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Sermones y discursos — Parte 2

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El Sermón del monte en Mateo

El Sermón del monte no es el único discurso de Jesús registrado en los Evangelios, pero ciertamente es el más famoso. Siempre que se hace una lista de los sermones de Jesús, el Sermón del monte aparece en primer lugar.

Por Vilson Scholz

El lector del Nuevo Testamento está más acostumbrado a los discursos de Jesús en el Evangelio según san Juan, como por ejemplo, los textos de 3.1-21, 31-36; 4.4-42; 5.16-47; 6.25-71; 7.14-36; 13.31-17.26. No pocas veces en Juan, la narrativa pasa del relato de un milagro (Jn 6.1-15, p.ej.) a un diálogo que culmina en un monólogo discursivo.1 Más aún, lo que hasta cierto punto sorprende es la presencia de sermones en los Evangelios sinópticos. Después de todo, un sermón o discurso presupone un uso continuo de la lengua, y en los sinópticos es más común encontrar pequeñas unidades (parábolas, relatos de milagros, etc.) que difícilmente serían clasificadas como discursos. No obstante, existen discursos o sermones en los Evangelios, especialmente en Mateo.

En Mateo, aparecen cinco discursos de Jesús más extensos: 5—7; 10; 13; 18; 24—25. Hay un cierto consenso entre los biblistas en cuanto al lugar de inicio de cada uno de estos discursos. En cuanto al final exacto de los mismos sí hay certeza, porque cada uno de ellos termina con una fórmula semejante, que incluye más o menos estas palabras: Y cuando terminó Jesús estas palabras (7.28; 11.1; 13.53; 19.1; 26.1).

Existe también dificultad de consenso en cuanto a los títulos de estos cinco discursos: 24-25 podría titularse «Discurso escatológico»; 18, «Discurso eclesiástico»; 13, «Discurso parabólico»; 10, «Discurso apostólico» o «Discurso misionero». Pero la mayoría concuerda en titular a 5—7 como «Sermón del monte».2

 

Sermones y discursos — Parte 2

Dentro de Mateo, el Sermón del monte se distingue de los demás también en otro aspecto. En todos los otros discursos, la fórmula conclusiva: Y cuando terminó Jesús estas palabras, señala más bien una transición que introduce lo que sigue, en lugar de ser propiamente una conclusión del discurso anterior. En cambio, en Mateo 7.28, la fórmula sirve para poner fin al sermón, lo que refuerza la noción de que 5.2—7.28 es una unidad retórica bien definida. 3 El autor de Mateo tuvo la intención de presentar este material didáctico de Jesús en la forma de un discurso, y ciertamente los primeros oyentes de este Evangelio identificaron este pasaje como un discurso.

En cuanto a la estructura de Mateo 5—7, es relativamente fácil bosquejar la primera mitad, es decir, desde el inicio hasta 6.18. Después de la introducción (5.3-16) y del anuncio del tema (5.17-20), Jesús, en 5.21-48, completa o profundiza lo que fue dicho a los antepasados sobre cinco tópicos: homicidio, adulterio, juramentos, venganza y amor al prójimo. A continuación, en 6.1-18, Jesús enseña la justicia que supera la de los escribas y los fariseos (Mt 5.20) en tres áreas fundamentales de la piedad judaica: las limosnas (6.1-4), la oración (6.5-15), y el ayuno (6.16-18). A partir de 6.19 resulta más difícil distinguir las partes y la relación entre ellas, aunque todas están ligadas al tema central del Sermón: el discipulado.

En términos amplios, el Sermón del monte puede bosquejarse de la siguiente manera:
1. Exordio – Mt 5.3-16
2. Tema o proposición – Mt 5.17-20
3. Cuerpo – Mt 5.21-7.12

3.1. La nueva justicia delante de las personas – 5.21-48
3.2. La nueva justicia delante de Dios – 6.1-34
3.3 La conducta en relación con el prójimo –7.1-6
y en relación con Dios – 7.7-12

4. Epílogo – Mt 7.13-27

Podemos incluir un breve comentario retórico sobre la introducción del sermón (Mt 5.3-16) y sobre la intención del sermón como un todo. Desde la perspectiva de George A. Kennedy, las bienaventuranzas (Mt 5.3-12), que funcionan como exordio, son elementos epidícticos, pues celebran cualidades.4 De hecho, las bienaventuranzas no proponen un estilo de vida ni hacen exigencias. Ellas son una dádiva, en el sentido de que transmiten lo que anuncian. El discípulo es bienaventurado en el momento cuando Jesús pronuncia cada bienaventuranza. En cuanto al resto del sermón, es decir, al sermón como conjunto, Kennedy lo define como deliberativo: Jesús da a sus discípulos consejos bien específicos sobre cómo deben vivir.5

 

Los discursos en Hechos de los Apóstoles

El libro del Nuevo Testamento que registra la mayor concentración de discursos es, sin lugar a duda, Hechos de los Apóstoles. Los números en este sentido son elocuentes. Este libro contiene cerca de 1000 versículos, de los cuales 365 son dedicados a discursos y diálogos, unos más extensos, otros más breves. Más de la mitad del libro es texto en forma de discurso directo, es decir, la transcripción de lo que dijeron las personas.6 Otros datos interesantes: en Hechos 13—28, la sección del libro que destaca al apóstol Pablo, los discursos ocupan entre el 20 y 25 por ciento del texto. Si fueran colocados en secuencia, como si fueran un solo documento, los discursos de Pablo tendrían casi la extensión de la Carta a los Efesios.7

Estos son los discursos que aparecen en Hechos:

Discurso de Pedro en la elección de Matías (1.16-22)
Discurso de Pedro en el Pentecostés (2.14-36, 38-39, 40b)
Discurso de Pedro en el Templo (3.12-26)
Discurso de Pedro ante el Sanedrín (4.8-12)
Discurso de Pedro y de los demás apóstoles ante el Sanedrín (5.29-32)
Discurso de Gamaliel en el Sanedrín (5.35-39)
Discurso de Esteban ante el Sanedrín (7.2-53)
Discurso de Pedro en Cesarea (10.34-43)
Discurso de Pedro en Jerusalén (11.4-18)
Discurso de Pablo en Antioquía de Pisidia (13.16-41)
Discurso de Pedro en la reunión en Jerusalén (15.7-11)
Discurso de Santiago en la reunión en Jerusalén (15.12-21)
Discurso de Pablo en Atenas (17.22-31)
Discurso del escribano de la ciudad de Éfeso (19.35-40)
Discurso de despedida de Pablo en Mileto (20.18-35)
Discurso de los hermanos dirigido a Pablo en Jerusalén (21.20-25)
Discurso de Pablo ante los judíos en Jerusalén (22.3-22)
Discurso de Tértulo ante Félix (24.2-8)
Discurso de Pablo ante Félix (24.10-21)
Discursos de Festo ante el rey Agripa (25.14-21,24-27)
Discurso de Pablo ante el rey Agripa (26.2-23)
Discurso de Pablo a bordo del barco a la deriva (27.21-26)
Discurso de Pablo ante los judíos de Roma (28.17-20)

Los discursos en el libro de Hechos pueden ser clasificados de diferentes maneras. Una clasificación sencilla es la siguiente: a) Discursos que son simplemente discursos (proferidos por autoridades romanas, como Festo en cap. 25) y discursos que son sermones (predicados por apóstolos y predicadores cristianos); b) Discursos de apóstoles (Pedro y Pablo) y discursos de otros oradores (Esteban, Gamaliel, etc.); c) Discursos o sermones dirigidos a cristianos (cap. 20) y discursos o sermones predicados para una audiencia no cristiana (sermones evangelísticos); d) discursos misioneros para no cristianos de etnia judía (cap. 13) y discursos a no cristianos de etnia gentil (cap. 17); e) discursos apologéticos (cap. 24) y discursos deliberativos (15.7-21). De todos estos, hemos seleccionado algunos para dar un breve comentario sobre el discurso apologético, el discurso evangelístico, y el discurso dirigido a cristianos.

Sermones y discursos — Parte 2

Discurso apologético

Hechos registra por lo menos tres apologías de Pablo: ante los judíos en la escalera de la fortaleza Antonia (cap. 22), ante de gobernador romano Félix (cap. 24), y ante el rey Agripa (cap. 26).

Para comprender mejor el discurso de 22.1-21, es necesario tomar en cuenta que Pablo se defiende, entre otras cosas, de la acusación de haber permitido la entrada de griegos, es decir, de gente no judía, en el área reservada a los judíos en el templo de Jerusalén (21.28-29). En su defensa, que no es otra cosa que más que un relato de su vida, Pablo comienza con aquello que él y sus oyentes tienen en común, a saber, el celo de su fe en Dios (22.3). En otras palabras, Pablo conoce lo que se llama «apelar a la benevolencia» de sus oyentes. A lo largo de su discurso, Pablo evita cuidadosamente mencionar a los gentiles, pues sabe que se trata de un tema explosivo. Así que Pablo habla de su llamado; se limita a decir que Cristo quiso que él fuera su testigo «ante todo el mundo» (v. 15; cf. 9.15, donde Pablo sí menciona a los gentiles). Existen momentos, según lo señala Jay E. Adams, cuando la sabiduría reside en saber lo que no se debe decir.8 Cuando Pablo hizo referencia a los gentiles (v. 21), los cuales estaban presentes en aquel tumulto en el templo, los judíos lo interrumpieron y Pablo tuvo que ir a protegerse en la fortaleza.

En 24.10-21, ante el gobernador Félix, Pablo se defiende de tres acusaciones, las cuales habían sido presentadas por un orador profesional llamado Tértulo con términos específicos como: sediciones (24.5a), secta (v. 5b) y sacrilegio (v. 6). Después de un breve y respetuoso exordio (24.10) y una breve narración (v. 11), que son elementos típicos de la retórica jurídica, Pablo niega la primera acusación (vv. 12-13), admite la segunda con ciertas reservas (vv. 14-16), y con vehemencia rechaza la tercera (vv. 17-18). Pablo argumenta que las acusaciones no pueden ser probadas (v. 13), que la acusación debería ser hecha por los judíos de Asia y no por las autoridades de Jerusalén (v. 19), y que la acusación no es suficientemente específica (v. 20). 9 En otras palabras, Pablo presupone que el proceso acabará archivado por insuficiencia de pruebas.

La defensa de Pablo en 26.2-23 está desarrollada en estilo griego, una de las apologéticas más elegantes del Nuevo Testamento. Sigue el esquema: exordio (vv. 2-3), narración (vv. 4-18) y presentación de pruebas (vv. 19-23). A lo largo de este discurso parece que Pablo está más preocupado por Agripa que por su propia defensa. En otras palabras, más que defenderse, lo que Pablo hace es presentar su mensaje. El discurso apologético se convirtió en sermón evangelístico.

Discurso evangelístico

El discurso evangelístico es ciertamente el discurso más característico del libro de Hechos. Son muy conocidos: el sermón de Pedro en el día de Pentecostés (cap. 2) y los sermones de Pablo en Antioquía de Pisidia (cap. 13) y en Atenas (cap. 17). Un aspecto o tema que aparece en todos estos sermones es que la salvación no viene automáticamente por la muerte de Jesús, sino que viene por medio del arrepentimiento y la fe.
Los sermones evangelísticos siguen un patrón más o menos definido:

a) un llamado a que se escuche, el cual incluye una conexión o puente entre la situación o el momento y el discurso (17.22b-23, por ejemplo)
b) la proclamación cristológica, apoyada en argumentos extraídos de las Escrituras
c) el ofrecimiento de la salvación
d) en muchos casos, la interrupción del discurso por parte de los oyentes o por el propio narrador 10

De forma más específica se puede decir que en medio de la diversidad que se nota en esos sermones, determinada en gran medida por el contexto y por el tipo particular de los oyentes, existe un mensaje básico: la muerte, la resurrección y la exaltación de Jesús. En otras palabras, la proclamación es básicamente cristocéntrica. Algunos aspectos tienden a repetirse:

a) la centralidad de la exaltación (resurrección y/o ascensión) de Jesús (y no única y principalmente su muerte), junto con su efecto salvífico
b) el arrepentimiento y/o perdón de pecados
c) el ofrecimiento de la salvación a todos
d) el Espírito Santo
e) la firme convicción de que esta salvación es anunciada porque esa es la voluntad de Dios, y esto es confirmado con citas del Antiguo Testamento 11

Un ejemplo bien típico de sermón evangelístico predicado a judíos es el de 13.16-41. Pablo está en la sinagoga y sus oyentes son judíos y gentiles temerosos de Dios (v. 26). Pablo se adapta a esta audiencia, nutre su sermón con hechos y argumentos bíblicos, culminando con la proclamación de Jesús. En contraste con el sermón de Pedro en el día de Pentecostés (vosotros… prendisteis y matasteis…, 2.23), Pablo exime a los judíos de la diáspora de cualquier responsabilidad por la muerte de Jesús. Además procura explicar el porqué de la hostilidad existente en Jerusalén (v. 27).

En cuanto a la estructura retórica, Pablo comienza con una breve introducción o exordio (v. 15b, 16b) y continúa con una narrativa (vv. 17-25), en la cual relata la historia de Israel desde el éxodo hasta Juan el Bautista. El tema o proposición se encuentra en el versículo 26 —a vosotros es enviada la palabra de esta salvación— y enseguida vienen las pruebas en los versículos 27-37. En el epílogo (vv. 38-41), Pablo resume el mensaje y advierte contra el peligro de despreciar las profecías.12

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El sermón de Pablo en el Areópago de Atenas constituye el esfuerzo más notable para presentar el mensaje cristiano en un lenguaje que los paganos pudieran entender (Hch 17.22-31). Pablo partió de la situación, es decir, el contexto en el que se encontraba. Él “se tragó” su propio enojo (Hch 17.16) y procuró no ofender a sus oyentes. Evitó cualquier referencia al Antiguo Testamento, por ser irrelevante para aquellos oyentes. En cambio procuró desarmar a sus oyentes con citas de los poetas griegos (v. 28). Finalmente les habla del arrepentimiento (v. 30), del juicio y de la resurrección (v. 31). 13

Este discurso de Pablo tiene dos partes: a) Pablo refuta la alegación de estar predicando sobre un dios extraño (vv. 22b-28); b) Pablo desenmascara la idolatría y predica el evangelio (vv. 29-31).

Discurso dirigido a cristianos

Siguiendo el ejemplo de otros sermones del libro de Hechos, también los que se dirigen a cristianos tienen un carácter acentuadamente deliberativo, es decir, buscan persuadir a los oyentes a hacer algo o a tomar una decisión. En este caso no se proclama la fe, sino las tareas cristianas. En 1.15-22, se trata de elegir a un nuevo apóstol (vv. 21-22). En 15.7-21, se plantea la pregunta sobre lo que se debe hacer con los gentiles que han creído en Jesús: ¿deberán circuncidarse, o no?

 

Entre los sermones dirigidos a cristianos en el libro, se destaca el que Pablo predicó en Mileto (20.18-35), cuando mandó llamar a los presbíteros (v. 17) u obispos (v. 28) de la iglesia de Éfeso. Se trata de un discurso de despedida cargado de emotividad. Realmente es el sermón más impactante o emotivo que Pablo predicó, según este libro. Contrasta, y bastante, con el discurso en Atenas (cap. 17), que fue más impersonal, argumentativo, lógico.14 Este es, a la vez, el sermón, en Hechos, que más paralelos temáticos y lingüísticos tiene con las cartas de Pablo.

Este sermón se compone de cuatro partes: a) Pablo narra su ministerio en Éfeso (vv. 18-21); b) Pablo enfoca su mirada en el ministerio futuro (vv. 22-28); c) Pablo advierte a los presbíteros sobre los problemas que podrían surgir en el futuro, recordándoles su responsabilidad ante los mismos (vv. 29-31); d) Pablo concluye con un dramático llamado final (vv. 32-35).

Conclusión

Tal como lo indicamos en la Introducción, este capítulo es una reflexión sobre uno de los géneros bíblicos menos estudiados de forma sistemática. Lo presentado aquí no pretende haber sido exhaustivo. Tampoco hemos hecho un análisis detallado de todos los discursos enlistados o citados. La intención principal ha sido proveer algunas pistas para estimular al lector a continuar profundizando en esta reflexión y, principalmente, que conduzca al lector a leer y releer los discursos y sermones en la Biblia con un mayor aprecio por este género, que ocupó y ocupa todavía un lugar importante en cualquier comunidad lingüística.

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Notas y referencias

1 Un ejemplo de diálogo que termina en monólogo es Juan3. A partir del v.10, Nicodemo sale de la escena y parece que Jesús continúa hablandosolo.

2 Algunos todavía lo titulan «Sermón de la montaña». Sin embargo, en Galilea, la región donde Jesús enseñó, no existen montañas propiamente, sino montes. Por eso, «Sermón del monte» es el título más adecuado. El título «Sermón del monte» se remonta a san Agustín, quien escribió hacia el año 400 d.C. un comentario sobre Mt 5—7 titulado De Sermone Domini in Monte, es decir: «Acerca del Sermón del Señor en el monte».

3 Kennedy, p. 39

4 Kennedy, p. 45.

5 Kennedy, p. 45.

6 Los datos son de M. L. Soards (The Speeches in Acts: Their Content, Context, and Concerns, 1994), citado por J. B. Green, “Acts of the Apostles”, in Dictionary of the Later New Testament & Its Developments(Downers Grove: InterVarsity Press, 1997), p. 10.

7 Estos datos son de John Knox (Chapters in a Life of Paul, 1954), citado por Jay E. Adams, Audience Adaptations in the Sermons and Speeches of Paul(Grand Rapids: Baker Book House, 1976), p. 78.

8 Adams, p. 45.

9 Kennedy, p.136.

10 Green, p. 11.

11 Green.

12 Kennedy, p. 125.

13 Esta referencia al juicio es una de las pocas en el libro (Kennedy, p. 131).

14 Adams, p. 39.

 

Bibliografía

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