oración termina pidiendo a Dios que nos mantenga en la atmósfera de su voluntad. Aquí retomamos la enseñanza de Génesis y de Deuteronomio 6.4-5. Solo inmersos en la voluntad de Dios estemos seguros de no obedecer la voz del diablo o la de nosotros mismos.

El Padrenuestro es apropiado para toda hora y todo lugar. Se puede decir al principio de nuestras oraciones; de esta manera nuestros deseos santos se sintonizarán con la voluntad de Dios. Si lo decimos al final de nuestras oraciones, estaremos resumiendo todo lo que deseamos decirle al Señor.1

Apéndice

Los oraciones en la Biblia

Además del libro de los Salmos, la Biblia nos da una lista de oraciones que se encuentran esparcidas en varias partes. Aquí se ofrece una lista que no pretende ser exhaustiva:

SujetoMotivoReferencia
Abrahampor un hijoGn 15.1-6
Abrahampor IsmaelGn 17.18-21
Abrahampor SodomaGn 18.20-32
Abrahampor AbimelecGn20.17
Agar por consueloGn 21.14-20 
Anapor un hijo1 S 1.10-17 
Asapor la victoria2 Cr 14.11 
Caínpor misericordiaGn 24.12-52 
Centuriónpor su esclavoMt 8.5-13 
Corintiospor Pablo2 Co 1.9-11 
Corneliopor entendimientoHch 10.1-33
Corneliopor un hijoGn 15.1-6
Criminalpor salvaciónLc 23.42,43 
Cristianospor PedroHch 12.5-12 
Cristianospor los reyesTi 2.1,2 
Danielpor los judíosDn 9.3-19 
Danielpor conocimientoDn 2.17-23 
Davidpor bendición2 S 7.18-29 
Davidpor dirección2 S 2.1 
Davidpor ayuda1 S 23.10-13
Davidpor graciaSal 25.16 
Davidpor justiciaSal 9.17-20 
David bendice a Dios1 Cr 29.10-20 
Discípulospor fortalezaHch 4.24-31 
Ejércitopor la victoria2 Cr 13.14 
Elíaspor sequía/lluviaStg 5.17,18 
Elíaspor resurrección1 R 17.20-23 
Elíaspor victoria1 R 18.36-38 
Elíaspor la muerte1 R 19.4 
Elíaspor ceguera/vista2 R 6.17-23 
Eliezerpor direcciónGn 24.12-52 
Esdraspor el pecadoEsd 9.6-15 
E. Santopor los cristianosRo 8.26,27 
Ezequíaspor liberación2 R 19.15-19 
Ezequíaspor sanidad2 R 20.1-11 
Ezequíasalabanza a DiosIs 38.10-20 
Ezequielpor purezaEz 4.12-15 
Gedeónpor una pruebaJue 6.36-40 
Habacucpor liberaciónHab 3.1-19 
Habacucpor justiciaHab 1.1-4 
Iglesia de alabanzaAp 5.9-14 
Isaacpor los hijosGn 25.21,24-26 
Israelitaspor liberaciónEx 2.23-25; 3.7-10 
Jabespor prosperidad1 Cr 4.10 
Jacobtoda la nocheGn 32.24-30 
Jacobpor protecciónGn 32.9-12 
Jeremíaspor JudáJer 42.1-6 
Jeremíaspor misericordiaJer 14.7-10 
Jeremíaspor entendimientoJer 32.16-25 
JesúsPadre NuestroMt 6.9-13 
Jesúsde alabanzaMt 11.25,26 
Jesúsen tumba de LázaroJn 11.41,42 
Jesúsgloria al PadreJn 12.28 
Jesúspor la iglesiaJn 17.1-26    
Jesúspor liberaciónMt 26.39-44; 27.46 
Jesúspor perdón-otrosLc 23.34 
Jesúsen sumisiónLc 23.46 
Jesúsde alabanzaLc 10.21-22 
Joacazpor la victoria2 R 13.1-5 
Jobconfesión/arrepent.Job 42.1-6 
Jonás

 

 

por liberación Jon 2.1-10 
Josafat  por protección2 Cr 20.5-12,27
Josué por ayuda/misericordiaJos 7.6-9
Judíos por seguridad Esd 8.21,23
Leproso por sanidad Mt 8.2,3
Levitas alabanza/confesión Neh 9.5-38
Manasés por liberación 2 Cr 33.12,13
Manoa por dirección Jue 13.8-15
Moisés por el faraón Ex 8.9-13
Moisés por agua Ex 15.24,25
Moisés por Israel Ex 32.31-35
Moisés por Israel Nm 14.13-23
Moisés por tribus Israel Dt 33.2-29
Moisés  por MaríaNm 12.11-14
Moisés por sí mismo Dt. 3.23-25; 34.1-4
Moisés por un sucesor Nm 27.15-17
Nehemías por los judíos Neh 1.4-11
Pablopor salud (Plubio) Hch 28.8
Pablo por los efesios Ef 3.14-21
Pablo por gracia 2 Co 12.8,9
Pablo acción de gracias Col 1.9-23
Pedro por resurrección Hch 9.40
Publicano por misericordia Lc 18.13
Pueblo de Judá por una alianza 2 Cr 15.12-15
Rebeca por entendimiento Gn 25.22,23
Rubenitaspor la victoria1 Cr 5.18-20
Sacerdotes por bendición 2 Cr 30.27
Salomón por sabiduría1 R 3.6-14
Salomón por el templo1 R 8.22-53
Samuel por Israel1 S 7.5-12
Sansón por agua Jue 15.18,18
Sansón por fuerza Jue 16.29,30
Simeón Acción de gracias Lc 2.29-32
Zacarías por un hijo Lc 1.13

__________

Bibliografía

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Sobrino, Jon. 1981. La oración de Jesús y del cristiano. México: Centro de Reflexión
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Westermann, Claus. 1994. Los Salmos de la Biblia. Bilbao: Ediciones EGA.

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