Sé hombre

«Llegaron los días en que David había de morir, y ordenó a Salomón su hijo, diciendo: Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, dela manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas; para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón en el trono de Israel»(1Reyes 2.1-4).

«Sé hombre… esfuérzate».

David estaba a punto de morir y quería darle a Salomón los últimos consejos para que comenzara a ser rey por su cuenta. Si bien todavía pasarían varios años de correinado, David quería estar seguro de que su hijo fuera capaz de reinar adecuadamente.

Parece ser un consejo extraño el de David a su hijo Salomón, quien para ese entonces ya era un hombre hecho y derecho. Pero no solo le dice que «debe ser hombre», sino que debe «esforzarse». ¿Qué hay detrás de las palabras del rey David?

El correlato del NT nos enseña algo similar. Pablo le escribe a Timoteo lo siguiente:

«Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros» (2 Timoteo 2.1-2).

Tanto David como Pablo usan el término «esfuérzate». Por supuesto que implica aplicar fuerza, pero también involucra iniciativa y el hecho de actuar «como un hombre». El cóndor es una de las aves más extraordinarias. Sin bien en tierra es algo torpe debido a su gran envergadura y tiene que aplicar toda su fuerza para comenzar a volar, una vez que lo ha hecho, en los cielos es incomparable. Su vuelo en las altas montañas puede durar horas, y siempre atrapa la atención de los que lo ven. Con los hombres pasa algo similar; deben aplicar toda su fuerza y todo su empeño en los años de formación, pero una vez que crecen, los hombres bien formados durante su infancia y adolescencia sabrán comportarse como tales.

David también le indica a Salomón «guarda la Palabra» y todos sus elementos. Tanto Salomón como nosotros debemos interpretar la Palabra a través del estudio profundo a fin de obedecerla con inteligencia.

El profeta Daniel también enfatiza el tema: «…el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará» (Daniel 11.32).

Aquí Daniel también nos habla de esforzarnos, pero agrega otro elemento: actuar. No es suficiente conocer a Dios y su Palabra, debemos actuar procedentemente.

El hombre virtuoso

Si bien en el libro de Proverbios tenemos las características de la mujer virtuosa (Proverbios 31.10.31), bien podríamos decir que en el libro de Job tenemos las características del hombre virtuoso.

1. Job 29 – Todo este capítulo nos muestra cómo debe ser un cristiano verdadero.

2. Job 31 – Al estudiar las 7 divisiones principales de este capítulo, vemos que Job tomó la decisión de ser un hombre íntegro. No solamente tomó la decisión, sino que lo hizo. Siempre debemos recordar que Dios nos ve cuando nadie nos ve.

Este capítulo de Job nos muestra el compromiso de un hombre que busca agradar a Dios. La primera frase del capítulo dice: «Hice pacto con mis ojos». Job sabía que la tentación entra muchas veces por los ojos, y quería mantenerse limpio.

En 31.5 se pone a disposición de Dios para ser evaluado en diferentes áreas. Cada uno de los siguientes párrafos presenta un elemento de evaluación:

  • 31.7 – Si mis pasos se apartaron del camino.
  • 31.9 – Si mi corazón fue engañado por alguna mujer.
  • 31.13 – Si he menospreciado los derechos de sus siervos.
  • 31.16 – Si no atendí a los pobres.
  • 31.24 – Si he seguido la codicia.
  • 31.29 – Si me alegré de los problemas de mis enemigos.
  • 31.38 – Si he cuidado la creación de Dios.

2 Crónicas 16.9

A través de un vidente, Dios le envía un mensaje a Asa, rey de Judá y le dice por qué las cosas van a ir mal para él. «Los ojos del Señor están contemplando toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que mantienen hacia él un corazón perfecto. Pero en este caso tú has actuado como un necio. Por eso, de ahora en adelante te verás envuelto en más guerras».

El corazón perfecto al que hace referencia el versículo es como un instrumento afinado. El artista es Dios. El artista solo usa el instrumento afinado para que su don se manifieste.

La frase los ojos de Jehová hace referencia a la búsqueda total y profunda de Dios para utilizar el instrumento afinado.

Como mencionamos antes, Pablo le dice a su discípulo Timoteo: «Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros» (2 Timoteo 2.2)». Cuatro generaciones de cristianos: (1) Pablo, (2) Timoteo (3) hombres fieles capaces de enseñar y (4) otros.

No siempre lo hacemos. El discipulado insume tiempo, es costoso. Por lo tanto, muchas veces la iglesia crece en número, pero no crece en carácter, ética y espiritualidad. Debemos aprender que no siempre la vida cristiana es fácil, pero si es vivida de acuerdo con los parámetros de Dios tenemos al Espíritu Santo que nos empoderará para poder vivirla adecuadamente. La clave es que haya cristianos que formen cristianos. Jesús no formó una iglesia, él formó hombres, quienes conforman la Iglesia. Tenemos que aprender lo mismo y enfatizarlo.

En Mateo 28.16-20 tenemos la Gran Comisión dada por nuestro Señor cuando volvía con el Padre. También es el orden de los pasos del reencuentro con Dios: (1) Hacer discípulos, (2) Bautizarlos, (3) Enseñarles.

A lo largo de la historia vemos muchas veces que Dios permite males económicos y de otros tipos a fin de volver el corazón de los hombres hacia él y que le conozcan, así como a sus mandamientos. En el NT encontramos lo mismo. El orden es: hacer discípulos, bautizarlos y enseñarles a obedecer.

Colosenses 1.38 presenta el tema:

«…a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre».

Los cristianos debemos ayudar a otros cristianos para que caminen el camino de la santidad, y de esa manera aprendan a esforzarse, como dirían David, Daniel y Pablo… a «ser cristianos» que vivan de acuerdo a la voluntad de Dios para sus vidas.

Desde siempre, en la economía de Dios, la clave fue la preparación de cristianos a fin de ayudarlos a caminar hacia la perfección.

Por naturaleza, el hombre trata de acceder a Dios, pero sin pensar cómo son los caminos de Dios para acercarse a él. Es decir, el hombre practica la religiosidad, pero sin obediencia a Dios.

En Santiago 1.2-5 leemos: «Hermanos míos, considérense gozosos cuando están pasando por diversas pruebas, pues ya saben que cuando su fe es puesta a prueba produce paciencia. Pero procuren que la paciencia complete su obra, para que sean perfecto y cabales, sin que les falte nada. Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos en forma abundante y sin reproche alguno».

Gozarse en las pruebas a causa del resultado. Por ejemplo, aprender a leer adecuadamente y a comprender lo leído no

fue nada fácil, pero el resultado valió la pena. Las pruebas nos ayudan a crecer en paciencia, madurez y formación de carácter.

¿Qué áreas de mi vida necesitan ser desarrolladas?

Para progresar en el deporte siempre hay que esforzarse y pasar los límites, aún más allá del dolor. Para llegar se necesita transitar por el esfuerzo y el dolor.

En la búsqueda de la voluntad de Dios para nuestra vida pasa algo similar. Siempre debemos ir más allá de nuestras fuerzas; esa es la forma de crecer y madurar. Hombres y mujeres capacitados, esforzados y victoriosos de la mano de Dios es lo que el Señor busca para su gloria y honra.

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