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¡Podemos cambiar el mundo!

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«Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.» (Mateo 25.40)

¡Podemos cambiar el mundo!
Imagen provista por unsplash.com

En algunas ciudades latinoamericanas es tristemente común encontrar gente revisando la basura en busca de algo para comer. Su extrema pobreza les impide comprar comida y alimentar a sus familias, y por eso muchos buscan algún pedazo de alimento entre los desperdicios de la ciudad.

Niños que juegan con botellas vacías imaginándose que son aviones de juguete. Niñas que toman en sus brazos el torso de una muñeca que ya ni tiene brazos. Padres y madres revuelven bolsas, levantan cartones, agitan latas… ¡tratando de encontrar algo para comer!

¿Está bien que ocurra algo así? ¡No! ¡Alguien tiene que detener esta humillación humana! Jesús se identifica con los más débiles y desamparados de la sociedad y nos dice que debemos seguir su ejemplo al ayudar a los demás.

Los años de la juventud son los mejores para afirmar en nuestro corazón esta realidad y comprometernos con la transformación de la sociedad. No les prestemos atención a quienes dicen que nadie puede cambiar la situación ni mejorar la vida de las demás. Jesús nos invita a creer que si nos entregamos a él y le hacemos caso, podremos ser de aquellos que cambian su mundo.

Sumérgete: Atrevámonos a creer que un mundo mejor es posible si obedecemos a Jesús en todo lo que hacemos. Seamos parte de los que cambian la realidad.

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