Problemas de traducción en el AT Parte 1

Problemas especiales en la traducción del Antiguo Testamento — Parte 1

Introducción

Los problemas que uno encuentra en la traducción son de muchas clases, y los más difíciles se podrían clasificar en más de una categoría. Por tanto, el siguiente resumen es para fines de organización solamente, y no pretende abarcar todo lo relativo a un problema, ni dar referencias de cada uno ni de clasificarlo de manera definitiva (si algo así fuera posible). El antecedente de todos estos casos es el trabajo de traducción que se ha hecho a lenguas nativas, particularmente en las Américas; en este sentido, los principios se aplican a todas las traducciones de la Biblia y, en un sentido más amplio, a la tarea misma de la traducción, cualquiera sea su propósito o contexto.

Por Roberto Bascom

Problemas relacionados con la crítica textual

Los problemas de la crítica textual se han tratado en otros artículos de esta serie,1 y deben estudiarse allí. No obstante, se impone aquí una breve caracterización de las principales versiones en español. La versión Dios Habla Hoy (DHH), en su intento de no solo traducir en forma nueva a partir de fuentes originales, sino también de hacer el texto entendible, ha sido pionera en alejarse significativamente del texto hebreo en varios puntos. Un buen número de versiones son variaciones de traducciones por equivalencias formales que, en general, se basan en el hebreo y recurren en diversos grados a versiones o conjeturas antiguas. En el NT, esto beneficia a DHH, la cual ha abandonado los textos tradicionales de la Edad Media y ha regresado a textos que, sin duda, representan formas más antiguas del NT. Por otra parte, en el AT, DHH ha recurrido muchas veces a la LXX y a la conjetura (haciendo suposiciones educadas sobre qué podría haber dicho el texto original), y ha colocado la nota «texto probable» en muchas instancias en donde el problema no es textual sino de interpretación, o incluso de traducción.2 En muchos casos, el problema se podría resolver modificando la nota para que diga «traducción probable», o simplemente eliminando la nota por completo.

Problemas exegéticos

Los problemas exegéticos surgen básicamente cuando los traductores trabajan con traducciones en algún idioma principal del mundo y creen que ya han entendido el significado de un texto, cuando la realidad es que este es difícil en el hebreo o el griego, o simplemente es diferente de lo que el traductor espera.

En Deuteronomio 6.5, tenemos la declaración: …amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. El concepto de amar a Dios con todo el corazón (y a veces con el alma también) es bastante común, aunque este término se limita a Deuteronomio. Una nota sobre el rey Josías en 2 Reyes 23.25 cita este texto prácticamente al pie de la letra, pero hace un cambio importante: «amar» se convierte en «volverse a». Sin embargo, lo que parece ser un cambio de significado está por completo de acuerdo con el mismo Deuteronomio, ya que en los versículos 10.12, 11.13, y otros, el mandamiento de amar y obedecer a Dios ocurre junto con el de servirlo de mente y corazón, y en el versículo 30.10, la obediencia se junta con el volverse a Dios. Por lo tanto, el amor y la obediencia parecen ser términos casi idénticos en estos contextos, aunque «volverse a» implica sin duda arrepentimiento, que en sí mismo es una forma de obediencia inicial. Por consiguiente, pareciera que Deuteronomio, si bien es único en el uso del término amar a Dios, lo utiliza para transmitir el significado de «demostrar amor/compromiso», es decir, lealtad u obediencia.

Este uso de aheb («amar») cuenta con el respaldo de textos procedentes del Próximo Oriente antiguo. Incluso en el resto del AT, aheb no es únicamente una palabra emotiva, sino que se usa preferente y especialmente en casos de pactos («A Jacob amé…»). Por tanto, el significado de 1 Reyes 5.1 (5.15 en el hebreo), donde se dice que Hiram amó a David, a lo que probablemente hace referencia es a la lealtad y no (al menos no principalmente) al amor como emoción. Esto lo comprueba el lenguaje de los pactos que se hacían en el Próximo Oriente antiguo, por el cual el vasallo debía proclamar amor por su señor en términos que no fueran inciertos, aun cuando no existiera duda de que el amor se podía perder entre las partes en cuestión.3

Problemas de traducción en el AT Parte 1

No es «amor» por sí solo lo que les crea problemas a los intérpretes modernos, sino la combinación que se hace con «corazón». Para alguien que hable muchos idiomas modernos, amar con todo el corazón no significará algo más que emoción pura (romántica). En muchos idiomas es difícil imaginar que alguien diga: «te amo con todo el corazón», queriendo implicar cualquier otra cosa que amor romántico o sentimiento profundo. En realidad, es una frase que generalmente indica una relación entre dos amantes. Aunque «Dios», como objeto, le resta necesariamente el sentido de amor romántico, en muchos idiomas «amar a Dios con todo el corazón» cae todavía dentro del dominio del sentimiento y los sentidos, más que dentro de la lealtad y el compromiso. Por lo tanto, muchas veces es necesario explorar y utilizar en la traducción un nuevo conjunto de términos que enfaticen el compromiso (con o sin alusiones emocionales) para describir este aspecto.

Algo parecido se puede decir de «fe», que con frecuencia se traduce como «fidelidad», especialmente en el AT, y de «justicia», una palabra que en hebreo tiene que ver con cumplir con obligaciones morales en un contexto social (cf. Gn 38), y no con obediencia a una ley o a otra clase de norma.

Acomodación

El problema más común a la hora de traducir, además de la tendencia de traducir literalmente a partir de cualquier texto que uno utilice como base, es quizá la tendencia a depurar ciertas cosas en la traducción (generalmente poco placenteras culturalmente, o poco conocidas). Algunas de ellas son aspectos culturales que serán tratados más adelante. Otras son teológicas, o simplemente asuntos relacionados con la distancia entre el traductor y el texto.

Lecturas tradicionales

Uno de los mejores ejemplos de una «lectura tradicional» se encuentra en Salmos 23.6. Aquí DHH, con base en otras versiones (en su mayoría tradicionales en inglés), utiliza «por siempre» para lo que en realidad es «por largura de años» en el hebreo, que a su vez es paralelo de la frase «todos los días de mi vida» de la línea anterior. Este texto tan conocido es demasiado famoso en su forma actual como para que muchas versiones en inglés lo corrijan para hacer la traducción más exacta. Muchos han llegado a creer que lo que originalmente se refería al templo de Jerusalén se refiere al cielo mismo, y no aceptarían que el texto dijera algo diferente. Aunque las Biblias en español generalmente no tienen este problema en este punto en particular, sigue siendo un problema difícil de controlar para la traducción bíblica en general, a menos que uno tenga acceso a las lenguas originales en que se escribió la Biblia.

Problemas de traducción en el AT Parte 1

Construcciones verbales

En Josué 11.10, el texto hebreo dice (y, por lo tanto, también lo hacen casi todas las traducciones) que Josué (= el ejército) «regresó» a capturar a Hazor. Esto hace parecer que el ejército conquistó a Hazor cuando regresaba a su campamento en Gilgal. Sin embargo, según el mapa, pareciera que salieron de Gilgal para atrapar a Hazor; en cuyo caso, «regresar» significaría «ir en otra dirección, volverse», o quizá tendría un significado temporal de «entonces», lo cual coincide con la frase siguiente: «en ese tiempo». Incluso es posible que el verbo funcione como un marcador de discurso que indica un cambio de acción o de escena, y que se dependa de los otros verbos para especificar la nueva acción o situación.

La sospecha de que posiblemente se usaron algunos verbos de movimiento en sentido temporal o a nivel de discurso en el AT nace, en parte, de observar que hay diferentes usos de los verbos «entrar» y «regresar», pero principalmente de observar cómo funciona el verbo «levantarse» en diferentes contextos. Dos o tres ejemplos darán la idea. En Éxodo 32.6 el texto afirma que las personas «se sentaron a comer y beber, y luego se levantaron a divertirse» (DHH). Ahora bien, es claro que «divertirse» es un eufemismo para indicar ritos cúlticos orgiásticos, y que el verbo «levantarse» difícilmente se ajusta a la acción de ese momento. Un problema parecido ocurre en Génesis 23.2–3, 7, donde en el versículo 3, Abraham «se levantó de delante de su muerta» (RVR-60), y luego se levanta otra vez (¿se había sentado entretanto?) en el versículo 7, ¡solo para volver a inclinarse! Cuando los traductores tratan de imaginar las relaciones espaciales de este pasaje, se ven casi forzados a concluir que «levantarse» funciona en una forma diferente de la que nos llevaría a pensar una interpretación literal de la palabra. Por otra parte, el nivel de discurso o temporal funciona con la fuerza general de «entonces», o con la fuerza de «luego», que funcionaría bastante bien en todos los ejemplos anteriores, y en muchos otros parecidos.

Es interesante que aunque a veces los verbos de movimiento funcionan en formas no espaciales, hay otras secuencias verbales (es decir, series de palabras, de frases, que describen un acontecimiento básico, una situación o un tema) que en el hebreo suelen ser espaciales y que, en vez de adherirse a un modelo lógico de índole temporal, causal u otro, se centran o desarrollan con precisión en torno a él.

Esto quizá sea más cierto en la poesía. Muchos han notado que, de alguna manera, las estructuras paralelas casi siempre intensifican o destacan, pero que también parecieran estar operando otros modelos específicos que van de lo general a lo específico, de lo superficial a lo profundo, de lo externo a lo interno, de lo distante a lo cercano, de lo común a lo extraño (vocabulario), además de otros asuntos poéticos (temáticos, espaciales, personales, etc.). Este aspecto requiere más investigación, pero unos cuantos ejemplos pueden ilustrar el punto.

El primer ejemplo viene de 1 Samuel 1.8, donde Elcana le pregunta a Ana el motivo de su llanto, y por qué se niega a comer y está triste. El movimiento es de afuera hacia adentro: lo más visible se menciona primero y la causa que está a la base se menciona de último. Esto quizá deba invertirse en algunos idiomas, en las cuales es necesario describir la razón de la acción, antes de describir la acción. En realidad, en inglés sería más natural decir: «¿Por qué estás triste? ¿Por qué no dejas de llorar y comes algo?»4

Según Salmos 64.9 las personas adoran («temen») a Dios en dos formas: dicen lo que él ha hecho, y meditan en ello. Además, el movimiento es de lo superficial a lo profundo, del efecto a la causa, de lo externo a lo interno, en un desarrollo gradual que camina al revés de cómo funciona el pensamiento causal y temporal de Occidente. Claro está, muchos idiomas receptores y sus culturas respectivas entenderán intuitivamente esta clase de lógica, pero los consultores de traducción deben estar conscientes de lo que sucede en casos determinados para poder ayudar a que se tome una decisión al respecto.

Listas

El sistema de pensamiento asociado con las listas de la Biblia suele ser diferente de lo que los intérpretes occidentales modernos esperarían de esa estructura. Las listas de la Biblia rara vez son analíticas, sistemáticas, divisionales o exhaustivas; son más bien sintéticas, aditivas, generales y heurísticas.5 La clave para comprender cualquier lista en particular radica sin duda en hallar primeramente la base o la lógica de la lista.

Por ejemplo, en la lista de aves impuras que presenta Levítico 11.13–19, la lógica es que todos los miembros son aves de rapiña o aves de carroña (y no aves pequeñas o grandes, por ejemplo). La razón de su impureza es porque comen sangre o porque tienen contacto con algo muerto, dos cosas que generan impureza en el ser humano. En Génesis 1.14–15 (Entonces Dios dijo: «Que haya luces en la bóveda celeste, que alumbren la tierra y separen el día de la noche, y que sirvan también para señalar los días, los años y las fechas especiales»[DHH]), el sistema de pensamiento es astrológico, religioso y orientado al kairós de los acontecimientos importantes ([1] «señales» = portentos como la estrella de Belén; [2] «festividades religiosas»), y solo en segundo plano es cronológico, que marca el paso del tiempo: ([3] «años»; [4] «días»).

En algunas listas, aunque la base general es suficientemente clara, la diferenciación de sus miembros presenta dificultades. Las listas de leyes, estatutos, ordenanzas, decretos, etc., reúnen sinónimos que quizá no existan en el idioma receptor. Muchas veces, sin embargo, si se ven los miembros de la lista en otros contextos se puede tener una pista de la especificidad de las diversas ideas implicadas. Aunque hay mucha superposición en el uso de los términos, se pueden reconocer varios contextos revisando rápidamente una concordancia: (1) las regulaciones que les pertenecen a ciertas personas, clanes o familias perpetuamente, (2) los principios por los que se gobierna el mundo creado, (3) los mandamientos específicos de Dios para su pueblo (morales o cúlticos), (4) el universo moral que es aplicable a todos los pueblos, y otras cosas por el estilo.

Problemas lingüísticos

En muchas lenguas mayas, es obligatorio especificar si un hermano o hermana es mayor o menor que la persona que habla. Es decir, todas las palabras al respecto transmiten información que se refiere a la edad. Por otra parte, no es necesario especificar el sexo del hermano o hermana (gemelos) y, en realidad, para aclarar eso, debe añadirse otra palabra (femenino o masculino + gemelo mayor o menor). Si bien no ha habido problemas particularmente difíciles causados por este fenómeno lingüístico, es algo que debemos tener constantemente presente a la hora de traducir. Incluso, cuando el texto de la Biblia no lo indica específicamente, hay veces en que uno debe suponer lo mejor posible quién era el mayor o el menor de los dos hermanos o hermanas (por ejemplo, Abraham o Harán).

Inclusión y exclusión

En casi todas las lenguas mayas, el principio de la inclusión y exclusión desempeña un papel fundamental. El sistema de pronombres personales, por ejemplo, hace que sea imposible que Moisés diga (como ocurre en el texto hebreo del Éxodo): el Señor tu Dios te manda… Eso significaría que definitivamente el Señor no era el Dios de Moisés. Por tanto, debe cambiarse a «el Señor nuestro Dios te manda…», y buscar otros significados que enfaticen que en este punto Moisés se está identificando más con Dios que con el pueblo.

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Notas y referencias

1 «La crítica textual y la Biblia Hebrea» y «El texto del Nuevo Testamento».
2 Véase «La crítica textual y la Biblia Hebrea».
3 Dennis J. McCarthy (Treaty and Covenant) comenta que el rey mesopotámico, al tratar con Egipto, «demanda amor y llama “hermano” al faraón».
4 El tzeltal, al sur de México, emplea un verbo recíproco para «llorar», que implica que Ana lloraba por su propia condición.
5 Según el diccionario, «heurístico» significa: «el arte de inventar».

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