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¡Recuerda las bendiciones de Dios!

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«Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.» (Salmos 103.1-2)

¡Qué fea sensación produce olvidarse de algo! Esos momentos en los que la memoria nos juega una mala pasada y por más empeño que pongamos en el asunto, no logramos recordar las cosas.

A veces la gente olvida los elementos que llevaba encima o tareas y responsabilidades que debía haber atendido. Dejar el paraguas en el autobús, salir de casa sin las gafas, no apagar las luces del automóvil luego de estacionarlo, pasarse de largo la fecha límite para entregar un proyecto, dejar impaga una factura telefónica y tantos otros olvidos son parte de esa experiencia.

También están los que se olvidan de los nombres de los demás, de saludar a los amigos en el día de su cumpleaños, de visitar a sus parientes, de cumplir con lo que les han prometido a sus hijos, y muchas realidades más.

La Biblia habla acerca del olvido en varios pasajes. En cada uno de ellos recomienda algo muy importante para lograr una vida de éxito en la que no falte la alegría ni la felicidad: no olvidar a Dios ni lo que él desea enseñarnos.

Cada vez que tomemos decisiones y pensemos acerca de lo que haremos en el futuro, con quienes nos relacionaremos, qué valores incorporaremos en nuestra vida, cómo será nuestra conducta y qué proyectos llevaremos a cabo, que no se nos olvide hablar con nuestro Creador en oración y buscar su consejo en la lectura de la Biblia.


Sumérgete: Cuando alguien no desea olvidarse de cosas importantes, utiliza algo que lo ayude a recordar. Tener un momento del día para orar y leer la Biblia nos ayudará a no olvidarnos de Dios en cada etapa de la vida.

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